Crecen las voces dentro del Partido Republicano que piden facilitar el traspaso de poderes

Varios senadores de la formación creen que Biden tendría que tener acceso a documentos confidenciales

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sigue sin admitir que ha perdido las elecciones y que a partir del 20 de enero será Joe Biden quién ocupe la Casa Blanca. Una de las consecuencias de este hecho es que la administración norteamericana todavía no ha dado acceso al presidente electo a documentos confidenciales, tal como se hace habitualmente para facilitar el traspaso de poderes. Pero cada día son más las voces, dentro de su propio partido, que consideran que Trump se está equivocando poniendo palos en las ruedas a su sucesor. 

Japón, Australia y Corea del Sur llaman también a Biden, mientras que Rusia, China y Brasil esperan

Este jueves el republicano  Mike DeWine, gobernador del estado de Ohio (donde Trump fue el candidato más votado), ha dicho en una entrevista a la CNN que "Joe Biden es el presidente electo", una afirmación que choca frontalmente con el posicionamiento de Trump. 

Además, varios senadores republicanos (entre los cuales el portavoz del partido en la cámara, John Thune) han señalado que sería razonable que el candidato demócrata tuviera acceso a la información clasificada del gobierno. Según  el New York Times, James Lankford, que ocupa uno de los escaños de Oklahoma en el Senado, ha manifestado que, si este viernes Trump sigue negándose a facilitar el acceso de Biden a estos documentos, pedirá públicamente que lo haga.

Por su parte, la senadora de Maine Susan Collins, también miembro de la formación conservadora, ha afirmado que "el presidente electo Biden ya tendría que haber recibido documentos de inteligencia", porque "es probablemente la parte más importante de la transición".

Pendientes de una carta

El equipo de transición de Joe Biden, pues, todavía no se ha podido poner a trabajar porque la Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés) todavía no ha firmado la carta de reconocimiento oficial del nuevo presidente electo. Una funcionaria nombrada por Trump en 2017, Emily Murphy, es la administradora de la GSA y, por lo tanto, quien tiene que firmar esta carta. Y hasta este jueves se había negado a hacerlo, con lo cual bloqueaba el acceso de Biden a los 6,6 millones de dólares del presupuesto federal que necesita para llevar a cabo el traspaso de poderes. 

El equipo de Biden, de hecho, se está planteando incluso tomar medidas legales para forzar a este organismo gubernamental a firmar la carta y facilitar la transición. Y es que el bloqueo sostenido por Emily Murphy impide también a Joe Biden y Kamala Harris tener acceso a información clasificada, a la cual normalmente el presidente electo accede inmediatamente después de ser escogido. Los equipos del presidente y la vicepresidenta electos tampoco pueden entrar en los edificios gubernamentales para iniciar el traspaso de poderes con sus contrapartes en las agencias del gobierno, ni se pueden iniciar las revisiones del nuevo personal para concederles permisos para trabajar con información confidencial.

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