Líderes republicanos se oponen a las mentiras de Donald Trump

Los dos hijos del presidente se están quejando de que los republicanos no apoyen a su padre

El discurso de Trump de esta madrugada desde la Casa Blanca, en el que ha asegurado –sin presentar ninguna prueba– que le están robando las elecciones y ha tildado de "corrupto" el sistema electoral norteamericano, ha puesto los pelos de punta incluso a sus compañeros de partido, que o bien se están distanciando o bien no salen a apoyarlo. 

"Los comentarios de esta noche del presidente son indefendibles y socavan nuestro proceso democrático", ha dicho en Twitter el gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan. "América está contando los votos, y tenemos que respetar los resultados como hemos hecho siempre. Ninguna elección ni nadie es más importante que nuestra democracia". 

Incluso algunos de sus aliados más cercanos, como el ex gobernador de Nueva Jersey Chris Christie, se han desmarcado de las palabras del presidente. "Ahora no hablo como ex gobernador sino como ex fiscal general de los Estados Unidos, y sencillamente no hay ninguna base para defender esto esta noche –ha declarado a la cadena ABC–. Simplemente no la hay". 

Trump se está quedando solo, como ya se vio en su comparecencia, que hizo en solitario, sin nadie guardándole la espalda. En la sala de prensa de la Casa Blanca solo había miembros de su personal y periodistas, una señal del aislamiento del presidente, que se intensifica a medida que avanza el recuento y se desvanecen sus opciones de ser reelegido. 

Los congresistas republicanos callan o se limitan a hacer declaraciones anodinas sobre la importancia de la transparencia del proceso, y a Trump solo le quedan los incondicionales: su familia, que se queja de que el país no salga en defensa del líder ultrajado. Sus dos hijos, Donald y Eric Trump, han ido a Pensilvania y Georgia para hacer ruedas de prensa para denunciar presuntas irregularidades en los recuentos. Los han apoyado solo figuras como Rudolph W. Giuliani, el exalcalde de Nueva York y ahora abogado personal de Trump, o Corey Lewandowski, su cabeza de campaña en 2016. En Nevada su aliado Richard Grenell también ha convocado a la prensa para hacer afirmaciones que rápidamente los medios han desmentido. 

La desesperación que exudaba Trump en su discurso –que tuvo un tono mucho más bajo que el de la noche electoral– también se ve en su círculo personal. Los dos hijos del presidente se están quejando de que los republicanos no apoyen a su padre. "Los republicanos que no se levanten ahora [ante las denunciadas evidencias de fraude] están mostrando sus auténticos colores", han asegurado. 

"Somos republicanos. Tenéis que tener lo que se tiene que tener. Luchad con él contra el fraude. Nuestros electores no se olvidarán si actuáis como corderitos", ha tuiteado Eric Trump. 

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