Matteo Renzi abandona la coalición de gobierno y abre una crisis política en Italia

El primer ministro, Giuseppe Conte, podría verse forzado a dimitir si no logra los apoyos suficientes en el Parlamento

El Gobierno italiano se enfrenta a una crisis que podría desenbocar en la dimisión del primer ministro, Giuseppe Conte, después de que Matteo Renzi, líder de Italia Viva, uno de los partidos que forman parte de la coalición gubernativa, retirara su apoyo parlamentario en protesta por el plan de gestión de los fondos de recuperación que llegarán de la UE para reactivar la economía del país, que fue aprobado el día antes por el consejo de ministros.

“Hicimos nacer este gobierno contra Matteo Salvini, que pedía plenos poderes. Aceptamos el acuerdo con el Movimiento Cinco Estrellas para no dárselos y ahora no se los daremos a nadie”, lanzó Matteo Renzi en una rueda de prensa en la que anunció la dimisión de las dos ministras de su partido en el actual Ejecutivo y atacó al primer ministro. En una dura intervención, Renzi acusó a Conte de ignorar al Parlamento y abusar del uso de decretos ley durante la gestión de la pandemia, utilizar la televisión y las redes sociales para aumentar su popularidad y no condenar de forma contundente el asalto al Capitolio en Washington. “Pedimos respetar las formas democráticas. No aceptamos la transformación de la democracia en un 'reality show'. Hay una gran emergencia que afrontar, pero eso no puede ser lo único que mantenga al Gobierno”, añadió.

Conflicto por los fondos antipandemia

Matteo Renzi fue el principal impulsor de la coalición entre el Movimiento Cinco Estrellas y el Partido Democrático (PD), enemigos históricos que en septiembre de 2019 dejaron a un lado sus diferencias para evitar que Salvini llegara al poder, después de que el líder de la Liga y entonces ministro del Interior rompiera la alianza con los 'grillinos' para forzar unas elecciones anticipadas que nunca llegaron a celebrarse. Poco después, Renzi abandonó el PD del que había sido secretario general para formar su propio partido. Sin embargo, la ambición del político toscano, quien llegó a ser el primer ministro más joven de la República, chocó con la de Conte, cuya popularidad no ha dejado de aumentar durante la pandemia.

Y fue precisamente el plan propuesto por Conte para gestionar los más de 200.000 millones de euros que Italia recibirá de la UE para paliar las consecuencias económicas del coronavirus lo que provocó la ira de Renzi, quien amenazó hace varias semanas con retirar a sus ministras si sus propuestas no eran aceptadas. Sin embargo, para el resto de miembros del Gobierno el ultimátum de Renzi es una excusa para ganar más peso en el Ejecutivo.

El consejo de ministros aprobó la madrugada del martes el plan definitivo que Roma enviará a la UE, en el que se han incluido algunas de las solicitudes de Italia Viva. Pero la apertura de Conte no ha sido suficiente para placar el desafío de Renzi, quien ha continuado alzando la apuesta y exige ahora que el Gobierno recurra al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que permitiría a Italia recibir 37.000 millones de euros destinados a Sanidad, una propuesta que Roma rechaza porque aumentaría la ya abultada deuda pública.

El partido de Renzi apenas tiene un 3% en las encuestas de intención de voto, pero su apoyo es clave para que Conte mantenga la mayoría parlamentaria, sobre todo en el Senado, donde Italia Viva cuenta con 18 senadores. En un último intento de evitar la crisis, Conte propuso un pacto de legislatura con el resto de fuerzas políticas tras ser recibido ayer por el presidente de la República, Sergio Mattarella, poco antes de que Renzi oficializara su salida de la coalición.

¿Hacia nuevas elecciones?

La pelota está ahora en el tejado del jefe del Estado, quien se convierte ahora en el árbitro de una difícil partida que podría conducir a un adelanto electoral en mitad de la peor crisis sanitaria en el país, que ya se ha cobrado más de 80.000 víctimas. Las hipótesis que manejan los analistas es que el presidente de la República encargue a Conte que verifique en el Parlamento si cuenta con los suficientes apoyos. En caso de que no sea así, Mattarella podría decidir nombrar un gabinete tecnócrata que conduzca a Italia a nuevas elecciones y que podría estar liderado por el ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, o la presidenta de la Corte Constitucional, Marta Cartabia. Aunque esta última parece la opción más lejana y los expertos no descartan que la crisis pueda resolverse rápidamente con una reorganización del Ejecutivo que conceda más peso a Italia Viva o con la designación de otro primer ministro. "Es como jugar al póquer, el resultado es difícil de predecir", reconoció el politólogo, Roberto D'Alimonte.

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