Trump pide que el Supremo “salve el país” y lo proclame ganador de las elecciones

Insiste, sin pruebas, en un fraude masivo en el primer mitin desde la derrota frente a Biden

El primer mitin de Donald Trump después de su derrota electoral tenía como objetivo apoyar la elección, el próximo 5 de enero, de los dos senadores republicanos de Georgia de los cuales depende la mayoría conservadora en el Senado, pero ni el presidente ni sus seguidores parecían tener mucho interés en Kelly Loeffler y David Purdue, los candidatos. Trump ha utilizado su hora y media larga de intervención para reiterar el inexistente fraude electoral con el que explica su derrota frente a Joe Biden. Convencidos por el presidente, miles de fans han coreado en varias ocasiones "Parad el robo".

Los dos senadores han subido al escenario más de una hora después de que el presidente empezara su larguísima letanía de falsedades, trufada de algunos lapsus en los cuales ha parecido reconocer que no estará en la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero. Con el público gritando enardecido "Luchad por Trump", Loeffler, nerviosa, ha cedido el micrófono a Purdue, que ha prometido que trabajará por un "trato justo" de Georgia hacia el presidente saliente. Difícil saber a qué se refería, después de que los votos se hayan contado hasta tres veces en este estado. Todos y cada uno de los recuentos han dado como vencedor a Joe Biden.

Faltan 45 días para la toma de posesión del demócrata, pero Donald Trump no da muestras de admitir la derrota e insiste en intentar explorar las últimas opciones para dar un golpe de estado y revertir el resultado de las elecciones. La vía judicial fracasa día a día, pero el mandatario aspira a que algunos congresos estatales y el Tribunal Supremo le den lo que los electores le han negado. "Solo necesitamos a alguien con coraje", ha afirmado. "Esperemos que los legisladores y el Tribunal Supremo de los Estados Unidos den un paso adelante y salven nuestro país", ha rogado, con la mente puesta en el próximo 14 de diciembre. Ese día los congresos estatales se reúnen para efectuar lo que históricamente ha sido un protocolo electoral más en el camino hacia la toma de posesión del ganador en las urnas: el voto de los 538 delegados del colegio electoral.

Hores antes de viajar hacia Georgia, Donald Trump llamó por teléfono a Brian Kemp, el gobernador republicano de este estado del sur del país. El objetivo, según el diario Washington Post, era que Kemp convocara una sesión especial del Parlamento estatal para elegir a votantes del colegio electoral que ignoren el resultado de las elecciones y voten por Trump. Kemp se habría negado a ello, lo que explicaría los ataques del presidente contra el gobernador durante el mitin. Trump ha asegurado que “si perdiera”, reconocería su derrota y se iría a vivir a Florida, donde tiene su mansión en Mar-a-Lago. "Pero nunca puedes aceptar cuando te roban", ha concluido, entre el clamor de sus fanáticos.

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