PCR por Navidad, caos y ley de la jungla

Angustia entre los residentes en el exterior para hacerse un test para volver que no tiene justificación sanitaria

En Alemania, ya en el mes de octubre, incluso en un aeropuerto de segundo orden como es el de Hannover, en función del punto de origen los pasajeros que llegaban se tenían que hacer un test PCR –que había que pagar– antes de cruzar la frontera, tal como pudo comprobar este corresponsal. En el Prat, o en cualquier aeropuerto español, desde el 23 de noviembre hay que aterrizar con un certificado fit for travel en el bolsillo que garantiza –en teoría pero no en la práctica, como se verá más adelante– que el viajero no lleva de regalo el covid-19. En caso contrario, será multado –la sanción puede subir hasta los 6.000 euros– y se tendrá que hacer una prueba de antígenos antes de abandonar las instalaciones. 

Se ha impuesto una norma sin pensar en las consecuencias. Una norma que no se justifica –salvo por la presión política del gobierno de la Comunidad de Madrid, que lo ha pedido desde antes del verano– cuando el propio ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró, el 12 de noviembre, en el momento en el que la anunció, que los casos de coronavirus importados hasta entonces habían sido del 0,08%. Illa también añadió entonces que la exigencia obedecía a un acuerdo de los socios europeos.

Esta circunstancia no queda demostrada cuando se consulta la página web ( en inglés, aquí) del ministerio de Exteriores alemán, por ejemplo. De acuerdo con las indicaciones actuales, "todos los viajeros tienen que seguir las normas de cuarentena del estado federal de Alemania correspondiente [donde lleguen] y el procedimiento de registro digital para declarar la entrada". Ninguna obligatoriedad general de PCR. Si se presenta, se tiene que haber hecho a lo sumo cinco días después de haber entrado en país y entonces es posible recortar la cuarentena, el mismo procedimiento que será viable en Inglaterra a partir del 15 de diciembre. Viajar a Suecia, sin embargo, es mucho más fácil: solo hace falta la documentación en regla. Nada más. Illa, pues, dio información inexacta.

Precios abusivos

La angustia generada por una decisión del ministerio de Sanidad totalmente arbitraria es evidente cuando se habla con un grupo de residentes en el exterior, en este caso en el Reino Unido. Laura Monte, psicóloga del Servicio Nacional de Salud (NHS) inglés que trabaja en Manchester desde hace cuatro años y medio, explica al ARA su experiencia: "Desde el 18 de septiembre que tengo comprado el billete. Y cuando nos enteramos de que exigían la PCR…" Aquí empiezan los problemas. El NHS solo las hace para finalidades clínicas y no proporcionan, tampoco, el certificado fit for travel con el que, además del pasaporte o el DNI, hay que volver a casa. Solución: o volar desde Gatwick, que a partir de hoy ofrece test rápido y PCR garantizando el resultado en 48 horas (a un precio de 66 euros), siempre y cuando haya vuelo hacia el destino final, o ir por el circuito privado. Es decir, exponerse a la ley de la jungla.

Los precios abusivos – hasta 449 euros (400 libras) si se quieren los resultados el mismo día– son habituales. Y si se elige una opción más barata, ninguna seguridad de conseguir el resultado en las 72 horas que, a lo sumo, tendrían que pasar desde el momento en el que se hace la prueba y el momento de aterrizar –también si se llega en barco, pero no en coche ni en tren, otra arbitrariedad.

Grandes cadenas de farmacias, como por ejemplo Boots, que hacían pagar 137,50 euros por la PCR, no disponen en algunas áreas de suficientes fechas para hacer los tests. Laura Monte se ha encontrado con ello: "Solo tenían citas a partir del 23. Y yo vuelo el 23". Pero en el hipotético caso de que se consiga fecha, y se pida para un menor de 13 años, Boots dice que no lo hace.

