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Jóvenes saharauis catalanes se van a la guerra

Lo dejan todo espontáneamente para combatir por una tierra que no han pisado nunca

Nacieron en medio del desierto, en los inhóspitos campos de refugiados de Argelia, y vinieron a Cataluña de pequeños, primero a pasar las vacaciones de verano y después acogidos por familias que les dieron la oportunidad de estudiar. Ahora lo dejan todo para ir a combatir por una tierra que no han podido pisar nunca y que sólo conocen gracias a las historias que los explicaban sus abuelos. Jóvenes saharauis de toda Europa están volviendo ahora a los campamentos después de que el Frente Polisario declarara la guerra en el Marruecos la semana pasada por haberse saltado el alto al fuego firmado el 1991. Cuando ellos todavía no habían nacido.

Mohamed Khalil, médico de 28 años, ha abandonado la preparación de las pruebas MIR para responder al que considera un “momento histórico”. De su casa en Mataró, sólo se ha llevado el estetoscopio y un poco de ropa. “Tenemos que ir a ayudar a nuestro ejército: el pueblo saharaui ha sido masacrado por Marruecos desde el 1975 con la complicidad de la ONU, de Francia, de los Estados Unidos y de España. Ahora Marruecos ha roto el alto el fuego y el pueblo ha decidido coger las armas”, explica en una conversación telefónica desde el campo de refugiados de Tindouf, en Argelia, donde ha podido llegar desde Mauritania a pesar del cierre de fronteras a causa de la pandemia. Está esperando órdenes para empezar un entrenamiento específico para el personal sanitario y poder ir al frente. Asegura que en los campos sólo quedan abuelos, madres y niños. El resto están en las escuelas de entrenamiento militar. “Un mártir es un héroe”.

Son una generación fronteriza. Sus padres y abuelos lucharon en la guerra y ellos han nacido como refugiados. Siempre han vivido con la esperanza de volver a su tierra. Hace años que en los campamentos la juventud exigía a los viejos dirigentes del Polisario que volvieran a empuñar las armas. Y bajo esta presión y el olvido internacional, los líderes han decidido tensar la cuerda hasta declarar la guerra después de que el ejército marroquí se adentrara ilegalmente en su territorio para abrir el paso a las mercancías de Guerguerat, en la frontera con Mauritania, bloqueado por manifestantes saharauis desde el 21 de octubre.

Lehbib Sidahmed, que hace 14 años que vive en Cataluña con una familia de acogida y trabaja como integrador social en un centro de menores, también se está preparando para hacer las maletas. “No tengo pasaporte, pero he pedido una cédula de viaje. Marcharé tan pronto como pueda”, explica desde Dosrius. Su familia biológica vive en los territorios "liberados" bajo control del Polisario, y su padre, que es militar, está movilizado en el frente.

“No esperaremos 30 años más”

“Después de 30 años esperando una salida, no tenemos más remedio que tomar las armas si no queremos que nuestros hijos también nazcan en el desierto. No nos gusta, pero no hay ninguno otro camino. Y cuando todo esto arranque no podremos mirar atrás”. Reconoce que tiene miedo de perder su padre en la guerra y que también le cuesta separarse de su familia catalana, que considera igualmente suya: “Tengo miedo, pero es un miedo lleno de rabia, porque la solución para mi pueblo no tendría que costar ninguna vida”.

Pero sobre el terreno la situación es muy incierta. No han llegado imágenes de muertos ni de combates, pero el Polisario asegura que protagoniza ataques en todo el trazado de 2.900 kilómetros del muro marroquí que separa su territorio. A pesar de su superioridad militar, Marruecos prefiere decir que no sucede nada, y ha ratificado su compromiso con un alto el fuego que lo beneficia, porque el tiempo juega a su favor. Sidahmed asegura que cree en un referéndum pero que ya ha perdido la esperanza de que este sea el camino para la autodeterminación: “Quién lo tendría que garantizar no ha hecho nada en 45 años”.

También hay chicas dispuestas a armarse, como Nora Mulay, estudiante de administración de empresas de 25 años que vive con su familia de acogida en Olesa de Montserrat. Su padre está en los territorios bajo control del Polisario y su hermano en el frente. “Todos los jóvenes estamos dispuestos a combatir. Todo el mundo está bajando. Tengo una amiga que ya ha llegado a Mauritania. Nadie ha dado la orden ni ha puesto los medios. Esto lo ha decidido la juventud saharaui. Ha llegado nuestra oportunidad”.

LAS CLAVES

1. ¿Cuando empezó el conflicto?

La guerra empezó en el 1975, cuando el Sáhara Occidental era una colonia española y estaba pendiente de la organización de un referéndum de autodeterminación impulsado por la ONU. El rey del Marruecos, Hassan II, ordenó una marcha de 350.000 personas para ocupar el territorio.

2. ¿Cuál es el alto el fuego que se ha roto?

El 1991 el Frente Polisario y Marruecos firmaron un armisticio que establecía que, bajo los auspicios de la ONU, se celebraría un referéndum vinculante sobre el futuro de los territorios ocupados. Los saharauis continúan repartidos entre los campos de refugiados de Argelia, de donde habían huido de la guerra, y los territorios bajo ocupación del Marruecos, que se niega a celebrar el referéndum.

3. ¿Qué dice España?

A pesar de su responsabilidad histórica, España evita posicionarse por la autodeterminación de la ex colonia. Madrid coopera con Marruecos por el control de las pateras que llegan a las Canarias y también desde el Sáhara Occidental.

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