PANDÈMIA

China maniobra para negar el origen del virus en Wuhan

El gobierno de Xi Jinping insiste en que los primeros casos de covid-19 son de fuera del país

En China es raro el día en que las noticias no comienzan con el descubrimiento de un nuevo lote de productos congelados que llega del exterior y en el que se localizan restos de covid-19. También es extraño que en el recuento diario de casos -los pocos que hay- haya alguno de local: siempre (o casi) son importados, es decir, de personas que vuelven a territorio chino procedentes del resto de países del mundo. Y no es casualidad. Desde que el gobierno chino ha dado por controlada la pandemia -un éxito que el presidente Xi Jinping no se cansa de repetir-, el mensaje que lanza es claro: el peligro está en el exterior. En ningún caso en el interior de las fronteras del gigante asiático.

Y, siguiendo esta tónica, hay otro mensaje que el régimen intenta transmitir: Wuhan no fue el origen de esta pandemia que ha parado al mundo. Hace tiempo que los medios de comunicación chinos, todos dependientes del gobierno, se hacen eco de los estudios que señalan la posibilidad de que el virus circulara por otros lugares del mundo -Estados Unidos, Italia o también Barcelona- antes de que se detectara en Wuhan. Pekín busca a conciencia cualquier indicio que demuestre o, como mínimo, siembre dudas sobre la tesis que apunta a que la ciudad china fue el origen de todo. Estos esfuerzos son parte de un objetivo político para intentar borrar los errores cometidos al inicio de la crisis sanitaria, cuando desde las autoridades del país asiático se quiso ocultar la epidemia y se silenció a aquellos que levantaban la voz, como el difunto médico Li Wenliang, que advirtió del brote de una extraña y peligrosa neumonía en Wuhan.

Ejemplos de esta estrategia hay muchos. Los medios de comunicación y las redes sociales han informado y han debatido ampliamente un estudio estadounidense que veía indicios, al analizar muestras de sangre, de que el virus circulaba por los Estados Unidos antes de diciembre de 2019. La misma atención tuvo la búsqueda del Instituto del Cáncer de Milán que descubrió anticuerpos contra el covid-19 en muestras de sangre y tejidos de sus pacientes. Los resultados podrían apuntar que el virus ya estaba presente en Italia en octubre de 2019. También Barcelona se situó como posible origen del contagio cuando se publicó que se había descubierto rastros del virus en muestras de aguas residuales de marzo de 2019.

En China todas estas informaciones se han repetido una y otra vez, aunque ninguna de estas investigaciones ha sido considerada determinante para la comunidad internacional. En cambio, se desconoce si Pekín ha analizado muestras de sangre, tejidos o aguas residuales de los meses anteriores. El primer caso registrado es del 17 de noviembre. La epidemia se extendió en diciembre pero no se informó de la existencia de un nuevo coronavirus y de la transmisión entre personas hasta enero. No hay información de lo que ocurrió durante los meses anteriores.

El mundo científico chino y también los miembros del gobierno defienden que Wuhan fue el lugar donde se detectó el virus por primera vez, pero alegan que no se puede asegurar que se originara en esta ciudad. Simplemente, subrayan, se detectó allí. Recientemente, un estudio del Instituto de Ciencias Biológicas de Shanghai compraba también esta teoría y apuntaba al subcontinente indio como el lugar donde se habría producido la primera transmisión humana del virus. Y hay más. En declaraciones a la prensa, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hua Chunying, afirmaba con seguridad que la epidemia surgió en múltiples lugares, no solo en Wuhan. Y subrayaba que verificarlo es una tarea científica que se ha de emprender globalmente.

Equipo internacional

Ahora Pekín está negociando con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la entrada de un equipo internacional de diez especialistas a China para estudiar sobre el terreno el origen del virus y cómo se dió el salto de los animales los humanos. Hay que ver qué es lo que realmente podrán investigar y qué libertad les dará el presidente Xi Jinping.

A principios de año los científicos de la OMS que fueron a Wuhan ni siquiera obtuvieron permiso para visitar el mercado de animales de donde surgió el primer brote. Es difícil que, prácticamente un año más tarde, se puedan encontrar indicios. Por lo tanto, lo más probable es que la OMS tenga que trabajar sobre el estudio preliminar hecho por expertos exclusivamente chinos.

De zona cero a gran reclamo turístico

Igual que en el resto de China, la vida ha vuelto a una cierta normalidad en Wuhan. Las calles vuelven a estar vivas y el uso de la mascarilla ya no es generalmente obligatorio. Incluso a principios de mes el gobierno de la ciudad lanzó una potente campaña publicitaria para limpiar la imagen de la localidad y potenciar la llegada de turistas. En un vídeo promocional se repetía un eslogan: “Volvámonos a reunir en Wuhan”.