Putin mantendrá la inmunidad judicial de por vida

El Parlamento ruso tramita un cambio legal para blindarlo incluso después de dejar el Kremlin

A Vladimir Putin le quedan todavía (como mínimo) tres años y medio de mandato como presidente de Rusia, pero ya hace meses que prepara el terreno para garantizarse una existencia plácida a partir de mayo de 2024. Y, de momento, ya tiene dos vías abiertas. Por un lado, en julio los ciudadanos rusos aprobaron en referéndum varios cambios constitucionales, entre los cuales el que le permitirá, si quiere, presentarse todavía dos veces más a las elecciones y, por lo tanto, perpetuarse en el cargo hasta 2036, cuando tendrá 83 años. Y, por el otro, el Parlamento ruso ha empezado a tramitar (y con toda seguridad aprobará) una ley que le garantizará la inmunidad incluso en caso de que opte por abandonar el Kremlin (o pierda las elecciones, una opción que parece improbable).

La Duma (la cámara baja del Parlamento) aprobó el martes la medida en primera lectura. Antes de tener validez legal, el texto tiene que superar todavía dos votaciones más en esta cámara, y posteriormente tendrá que ser referendada también por el Consejo de la Federación (la cámara alta) y sancionada por el propio presidente. Pero nada hace pensar que tenga que tener problemas para superar todos estos trámites: el partido de Putin, Rusia Unida, tiene un control absoluto de las dos cámaras, y en la primera votación solo 37 diputados del Partido Comunista (de un total de 450 escaños) votaron en contra de la medida. 

El texto establece que ninguna persona que haya ocupado la presidencia de Rusia puede ser "objeto de una causa criminal o administrativa" cometido en ningún momento de su vida, ni tampoco puede ser "detenida, registrada o interrogada", ni se le puede confiscar ninguna propiedad. Y estos preceptos se extienden también a la familia de los expresidentes. A parte de Putin, el único expresidente ruso que todavía está vivo es Dimitri Medvédev, que ocupó el cargo entre 2008 y 2012, mientras Putin actuaba como primer ministro.

Solo en caso de ser acusado de alta traición u otros delitos graves podría ser procesado, siempre que lo autorizaran tanto la Duma como el Consejo de la Federación, por mayoría de dos tercios, y lo avalaran también tanto el Tribunal Supremo como el Constitucional.

El proyecto de ley lo han elaborado el senador Andréi Klixas y el diputado Pável Kraixenínnikov, que lo ha justificado señalando que ofrecer estas garantías a los expresidentes es "importante para la estabilidad del estado y de la sociedad". La norma se ha preparado basándose en los cambios constitucionales aprobados en julio.

36 años en el poder

Vladímir Putin accedió a la presidencia de Rusia el 7 de mayo de 2000 y, después de agotar el máximo de dos mandatos de cuatro años que fijaba la ley, dejó el cargo en manos de Medvédev en 2008 para convertirse en primer ministro. Pero en 2012 volvió a la presidencia, después de haber introducido un cambio legal que alargaba hasta seis años los mandatos del jefe de estado. En 2018 fue reelegido y el 7 de mayo de 2024 se acaba su mandato actual, que tendría que ser el último. Ahora bien, las reformas aprobadas este verano incluyen una cláusula que vuelve a dejar a cero el contador, de forma que Putin tiene vía libre para presentarse a la presidencia dentro de cuatro años y revalidarla en 2030. Si lo hiciera, se podría mantener al frente de Rusia hasta el 2036.

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