Nova Zelanda aprueba en referéndum la legalización de la eutanasia

El uso recreativo de la marihuana es rechazado en otro plebiscito por un margen de siete puntos

Nueva Zelanda ha optado por la legalización del derecho a la eutanasia para los enfermos terminales con menos de seis meses de esperanza de vida, de acuerdo con los resultados, todavía provisionales, conocidos este viernes, del referéndum que tuvo lugar el 17 de octubre, el mismo día en el que se celebraron las elecciones generales que dieron una espectacular victoria a la primera ministra, Jacinda Arden. El mismo día se celebró también otro plebiscito para legalizar el uso recreativo de la marihuana. En este caso, los neozelandeses han rechazado la propuesta por un relativo estrecho margen de siete puntos.

El balance definitivo de las urnas se dará a conocer el próximo viernes, 6 de noviembre. Con todo, el número de las papeletas ya escrutadas permite garantizar que no habrá ninguna sorpresa de última hora. Con el 17% de los votos todavía por contabilizar en el referéndum sobre la eutanasia, el 65,2 por ciento de los ciudadanos votaron a favor de la ley de elección del final de la vida mientras que el 34,8 lo hicieron en contra. La primera ministra Arden lo apoyó públicamente. De todas maneras, todavía tendrá que pasar un año hasta que la práctica se pueda llevar a cabo en el país austral. Dos médicos tendrán que certificar las condiciones del paciente.

Nueva Zelanda se une así a un pequeño grupo de países. La eutanasia es legal en Bélgica, Canadá, Colombia, Luxemburgo y los Países Bajos, mientras que el llamado suicidio asistido está permitido en Suiza. Varios estados de los Estados Unidos y el estado australiano de Victoria también han legalizado la muerte asistida. La ley de la eutanasia en España está en trámite parlamentario y se podría aprobar antes de finales de año o en el primer trimestre de 2021.

La eutanasia es el acto de acabar deliberadamente una vida para aliviar el sufrimiento, mientras que el suicidio asistido es el acto de ayudar deliberadamente a otra persona a quitarse la vida. A diferencia de la eutanasia y el suicidio asistido, la muerte asistida solo se aplicaría a los enfermos terminales.

La lucha de una abogada

Las encuestas previas al referéndum ya habían previsto los resultados avanzados. Además de la probabilidad de que el paciente que lo solicite tenga menos de seis meses de esperanza de vida, otras de las dos condiciones que hacen falta para poder practicar la eutanasia será que el paciente muestre una disminución significativa de su capacidad física y que sea mentalmente capaz de poder tomar la decisión.

La lucha por la eutanasia en Nueva Zelanda se remonta a cinco años atrás, cuando la abogada Lecretia Seales, enferma de un tumor cerebral incurable, promovió una iniciativa para hacerla posible. Su caso, sin embargo, no tuvo éxito. Matt Vickers, su viudo, cogió la bandera para legalizar la muerte asistida. El resultado es "una victoria por la compasión y la bondad", ha asegurado en sus redes sociales. Vickers publicó el libro Lecretia's choice: A story of love, death and the law, que ayudó a concienciar el país. Un caso que evoca el del español Ramón Sampedro, que inspiró el film de Alejandro Amenábar Mar adentro, a partir de un reportaje de la periodista barcelonesa Laura Palmés.

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