Netanyahu, acorralado por la corrupción

A pesar de los escándalos, las encuestas vuelven a situarlo como favorito en las elecciones

Los medios de comunicación hebreos hace casi dos semanas que filtran informaciones que vinculan el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, con varios casos de corrupción. En la actualidad, al mandatario lo investigan por cuatro casos de corrupción, pero diariamente afloran nuevas revelaciones que le implican más y más. Sin embargo, su popularidad no ha disminuido. Las encuestas señalan con consistencia que su partido, el Likud, obtendrá en las elecciones parlamentarias del martes el mismo número de escaños aproximadamente que consiguió en los comicios del 9 de abril. Un veterano encuestador ha insinuado, de manera anónima, que los sondeos muestran que la corrupción de Netanyahu no es un asunto prioritario para los votantes.

El pasado jueves, el diario Haaretz informaba de que Netanyahu habría conseguido una autorización para recibir un préstamo de 2 millones de shekels -cerca de 500.000 euros- para pagar su defensa. El préstamo se lo hará un amigo suyo. El primer ministro es millonario, pero alega que necesita este dinero para pagar los abogados que ha contratado. Hasta ahora las autoridades le habían denegado el acceso al préstamo y es difícil de explicar por qué han cambiado de opinión de repente. Uno de los medios que más a menudo publica filtraciones es el Canal 12 de la televisión. Uno de sus periodistas, Guy Peleg, suele salir ante las cámaras cada noche con la transcripción de las declaraciones a la policía de un estrecho colaborador de Netanyahu en el ministerio de Comunicaciones que ha accedido a revelar sus conversaciones con el primer ministro a cambio de una reducción de su condena. Desde que sacó la primera información, Guy Peleg va a todas partes protegido por un guardaespaldas. No es una protección gratuita: ha recibido amenazas en las redes sociales, supuestamente por parte de seguidores de Netanyahu, pero ha continuado publicando las filtraciones cada día puntualmente cuando comienza el informativo de las ocho de la tarde.

Algunos líderes de la oposición dicen que Netanyahu tiene los días contados, pero esta suposición habrá que confirmarla en los próximos meses. Su principal rival, Benny Gantz, de la formación Azul y Blanco, adelantó que no formará coalición con Netanyahu justamente debido a la corrupción, pero otras veces no ha descartado esta opción de una manera clara, por lo que no se sabrá con total seguridad qué decidirá hacer hasta después de los comicios.

En cualquier caso, nunca se había tenido la sensación de que Netanyahu puede dejar de ser primer ministro como ahora. Un cargo que, en la última década, le ha dado la potestad de ir haciendo y deshaciendo sin limitaciones en todas las cuestiones de estado. Sus detractores le acusan de haber comenzado a desmantelar el estado de derecho, pero al Likud aseguran que está haciendo lo que quieren los israelíes, que son claramente de derechas según muestran las elecciones una vez tras otra. Las críticas que recibe, Netanyahu las atribuye a los intereses de los medios de comunicación, que considera que son de izquierdas por definición. Por esta razón, según él, algunas televisiones y sobre todo el diario Haaretz no paran de hacerle la puñeta a él, a su mujer Sara y a su hijo Yair. Hace unos años Netanyahu dijo que los principales enemigos de Israel eran el New York Times y el Haaretz, dos diarios propiedad de judíos. Naturalmente, como cualquier nacionalista, Netanyahu identifica el conjunto del país con su persona.

Filtraciones comprometidas

Las filtraciones de Peleg, que son las más comprometidas, revelan que Netanyahu ayudó a su amigo Shaul Elovitch, un magnate de las comunicaciones, con leyes hechas a su medida, a cambio de recibir un tratamiento positivo en el popular portal de noticias Walla!, que es propiedad de Elovitch. Hasta ahora esto era una sospecha, ahora parece una certeza.

Quién ha cantado a la policía es Shlomo Filber, ex hombre de confianza de Netanyahu y ex director general del ministerio de Comunicaciones, un departamento que hace unos años dependía directamente de Netanyahu. Filber ha declarado que un día Netanyahu encendió un habano y le pidió que hiciera importantes favores económicos a Bezeq, la principal compañía de telecomunicaciones del país, que también es propiedad de Elovitch. Las regulaciones que se aprobaron después comportaron que Bezeq, la empresa propiedad del amigo de Netanyahu, ganara cientos de millones de euros adicionales durante los años posteriores. Algunos medios de comunicación se preguntan si, a cambio de las polémicas regulaciones, Netanyahu recibió alguna compensación monetaria más allá del buen tratamiento que la familia del primer ministro recibió del portal Walla!.

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