Trump cancela una reunión con los talibanes y dinamita el acuerdo de paz

El pacto estaba a punto de firmarse tras más de diez meses de negociaciones

Tenía que ser una reunión secreta en Camp David, pero Donald Trump la contó ayer a los cuatro vientos a través de Twitter. A través de la red social anunció sin miramientos que anulaba la reunión clave que debía mantener ayer en Washington con líderes talibanes y que, de paso, daba por rotas las negociaciones de paz con los yihadistas que tenían que poner fin a casi dieciocho años de guerra de Estados Unidos en Afganistán. ¿La razón? La muerte de un soldado norteamericano y once personas más el pasado jueves en un atentado de los talibanes frente a la embajada de Estados Unidos en Kabul.

Los asesores de la Casa Blanca se ponían ayer las manos a la cabeza ante el anuncio del presidente estadounidense, según informaba el New York Times: porque sus tuits tiraban por el fregadero diez meses de negociaciones con los talibanes y cerraban la puerta a la firma de un posible acuerdo de paz, y porque el militar estadounidense que falleció el jueves no era el primero ni será el último que pierde la vida en el conflicto afgano. El 29 de agosto murió otro, y el 29 de julio habían muerto dos más. EEUU ya suma hasta 2.437 bajas en territorio afgano desde el 2001, según datos de ayer del sitio web Icasualties.org, que hace recuento de los militares extranjeros muertos en el país asiático.

Pero hay una razón más por la que los asesores de Trump se echaban ayer las manos a la cabeza: el presidente estadounidense prometió durante su campaña electoral que pondría fin a la sangría de vidas y de dinero que supone la guerra en Afganistán para los Estados Unidos. Así que Washington necesita llegar a un acuerdo con los yihadistas antes de la próxima cita electoral en la Casa Blanca, en noviembre del año próximo. Y los talibanes lo saben: tienen la sartén por el mango. Además, los yihadistas se habían mostrado dispuestos a declarar un alto el fuego y cesar los ataques contra las tropas internacionales una vez firmaran el acuerdo de paz, pero no antes.

"Los líderes talibanes y el presidente afgano debían reunirse en secreto conmigo por separado en Camp David este domingo", escribió ayer Trump en Twitter. "Después de un ataque en Kabul [Jueves] en el que murió uno de nuestros grandes soldados y once personas más, cancelé la reunión de forma inmediata y pedí que se interrumpan las negociaciones de paz", agregó el inquilino de la Casa Blanca, antes de concluir: "Si [los talibanes] no pueden aceptar un alto el fuego durante estas importantes conversaciones de paz y matan a doce personas inocentes, entonces posiblemente no tienen capacidad de negociar un acuerdo significativo. ¿Cuántas décadas más quieren seguir luchando?"

Dos atentados en una semana

El jueves los talibanes protagonizaron un atentado junto a la embajada estadounidense en Kabul, pero tan sólo tres días antes, el lunes, habían hecho otro aún más letal, también en la capital afgana: hicieron explotar un tractor bomba junto a un complejo residencial donde se alojan cientos de contratistas extranjeros. Al menos 21 personas murieron y 119 resultaron heridas. Eso sí, entre las víctimas no se tiene constancia de que hubiera ningún soldado estadounidense. El atentado, sin embargo, tuvo lugar justo en el momento que el enviado especial de EEUU para Afganistán, Zalmay Khalilzad -considerado el artífice de las negociaciones de paz-, explicaba en una entrevista en la televisión afgana algunos detalles del acuerdo de paz. Por ejemplo, precisó que 5.400 militares norteamericanos se irían de Afganistán en un plazo máximo de 135 días una vez firmado el pacto. En la actualidad, EEUU tiene unos 14.000 efectivos en el país asiático, a los que hay que sumar 16.000 más de 38 otros países que también abandonarán Afganistán cuando las tropas estadounidenses lo hagan.

Esta no era la primera vez que dirigentes talibanes se trasladaban a los Estados Unidos para negociar con Washington, aunque no se tiene constancia o al menos no se ha hecho público- que se hubieran reunido nunca con un presidente norteamericano. Por ejemplo, los talibanes ya viajaron a EEUU cuando controlaban el gobierno de Kabul en los años noventa y Bill Clinton estaba en la Casa Blanca. En aquella ocasión, Washington quería negociar con los yihadistas la construcción de un gasoducto a través de Afganistán para extraer el gas de la república ex soviética de Turkmenistán, que hace frontera con el norte del país asiático. Una empresa estadounidense, Unocal, pretendía explotar el gas.

Año 2001 / 2.500 militares
Los Estados Unidos comienzan una intervención militar en Afganistán en octubre de ese año a raíz de los atentados del 11-S.

Año 2002 / 9.700 militares
Washington aumenta sus efectivos en Afganistán, mientras que los países de la OTAN también despliegan tropas.

Año 2004 / 20.000 militares
Las tropas internacionales se desarrollan por primera vez fuera de la capital afgana, y EEUU incrementan sus efectivos.

Año 2006 / 20.000 militares
EEUU centran sus esfuerzos en la Guerra en Irak. Los talibanes cada vez tienen más fuerza en el sur de Afganistán.


Año 2009 / 67.000 militares
Barack Obama llega al poder y apuesta por dar prioridad a la guerra en Afganistán. Aumenta los efectivos en el país.


Año 2010 / 100.000 militares
Obama considera que sólo con el incremento de la presencia militar en Afganistán se puede garantizar la seguridad en el país.


Año 2012 / 77.000 militares
EEUU comienza a reducir tropas por el gran número de bajas en sus filas y tras la muerte del terrorista Osama Bin Laden.


Año 2014 / 16.100 militares
La mayoría de países retiran sus tropas de Afganistán y EEUU recortan los efectivos.


2019 / 14.000 militares
Washington negocia con los talibanes la retirada de todas sus tropas del país.

Més continguts de