Obama acusa a Trump de haber favorecido la división social, pero advierte de que no se acabará con la victoria de Biden

En una entrevista a la BBC, el expresidente de los EE.UU. celebra el estallido del movimiento Black Lives Matter

Barack Obama cree que su sucesor en la Casa Blanca, Donald Trump, es uno de los grandes responsables de la división social que se vive actualmente en los Estados Unidos, pero advierte de que su derrota en las elecciones de este 3 de noviembre no será suficiente para volver a unir el país.

En una entrevista a la BBC (que se emitirá el miércoles pero de la cual la televisión pública británica ya ha avanzado algunos fragmentos), el expresidente norteamericano reconoce que los Estados Unidos están "realmente divididos" ahora mismo, "claramente más" que cuando él ganó las elecciones por primera vez, en 2008. "Parte de esto es atribuible a nuestro presidente actual, que ha animado activamente la división porque creía que esto era bueno para su política", dice Obama, pero añade que este fenómeno "lo precedió y durará más que él". "Con unas elecciones no será suficiente para revertirlo", avisa el expresidente, que también responsabiliza de la polarización política actual al auge de las "teorías de la conspiración locas" y el "deterioro de la verdad".  

En este sentido, Obama asegura que él mismo es "irreconocible" en los medios de derechas, que muestran de él una "caricatura" que no concuerda con lo que él piensa y dice. "Pero hay millones de personas que están de acuerdo con la idea de que Joe Biden es socialista o de que Hillary Clinton formaba parte de una conspiración implicada en círculos pedófilos", lamenta, y añade que estas elecciones han demostrado que "esta falta de fidelidad a la verdad tiene consecuencias cuando el cargo electo más poderoso del país la promueve". 

Optimista sobre el conflicto racial

En la conversación, Obama se ha referido también al movimiento Black Lives Matter de defensa de los derechos de la población afroamericana, y afirma que ha generado, por un lado, un sentimiento de "desesperación" ante la evidencia de que "el sesgo racial en el sistema de justicia" norteamericano sigue siendo "tan descarado", pero, por el otro, un "enorme optimismo" por "el estallido de unas protestas y un interés [por la cuestión] que exceden de largo cualquier cosa que se haya visto antes". 

Según el expresidente, anteriores casos de asesinatos de ciudadanos negros desarmados, como el de Trayvon Martin en 2012, generaron fuertes protestas que, aún así, toparon con la "resistencia de gran parte de la comunidad blanca", que mantenía la idea de que se trataba de incidentes aislados. "Este verano hemos visto que en comunidades con una proporción negligible de población negra, la gente salía a la calle a decir que las vidas negras cuentan y a defender la idea de que hace falta un cambio real", señala Obama, que considera que la cuestión racial es "el pecado original" de la historia de los Estados Unidos. 

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