¿Alternativas? Ya ha quedado dicho. Pagar más. O ir a Gatwick (50 kilómetros al sur de Londres, aunque se viva en Edimburgo, 400 kilómetros al norte). O utilizar el test que envían por correo a casa y que se devuelve. ¿Riesgos? Quizás no se hace bien. O el resultado es no concluyente. O Royal Mail se retrasa en la entrega de las muestras. Todo es incierto. 

El caso de Laura Monte es bastante pareciendo al de Marina Olivella, que también lo explica al ARA desde Manchester. Tiene todavía una circunstancia agravante. La multinacional del sector turístico para la cual trabaja le ha rescindido el contrato en fecha de este lunes. Ha decidido volver a Catalunya. Regreso navideño que es un traslado. Más líos: "Tenía billete para el 11 de diciembre, pero me cancelaron el vuelo". La cancelación, frecuente durante la pandemia, puede afectar al plazo de las 72 horas. Marina tiene ahora vuelo para el 18. Y ha empezado a buscar en la web laboratorios para hacerse el análisis. "Pero nadie te garantiza nada y lo tienes que pagar por avanzado…" La sensación es de "desconfianza en el momento en el que ves estas páginas" que prometen la luna. También miró en Boots. "Para el día 15, 72 dos horas antes de volar, no tenían. cogí para el 14. Intenté contactar con el consulado español, imposible, para preguntar si me serviría esa PCR. Me contestaron a raíz de mi hilo de Twitter…" 

¿Respuesta del consulado? La PCR no sería válida porque se la haría más de 72 horas antes del viaje. Consecuencia: Marina no puede saber si encontrará un laboratorio y si le darán el resultado a tiempo. O se tendrá que rascar mucho el bolsillo. Ella misma lo denunció en sus redes.

Decisión del ministerio

La casuística es enorme. A Jordi, un maestro valenciano, también le han cancelado el vuelo. Ahora tendrá que viajar vía Madrid. Después de hacerse la PCR. Cuando llegue a su destino final se podría haber contagiado en el trayecto interior. O, claro, desde el momento en el que se hizo el test.  Ramon Lamarca, mánager del Hospital Royal Free de Hampstead, al norte de Londres, ha decidido viajar con su mujer, Avnni, a Barcelona en coche. Se ahorrarán algunos quebraderos de cabeza.

El delegado del gobierno de Catalunya en el Reino Unido e Irlanda, Sergi Marcen, asegura que están recibiendo "bastantes quejas", sobre todo de estudiantes, que querrían volver por Navidad: "Hay mucha incertidumbre de cómo irán los vuelos. Hay muchos vuelos anunciados pero se van cancelando, y tengo la sensación de que habrá muchos que no despegarán". Encima, el obstáculo de las PCR: "Se un caos, porque si no tienes el test las compañías aéreas no te dejan volar, y si te cancelan el vuelo, la PCR que tenías puede no ser válida porque han pasado las 72 horas". La delegación ha hecho webinars para ofrecer orientación a los residentes en el país. Y hará otro el 11 de diciembre. Pero al final la respuesta es siempre la misma: la decisión es del ministerio.

¿Realmente sirve la PCR para demostrar que no se llega con el virus? Lo contesta rotundamente  Salvador Macip, en este caso desde Leicester. El profesor del departamento de biología celular y molecular de la Universidad de Leicester y colaborador del ARA afirma: "Yo  me podría hacer la PCR fácilmente, pero ya he decidido no bajar por Navidad. Los tests solo te dicen el nivel de virus que tienes en ese momento. Puedes ser negativo y contagiarte en el aeropuerto o en el avión, o que estuvieras en una fase inicial que no se detecta y que el nivel de virus suba después. Mis padres son mayores y no merece la pena correr este riesgo". Otro de los nombres de referencia para el público catalán y español por sus aportaciones divulgativas, además de las científicas, el catedrático de farmaco-epidemiología de la Universidad de Oxford,  Daniel Prieto-Alhambra, también ha tomado la misma decisión: "Por primera vez en nuestra vida pasaremos la Navidad en el Reino Unido. No tanto por nosotros como por el riesgo que comportaría para mis padres y familiares". 

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