Elecciones Estados Unidos 2020: el camino hasta las urnas, en diez claves

El covid, la violencia policial y el presunto fraude son algunos de los temas que han marcado la campaña norteamericana

A finales de agosto, Donald Trump y Joe Biden fueron elegidos formalmente candidatos del Partido Republicano y el Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Empezaba una campaña electoral de más de dos meses que ha tenido unos cuantos episodios destacados.

‘Black lives matter’

La muerte del afroamericano George Floyd asfixiado por un policía blanco hizo estallar una oleada de indignación global a la cual los dos candidatos han respondido de manera absolutamente opuesta. Mientras Trump avivaba el fuego, se refería a las protestas como “terrorismo interior” e ignoraba a la familia de Jacob Blake (otra víctima, no mortal, de la brutalidad policial) durante una visita a su ciudad, Biden optó por reunirse con ellos y se comprometió a “afrontar el pecado original” de los Estados Unidos, en referencia al racismo.

Sospechas de fraude

Desde el verano, Donald Trump ha estado alimentando la teoría de que el voto por correo es fácilmente manipulable y llegó a sugerir un aplazamiento de las elecciones porque creía que serán “las más imprecisas y fraudulentas de la historia”. Durante las últimas semanas ha pedido a sus seguidores que vigilen los colegios para evitar posibles manipulaciones, y no se descarta que el presidente impugne el resultado si le es desfavorable. Con todo, un estudio del Washington Post concluyó que solo el 0,0025% de los votos por correo de los dos últimos comicios fueron fraudulentos.

Una jueza conservadora

La muerte, en septiembre, de la jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg, icono del feminismo, ha sido utilizada por Trump para decantar todavía más a su favor la máxima instancia jurídica del país. Para sustituirla eligió a la ultraconservadora Amy Coney Barrett, que durante el examen en el Senado evitó responder si se recusaría en caso de una eventual impugnación del resultado electoral. La mayoría republicana de la cámara, que hace cuatro años se negó a debatir el nombramiento de un juez propuesto por Obama meses antes de las elecciones, no ha tenido ningún problema ahora para confirmarla en el cargo en un tiempo récord y a una semana de los comicios.

El escándalo de los impuestos

El New York Times publicó el 27 de septiembre que Trump no había pagado impuestos en diez de los últimos quince ejercicios, y que en su primer año en la Casa Blanca solo pagó 750 dólares. Tres semanas más tarde el mismo diario revelaba que el presidente tenía una cuenta bancaria en China, donde ha pagado más impuestos que en los EE.UU. Trump (que ya había sido acusado de fraude fiscal anteriormente) se ha negado a mostrar públicamente sus declaraciones de la renta durante el mandato. Biden, en cambio, hizo pública la suya hace un mes.

Un debate para olvidar

Trump convierte el debate en un 'show' para sus fanáticos del que Biden sale ileso

descalificaciones personales y con Trump interrumpiendo constantemente a su rival. El presidente protagonizó otro episodio insólito en la televisión: hace dos semanas se fue del programa 60 minutes a media entrevista porque consideraba que lo estaban acorralando más que a Biden.

El positivo de Trump

Después de haber minimizado por activa y por pasiva los riesgos del covid-19, y con más de 200.000 muertos en los Estados Unidos debido a esta enfermedad, Trump tuvo que ser hospitalizado por coronavirus el 2 de octubre. Se sospecha que se contagió (como al menos siete personas más) en un acto en la Casa Blanca con 150 asistentes en el que no se respetó ninguna medida de seguridad. Pero esto no hizo cambiar su gestión de la crisis: cuando recibió el alta, tres días después, se quitó la mascarilla inmediatamente, presumió de que quizás ya era “inmune” y pidió a los norteamericanos que no tuvieran miedo del virus.

Los contactos de Biden

El New York Post publicó hace tres semanas unos correos electrónicos que demostrarían que Hunter Biden, el hijo del candidato demócrata, habría intermediado entre su padre (entonces vicepresidente) y una emprendida gasista ucraniana en la cual él trabajaba y que estaba siendo investigada. Trump lo consideró la prueba definitiva de un escándalo que él hacía tiempo que señalaba, pero Facebook redujo la difusión de la información mientras la verificaba y Twitter la silenció por el origen ilícito de los documentos publicados (a pesar de que después rectificó).

Injerencias extranjeras

El FBI denunció diez días antes de los comicios que había detectado intentos de influir en el resultado electoral (según el organismo, en contra de Trump) por  hackers rusos, iraníes y chinos. La práctica no es nueva: una investigación del comité de inteligencia del Senado de los Estados Unidos concluyó que el presidente ruso, Vladímir Putin, había orquestado una campaña para desestabilizar la democracia norteamericana y favorecer a Trump en la campaña de 2016.

Récord de voto anticipado

El voto anticipado pronostica una participación récord en los Estados Unidos

Casi 100 millones de norteamericanos (incluidos los dos candidatos) han votado antes de la jornada electoral, lo cual representa el 70% de la participación total de 2016. Este récord de voto anticipado se ha interpretado de muchas maneras (principalmente, que los votantes querían evitar aglomeraciones en los colegios electorales para no exponerse a posibles contagios de covid-19) y es uno de los motivos por los cuales probablemente los resultados de las elecciones tardarán días en confirmarse.

La campaña más cara

Los partidos se han gastado 13.900 millones de dólares en la campaña electoral de este 2020, según el último cálculo del Center for Responsive Politics. Se trata de una cifra récord, que dobla los 6.500 millones de gasto de la campaña de 2016. De esta cantidad, 6.600 millones de dólares se han destinado exclusivamente a la campaña presidencial y 7.300 millones a las elecciones en la Cámara de Representantes y el Senado. Casi dos tercios del gasto corresponden al Partido Demócrata.

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