Los verdes, la nueva esperanza de la izquierda europea

Los ecologistas concentran el voto joven y pueden ser claves en la Eurocámara

Los verdes han sido una de las grandes sorpresas de las elecciones al Parlamento Europeo: de los 52 eurodiputados que obtuvieron hace cinco años han pasado a 69, el mejor resultado de su historia. Son la cuarta fuerza más votada y la primera de la izquierda. En una Eurocámara más fragmentada pueden jugar un papel clave en la configuración de alianzas, igual que la otra formación bisagra, los liberales, que tienen 109 escaños. Los verdes capitalizan la crisis de la socialdemocracia clásica, que solo ha ganado en España, Portugal, Suecia, Holanda y Malta. Pero también el desencanto con las formaciones de la izquierda alternativa que aparecían como una opción de cambio en 2014: los casos más claros son la debacle de Syriza (que quedó 8 puntos por detrás de los conservadores de Nueva Democracia, y ha anunciado elecciones anticipadas) y la bajada de Podemos. La dinámica de vasos comunicantes es obvia.

Europa entierra el bipartidismo y contiene la escalada de la ultraderecha

"A nivel europeo queda claro que el cambio climático preocupa muchísimo: los eurobarómetros muestran que en todos los países crece la conciencia climática. Y por eso todos los partidos lo han integrado en sus programas, pero entre el original y la copia la gente se suele quedar con el original y los verdes son quienes más claramente lo han abanderado", explica Héctor Sánchez Margalef, del CIDOB. "La clave es que son los que mejor han entendido que no se combate el discurso del miedo con más miedo. Ante el auge de la ultraderecha reivindican el feminismo y una Europa abierta y democrática, defienden sus opciones sin complejos, con lo que han llamado política del optimismo. Y esto también moviliza el voto joven y desencantado, que los partidos de la izquierda tradicional no son capaces de atraer, y los partidos de extrema izquierda tampoco, porque solo captan un voto ideológico. Syriza y Podemos han pagado caros sus errores: en 2014 venían de una euforia desbordante en Europa, ha habido la contrarreacción de la ultraderecha y se han desinflado por el problema eterno de la izquierda: hacen un buen diagnóstico pero les cuesta encontrar soluciones y se dividen entre ellos", concluye el investigador.

Alemania, Francia y el Reino Unido, las claves

La nueva fuerza de los verdes en la Eurocámara se explica básicamente por los diputados que enviará Alemania (21), donde la formación de Ska Keller ha quedado segunda fuerza, por delante de los socialdemócratas y detrás de la CDU de Angela Merkel. En Francia, bajo el liderazgo del antiguo activista de Greenpeace Yannick Jadot, han sido tercera fuerza y han duplicado su resultado: habrá 11 eurodiputados franceses en las filas verdes. También los Greens británicos alimentan las filas ecologistas, con 11 escaños que saltarán cuando se consume el Brexit: los verdes han sido la fuerza que más claramente ha defendido la continuidad del Reino Unido dentro de la UE, mientras que los laboristas titubean.

En Finlandia los ecologistas también son la segunda fuerza y en Dinamarca han duplicado sus resultados; en Irlanda han obtenido dos eurodiputados después de 20 años sin presencia en el Parlamento Europeo. También han obtenido buenos resultados en Bélgica y Holanda, donde superan el 10%. Contra todo pronóstico, los verdes portugueses también han obtenido un eurodiputado. En Suecia y Austria también consolidan sus recientes avances electorales como fuerza capaz de atraer el voto progresista, proeuropeo, partidario de un tratamiento humanitario de la inmigración y alarmado por el cambio climático. Cabe recordar que los verdes están en el Gobierno en Suecia y Luxemburgo, cogobiernan en 6 de los 16 'länder' alemanes, pueden entrar en la coalición de gobierno de Dinamarca después de las elecciones de junio, y en marzo ganaron la alcaldía de Ámsterdam.

Paradójicamente en Suecia, el país de Greta Thunberg, la activista de 16 años contra el cambio climático que ha movilizado a los jóvenes, los verdes han retrocedido, mientras que los socialdemócratas en el Gobierno se consolidan.

El mapa de los resultados electorales reflejan otra fractura este-oeste: en la Europa del Este, aunque la preocupación por el medio ambiente también crece, los resultados de los ecologistas son mucho más bajos.

La acción climática, una prioridad

"Muchas gracias por confiar en nosotros, los Verdes", dijo el domingo por la noche una eufórica Ska Keller, una de las candidatas ecologistas a presidir la Comisión. "Este es un mandato para un cambio real: protección climática, una Europa social, más democracia y respeto a la legalidad", añadió. "Queremos alcanzar la acción climática ahora, porque si nos esperamos más puede ser un desastre", advirtió. El otro candidato verde a presidir la Comisión Europea, el holandés Bas Eickhout, ha advertido que "seremos genuinamente duros en la acción climática".

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