Clamor demócrata por la destitución de Donald Trump

Solicitan a Pence que invoque la 25ª enmienda o amenazan con un 'impeachment'

Trabajadores instalando una valla ante el Capitolio este jueves / STEPHANIE KEITH / REUTERS

Recuperado el control del Capitolio y desplegada la Guardia Nacional, Washington volvió ayer a la política, aunque sea a una tan extraordinaria como la que debate la posible retirada del cargo a un presidente de los Estados Unidos. Lo que comenzó siendo un rumor de baja intensidad, creció ayer hasta llegar al Congreso, que vivió el miércoles el asalto de una turba de seguidores de Donald Trump. En un comunicado, el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, fue ayer inequívoco al solicitar que el vicepresidente Mike Pence “invoque de forma inmediata la 25ª enmienda” de la Constitución con el objetivo de retirar del cargo a Trump antes de que se extinga su mandato.

¿Podría ser cesado Trump como presidente de los EE.UU. antes del 20 de enero?

“Lo que ocurrió ayer [por el miércoles] en el Capitolio fue una insurrección contra los Estados Unidos incitada por el presidente Trump”, sentenció Schumer, que pidió por ello que el mandatario no siga “ni un día más” en la Casa Blanca. De lo contrario, pidió que el Congreso, que tiene previsto un receso con motivo de la celebración del día de Martin Luther King, vuelva a la actividad para llevar a cabo el que sería el segundo impeachment contra Trump, tras fracasar a comienzos de 2020 el que le juzgó por sus presiones a Ucrania.

Poco después fue la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, la que se sumó a su colega. En rueda de prensa, Pelosi jutificó sus motivos para aplicar una medida tan excepcional: “El presidente de los Estados Unidos incitó una insurrección contra América”. Aunque solo quedan 12 días hasta la toma de posesión de Joe Biden, la demócrata defendió que su país no puede permitirse otro “espectáculo terrorífico” en los días que restan. De lo contrario, amenazó con dar pasos hacia un impeachment. Congresistas demócratas preparaban ya ayer la redacción de los artículos de los que poder a acusar a Trump.

Dimisión en el gobierno

Pero para que prospere una u otra medida, los demócratas necesitan aliados. La enmienda que permite retirar del cargo a un presidente en caso de incapacidad requiere de la colaboración del vicepresidente Mike Pence y de una mayoría de los ministros de la administración Trump. Y ayer dimitió uno de ellos, la secretaria de Transporte, Elaine Chao, que a su vez es la esposa del líder republicano del Senado, Mitch McConnell. En un comunicado, Chao explicó que su decisión de abandonar la nave tiene que ver con el asalto al Capitolio de los seguidores de Trump. “Simplemente no puedo dejarlo pasar”, señaló.

Uno de los pocos altos cargos de la administración Trump en romper el silencio fue Chad Wolf, secretario de Seguridad Nacional en funciones que, en un comunicado, le pidió a Trump que “condene de forma enérgica la violencia”. Más rotundo incluso, el ex-fiscal general, William Barr, que abandonó la administración a finales de diciembre, calificó la actitud de Trump de “traición a su cargo y a sus seguidores”. Durante el tiempo en que permaneció en el puesto, Barr fue uno de los escuderos más fieles de Donald Trump, defensor de los poderes casi absolutos de un presidente.

En un encuentro con periodistas, Chuck Schumer explicó que él y Pelosi habían llamado por teléfono a Pence para solicitarle que comenzara el proceso para retirar del poder al presidente pero que, después de “25 minutos en espera”, el segundo de Trump no se puso. Teatrillo o realidad, los demócratas ven también la opción de poner contra la pared a un Partido Republicano hecho trizas. Un impeachment obligaría a que congresistas y senadores conservadores tuvieran que romper definitivamente con Donald Trump o, de lo contrario, vincular su futuro al del presidente saliente.

Quien no se pronunció al respecto fue el presidente electo Joe Biden, que incluso dejó claro que no iba a opinar sobre la opción de retirar a Trump del cargo. En una comparecencia para presentar a quien será su fiscal general, Biden reflexionó sobre lo acontecido el miércoles y lo definió como “uno de los días más oscuros de la historia de nuestra nación”. El demócrata no escatimó calificativos para los atacantes, a los que describió como “terroristas domésticos”. Incluso llegó a aventurar que, de haber sido una protesta de Black Lives Matter, el trato que les habrían dispensado hubiera sido diferente.

El silencio de Trump

Y quien hasta nuestro cierre de edición no había abierto la boca, Donald Trump. Con sus cuentas en redes sociales bloquedas, solo dio señales de vida mediante un comunicado compartido por su director de redes sociales, Dan Scavino, en el que se comprometió a una “transición ordenada” de poder el 20 de enero, pero en el que insistió en que “los hechos están de mi lado”, en referencia al inexistente fraude electoral con el que justifica su derrota frente a Joe Biden. Una derrota sellada la madrugada del jueves cuando ambas cámaras del Congreso, en una sesión reanudada tras el asalto de los trumpistas, dieron por válidos los resultados de las elecciones.

Con el Capitolio rodeado por la Guardia Nacional, y con Washington en estado de alerta hasta que se consume la toma de posesión de Biden, los congresistas comenzaron a pedir cuentas a los responsables de un dispositivo de seguridad que se mostró vulnerable ante el asedio de los seguidores del presidente.

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