Jill Biden, la primera dama que no quiere dejar de ser profesora

La mujer del presidente no quiere un papel de acompañante y está dispuesta a defender la educación

A los 69 años, Jill Biden se convertirá en la primera dama de los Estados Unidos, pero según aseguraba en una entrevista este agosto, más que participar en las recepciones oficiales, lo que querría es seguir trabajando de profesora de lengua y literatura inglesas en la escuela de formación profesional. Si lo consigue (en enero tuvo que dejar las clases a regañadientes para ayudar a su marido en la campaña, cuando pocos apostaban por él) será la primera vez que la mujer de un presidente trabaja fuera de la Casa Blanca. De hecho, no dejó su trabajo cuando Joe Biden se convirtió en el vicepresidente de Barack Obama y ella en la segunda dama del país.

El presidente electo lo tiene claro. En su discurso de victoria ha recordado que su mujer “ha dedicado toda su vida a la educación, y enseñar no es lo que hace, es lo que ella es. Para el profesorado hoy es un gran día: tendréis a uno de los vuestros en la Casa Blanca”. En otras ocasiones el veterano demócrata ha ironizado diciendo que si no defendiera a los docentes “tendría que dormir solo”. No quiere un papel de acompañante ni que se hable de ella por la ropa, como Melania Trump. Y tampoco tiene un aire distanciado del presidente y de la política. Las primeras damas no se votan, pero son fundamentales para dar la imagen del lado humano del presidente y también pueden impulsar su propia agenda, como hizo Michelle Obama.

Joe Biden, el presidente más votado de la historia

Joe Biden ha pasado 42 de los 48 años de su carrera política con su mujer, que según explicaba en el New York Times Ted Kaufman, uno de sus colaboradores más estrechos, es como su “asesora jefe”. Pero esto no significa que ella haya dejado de lado su propia carrera: en 1975 se graduó en la Universidad de Delaware, en 1981 obtuvo su máster y dos años más tarde el posgrado. En 2007 se doctoró con una tesis sobre cómo combatir el absentismo escolar que firmó con su nombre de soltera, Jill Jacobs, para evitar el tráfico de influencias. Biden suele presentarse en los mítines como “el marido de la doctora Biden”.

La pareja se casó en 1977, seis años después de que Joe Biden perdiera a su primera mujer, Neilia Hunter, en un accidente de coche en el que también murió su hija. Cuando se conocieron ella se había separado de su marido y tenía 26 años. Más de una vez los dos han explicado que Biden le pidió matrimonio cinco veces pero que ella se resistía porque no veía claro convertirse de golpe en la madre de los dos hijos de él. La pareja tuvo en 1981 una hija en común.

Pero la desgracia ha perseguido al futuro inquilino de la Casa Blanca y su mujer: hace cinco años su hijo mayor, Beau Biden, murió debido a un tumor cerebral. Su hermano pequeño, Hunter, empezó entonces una relación con la viuda de Beau que generó un escándalo, pero la pareja los apoyó. Ahora sufren las adicciones de Hunter al alcohol y las drogas.

La doctora Biden –se presenta así en las redes sociales– es defensora del movimiento #MeToo, pero cuando desde el feminismo su marido ha sido atacado ha salido en su defensa. Lo hizo en 2019, cuando ocho mujeres lo acusaron de tocamientos, besos o abrazos inapropiados y también ahora, cuando Tara Reade, ex asistente personal de Biden en el Senado en los 90, lo denunció por agresión sexual. Tanto ella como el Partido Demócrata cerraron filas junto al candidato.

Douglas Emhoff, el primero segundo caballero de los Estados Unidos

¿Segundo caballero, segundo señor, segundo esposo? Los medios norteamericanos tendrán que crear un nuevo título para Douglas Emhoff, que en enero se convertirá en el primer hombre de la historia de los Estados Unidos en ostentar el título de pareja de la vicepresidenta, Kamala Harris, la primera mujer en ocupar el segundo lugar en la jerarquía del país más poderoso del mundo.
Emhoff es un abogado de éxito judío neoyorquino y ha tenido un perfil bajo en la campaña. Se casó con Kamala Harris en 2014 y tiene dos hijos de su pareja anterior.
Pidió una excedencia para la campaña pero normalmente se lo ha visto entre bastidores en los actos, luciendo camisetas en las que se leía “Kamala”. Se ha posicionado a favor de impulsar medidas para garantizar el acceso de todos los norteamericanos a la justicia. Donde sí es más activo es en las redes sociales. El sábado, cuando se supo que su mujer sería vicepresidenta, publicó un tuit en el que se lo veía abrazándola: “Estoy muy orgulloso de ti”.

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