El Vaticano admite que los tres últimos papas tenían información sobre los abusos sexuales del ex arzobispo de Washington

Un informe señala que Juan Pablo II nombró a Theodor McCarrick a pesar de ser consciente de las acusaciones

El papa Juan Pablo II había sido informado de las acusaciones de abusos sexuales por parte  de Theodore McCarrick cuando lo nombró arzobispo de Washington. Benedicto XVI también estaba al corriente de su presunta conducta delictiva, pero rechazó abrir un proceso canónico en su contra. Y Francisco "conocía de oídos las acusaciones y rumores respecto a una conducta inmoral con adultos" de McCarrick desde poco después de acceder al papado, en 2013, pero no actuó contra él hasta 2018. 

Así lo reconoce un informe de la Secretaría de Estado del Vaticano, encargado por el actual pontífice y hecho público este martes, sobre el "conocimiento institucional y la toma de decisiones de la Santa Sede" en relación con el antiguo cardenal. McCarrick renunció a seguir formando parte del Colegio Cardenalicio, a petición del Papa, en julio de 2018, y en febrero del año pasado, después de un juicio canónico, fue expulsado del sacerdocio y condenado a volver a la laicidad. 

El informe, de 460 páginas, ha sido elaborado a lo largo de dos años y recoge toda la documentación sobre el caso McCarrick conservada en los archivos del Vaticano y en la nunciatura de los Estados Unidos, además de incluir el contenido de más de 90 entrevistas a personas vinculadas con el caso. 

Las dudas de Juan Pablo II

Theodore McCarrick, que nació en Nueva York en 1930 y ahora tiene 90 años, fue nombrado obispo auxiliar de Nueva York en 1977. En 1981 pasó a ocupar el cargo de obispo de Metuchen, y en 1986 el de Newark, dos ciudades del estado norteamericano de Nueva Jersey. En noviembre del año 2000 Juan Pablo II lo ascendió a arzobispo de Washington, y el año siguiente lo hizo cardenal.

Según el informe, en octubre de 1999 el arzobispo de Nueva York, John O'Connor, había escrito una carta al nuncio del Vaticano en los Estados Unidos (que se la hizo llegar al Papa) en la que recogía varias acusaciones de comportamientos sexuales inadecuados por parte de McCarrick. En 1987, un sacerdote de la diócesis de Metuchen lo había denunciado por un caso de abusos, y la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos había recibido varias denuncias anónimas a principios de los años 90. Por este motivo, O'Connor desaconsejaba su nombramiento como arzobispo de Washington.

Ante estas revelaciones, el pontífice pidió un informe al nuncio, Gabriel Montalvo, que a su vez pidió su punto de vista a cuatro obispos de Nueva Jersey. Según la investigación, "las respuestas de los obispos confirmaron que McCarrick había compartido cama con hombres jóvenes, pero no indicaban con certeza que hubiera tenido ningún comportamiento sexual inadecuado". De hecho, el documento añade que tres de los cuatro obispos "no proporcionaron a la Santa Sede informaciones completas ni cuidadosas sobre la conducta sexual de McCarrick con los jóvenes", que, precisa el texto, eran "mayores de edad". 

Juan Pablo II, dice el informe, prefirió entonces buscar otro candidato para la archidiócesis de Washington, pero se lo repensó cuando McCarrick escribió a su secretario personal, Stanislaw Dziwisz, asegurándole que nunca en sus 70 años "había tenido relaciones sexuales con ninguna persona, hombre o mujer, joven o vieja, religiosa o laica". "McCarrick reconoció que había compartido cama con seminaristas y que hacerlo había sido imprudente, pero insistió en que no había tenido una conducta sexual impropia y que todo eran calumnias", dice el informe. El Papa se creyó esta versión y lo nombró arzobispo. 

Benedicto XVI lo aparta a medias

El año 2005, un cura identificado en el informe como "cura 1" (el mismo que ya había denunciado a McCarrick en 1987) hizo llegar nuevas informaciones sobre el caso a la Congregación por la Doctrina de la Fe. Esto provocó que el papa Benedicto XVI, que había accedido al cargo unos meses antes, diera marcha atrás en su decisión de aplazar dos años la jubilación del arzobispo, que acababa de cumplir 75. McCarrick, sin embargo, pactó con el Vaticano que él mismo haría efectiva la renuncia unos meses más tarde y que la decisión se presentaría a la opinión pública como un hecho "completamente normal y no como un castigo".

Además, el pontífice desestimó la apertura de un proceso canónico contra él, como le había sugerido su secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y se limitó a pedirle que, a partir de entonces, mantuviera un "perfil bajo". McCarrick, sin embargo, hizo caso omiso a esta petición y siguió viajando por el mundo y manteniendo contactos al más alto nivel. 

Francisco confía en sus predecesores

En cuanto al actual pontífice, el informe asegura que hasta 2017 nadie le proporcionó ningún documento que reflejara las denuncias contra McCarrick, y que hasta entonces la única información que tenía sobre el caso eran "acusaciones y rumores sobre conductas inmorales con adultos" referidas a la etapa previa a su nombramiento como arzobispo. "Considerando que las acusaciones ya habían sido analizadas y rechazadas por el papa Juan Pablo II, y consciente de que McCarrick había seguido activo durante el papado de Benedicto XVI, el papa Francisco no vio la necesidad de cambiar el enfoque que se había adoptado en años anteriores", concluye el documento. 

En cambio, en junio de 2017, cuando la archidiócesis de Nueva York tuvo constancia de "la primera acusación conocida de abuso sexual por parte de McCarrick a una víctima de menos de 18 años", unos hechos que habrían tenido lugar a principios de los años 70, Francisco sí actuó: "Poco después de que la acusación fuera considerada creíble", el Papa pidió al arzobispo que abandonara el Colegio Cardenalicio y lo sometió al juicio canónico que acabó con su etapa como sacerdote. 

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