La UE presenta su carta a los Reyes para Biden

Borrell propone al presidente electo de los EE.UU. "rejuvenecer" la relación entre Washington y la UE

"Tenemos que rejuvenecer nuestra relación". Es el mensaje que la Unión Europea envía a la futura administración de Joe Biden en los Estados Unidos. La metáfora se entiende si se tiene presente el deterioro de las relaciones entre los EE.UU. de Donald Trump y la UE, pero queda teñida de ironía cuando quien la pronuncia es el alto representante de la UE, Josep Borrell, de 73 años, dirigiéndose directamente a Joe Biden, que tiene cinco más. Borrell, como representante de la diplomacia europea, es la cara visible de las negociaciones en nombre de los Veintisiete y tiene la tarea de dar un nuevo empujón a las relaciones entre el Viejo Continente y el Nuevo Continente gracias a las esperanzas que aporta el futuro presidente demócrata. Por eso este miércoles la Comisión Europea ha presentado su carta a los Reyes para Biden con una serie de propuestas en la que dejan claras sus elevadas expectativas, que quieren abordar a principios de 2021 en una cumbre bilateral. 

Desde reforzar la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuestionada por Trump (que le retiró financiación en plena pandemia), hasta recuperar los compromisos de lucha contra el cambio climático volviendo a los Acuerdos de París, pasando por la complicidad en la confrontación geoestratégica con China o, incluso, la necesidad de fijar una "fiscalidad justa" (es decir, que Google, Amazon y compañía, todas norteamericanas, paguen más impuestos). La lista es ambiciosa, porque también incluye la voluntad de recuperar unas fracasadas negociaciones comerciales. De hecho, hay que recordar que los Estados Unidos y la Unión Europea están inmersos en una guerra comercial, que tuvo el último capítulo justamente cuando se anunció oficialmente la victoria de Biden. 

"Superar las irritaciones comerciales"

Bruselas propone a Biden que se integre (también a nivel financiero) en la estrategia global para la vacuna contra el coronavirus, Covaxx, pero también que se implique en la tarea de reforzar la Organización Mundial de la Salud, que Trump dejó de financiar. También pide que se comprometa otra vez con los acuerdos para la neutralidad de emisiones en 2025 y a crear una agenda verde conjunta. 

En uno de los capítulos clave, el del comercio, la UE propone "superar las irritaciones de comercio bilateral que han debilitado nuestra asociación estratégica". La UE quiere resolver la disputa por las ayudas de estado a Boeing y Airbus, que han provocado constantes sanciones arancelarias a ambos lados del Atlántico, y también renovar las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el ámbito económico también se reclama abordar el reto tecnológico, incluso hablando de inteligencia artificial, pero destaca el llamamiento a que las tecnológicas paguen los impuestos que les corresponden, cosa que había implicado amenazas por parte de Trump.

Más allá del ámbito económico, la UE da la bienvenida a la cumbre para la democracia que Biden propuso y reivindica la unión de ambos socios para promover la libertad global. Al mismo tiempo, también pide el apoyo de los Estados Unidos en cuestiones espinosas en el ámbito de la política exterior, como por ejemplo la relación con Turquía, los Balcanes o el Golfo. Esta amplia agenda será discutida la semana que viene por los ministros de Exteriores de la UE y se espera que los líderes la ratifiquen en la cumbre del 10 y 11 de diciembre.

Una UE "fuerte y autónoma" 

"Con nuestras propuestas concretas para la cooperación con la futura administración Biden, enviamos mensajes potentes a nuestros amigos y aliados norteamericanos. Miremos hacia adelante y no hacia atrás. Rejuvenezcamos nuestra relación", ha dicho Borrell, recalcando que este es el primer mensaje institucional y formal de la UE a sus "amigos" norteamericanos.

La llegada de Biden a la Casa Blanca ha sido un soplo de aire fresco para una UE que con las políticas de Trump había perdido a un aliado histórico, su protector. La esperanza es la reconciliación (tanto en la Unión como en la OTAN), a pesar de que la UE parece haber escarmentado y ha interiorizado la necesidad de conseguir suficiente autonomía estratégica para no quedar arrinconada entre frentes hostiles como el de China y unos Estados Unidos que tienen suficiente trabajo en recoser el país.   

De aquí que en la agenda presentada por Borrell la UE se reivindique constantemente como un actor fuerte y autónomo. "No tendríamos que caer en la trampa de los falsos debates que buscan oponerse a una Europa más fuerte y a una asociación transatlántica más fuerte. Una UE unida, capaz y autónoma es positiva para Europa, para la relación transatlántica y para el sistema multilateral", dice la comunicación. 

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