Joe Biden promete curar las heridas que deja Trump

El actual presidente sigue sin reconocer la victoria del demócrata e insiste en el fraude electoral

Se propuso como el candidato que haría "curar el alma" de los Estados Unidos y se ha presentado ante los norteamericanos como el presidente electo que se impone la obligación de "dejar de tratar a nuestros oponentes como nuestros enemigos". Joe Biden ha ofrecido esta madrugada su discurso de la victoria en Wilmington ante centenares de simpatizantes que, después de cuatro días de espera, han celebrado el resultado electoral. Biden ha ofrecido palabras de conciliación a un país partido y al Congreso, que refleja y alimenta esta división. "Si podemos decidir no cooperar, también podemos decidir cooperar –ha apuntado–. Y creo que esto es parte del mandato del pueblo americano, que quiere que cooperemos".

En un discurso de poco más de quince minutos, Joe Biden ha arrancado defendiendo que el resultado electoral le concede "una victoria clara, una victoria convincente". Un mensaje dirigido, sin mencionarlo, al presidente Donald Trump, que horas antes de la intervención de Biden ha vuelto a declararse ganador después de asegurar haber recibido "71 millones de votos legales". Sigue así sin reconocer su derrota y poniendo en entredicho, por lo tanto, la legalidad del resultado de su oponente, que lo supera por más de cuatro millones de votos. Biden se ha dirigido igualmente a los seguidores del republicano, la única ocasión en la que ha mencionado el nombre de su rival. "Entiendo vuestra decepción –les ha dicho–. Yo mismo he perdido un par de elecciones, pero ahora démonos una oportunidad".

Reconocimiento al votante negro

Consciente de que su suerte como candidato cambió gracias al voto afroamericano en las primarias de Carolina del Sur, Joe Biden les ha agradecido que de nuevo "se levantaran" por él. Lo ha subrayado con contundencia, golpeando el atril para enfatizar sus palabras, mientras destacaba: "Siempre me han ayudado y siempre los apoyaré". Y, sobre todo, ha querido subrayar la cantidad y diversidad de los votantes que le han permitido derrotar a Donald Trump, que ha definido como "la coalición más diversa de la historia". Aquí entran tanto demócratas como republicanos, algunos de los cuales lo han apoyado en estas elecciones.

Joe Biden ha enumerado también las que serán, según él, las grandes "batallas" que tendrá que afrontar en la Casa Blanca: el control de la pandemia, la creación de condiciones de prosperidad, el acceso a la salud, la lucha por la justicia racial y contra el racismo sistémico, así como la preservación del medio ambiente. También entre los retos, "restaurar la decencia" o "defender la democracia", terrenos en los que la presidencia de Trump no ha resultado ejemplar.

Harris: "No seré la última"

Antes de la intervención del presidente electo, la futura vicepresidenta, Kamala Harris, ha iniciado su discurso haciendo referencia a las palabras de John Lewis, muerto recientemente. El congresista, un icono de la lucha por los derechos civiles, dijo en su día que "la democracia no es un estado, es un acto". Una reflexión con la cual Harris ha buscado subrayar que, en estas elecciones, no solo estaba en juego una presidencia. La primera mujer negra y asiático-americana en acceder a la segunda posición de poder en los Estados Unidos ha agradecido a los votantes que se hayan decantado por "la esperanza, la unidad, la decencia, la ciencia y, sí, la verdad".

Harris, que ha aparecido con un vestido blanco, el color de las sufragistas, ha tenido un recuerdo para el papel de la mujer en la democracia norteamericana, ahora que se cumplen cien años desde que consiguieron el derecho a voto. Y ha agradecido a Joe Biden su "audacia para romper una de las barreras más importantes que hay en nuestro país" al elegirla como vicepresidenta. "Aunque puede que sea la primera mujer en este cargo, no seré la última", ha garantizado. En un mensaje a los más jóvenes, Harris los ha invitado a "soñar con ambición". Como segunda de Biden, se ha comprometido a ser "leal, honesta y preparada", tal como, ha asegurado, "Joe lo fue para el presidente Obama".

Tras la euforia vivida el sábado, rematada con el discurso en Wilmington -seguido por millones de personas de todo el mundo-, Biden acudió ayer por la mañana a misa con la futura primera dama, Jill Biden, y su familia. Después, y como hizo también el día de las elecciones, fue al cementerio a visitar la tumba de su hijo Beau, muerto en 2015 por un tumor cerebral. Mientras tanto, y en el otro lado del tablero de juego, Trump utilizaba Twitter para poner en duda -por enésima vez- los resultados de los comicios que han dado la victoria a Biden. "Son unas elecciones robadas" o "¿Desde cuándo los medios de comunicación deciden quién será nuestro próximo presidente?" son algunos de los mensajes que el todavía mandatario tuiteó ayer.

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