Bruselas reprocha el relajamiento del verano y augura nuevos confinamientos

La Comisión exige coordinación y anuncia la compra por 100 millones de tests rápidos de antígenos

La segunda oleada de la pandemia del coronavirus vuelve a poner a prueba las costuras de la Unión Europea. Mucho antes de que los gobiernos hayan conseguido poner en marcha el plan de recuperación económico y hayan podido coordinar las políticas de cuarentenas, tests y confinamientos, el virus ya ha impactado en unos cuantos países con la misma fuerza que en la primavera. El brazo ejecutivo de la Unión, la Comisión Europea, está casi vaciado de competencias en salud o en restricciones de fronteras pero intenta desde marzo forzar al máximo la coordinación entre gobiernos. Este miércoles la presidenta Ursula von der Leyen lo ha vuelto a intentar haciendo un nuevo llamamiento a la coordinación y, sobre todo, avisando del riesgo asociado a la "fatiga" por la pandemia. Pero, además, ha reprochado a los gobiernos que hubieran relajado antes de tiempo las medidas contra la primera oleada.

"Muchas cosas se hicieron bien en la primera oleada, pero obviamente las estrategias de desescalada fueron en parte muy rápidas y las medidas se relajaron muy pronto", ha asegurado Von der Leyen. La misma comunicación presentada este miércoles por el ejecutivo lo deja claro: "La relajación de las medidas aplicadas durante el verano no fue siempre acompañada con los pasos necesarios para construir una capacidad de respuesta suficiente. Esto quiere decir que es urgente que se tomen medidas a escala estatal y europea: medidas más contundentes pueden pagar dividendos económicos y humanos los próximos meses". 

La Comisión ha enviado así un mensaje a los jefes de estado y de gobierno que el jueves se reúnen por videoconferencia justamente para abordar la falta de coordinación. Hasta ahora, Bruselas ha activado todas las medidas que tenía al alcance: se ha dado manga ancha a los estados para elevar el gasto público; se han comprado de manera anticipada millones de dosis de vacunas de diferentes farmacéuticas; se han activado licitaciones de equipación médica como por ejemplo respiraderos... Además, este miércoles se ha prorrogado la exención hasta 2022 del IVA de los productos sanitarios esenciales (como por ejemplo respiraderos, pero también vacunas y tests) y la Comisión gastará 100 millones de euros para comprar tests rápidos de antígenos, que considera claves para hacer tests de manera masiva. 

Pero, en el resto de cosas, Bruselas no puede hacer más sino presionar. "Aunque la cooperación y la preparación han mejorado entre los estados miembros desde el principio de la pandemia, la coordinación sigue siendo esencial y se tiene que mejorar", avisa el ejecutivo comunitario.

¿En qué ámbitos quiere coordinación la Comisión? Como ha explicado Von der Leyen, es clave que compartan más información con el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), que elabora un mapa europeo común sobre la pandemia, un mapa que en su primera versión no tenía datos sobre países tan importantes como Alemania, por ejemplo. Para Von der Leyen es importante tener información europea sobre, por ejemplo, la capacidad de las UCI que permita activar tratamientos de pacientes entre fronteras europeas si los hospitales de ciertos países o regiones están saturados. 

También pide poner en marcha aplicaciones para trazar el virus y hacerlas compatibles con la plataforma europea que se ha puesto en marcha para poder coordinar el movimiento de personas entre países. Bruselas propone crear un formulario para viajeros común, además de habilitar los mecanismos para el mutuo reconocimiento de tests entre países. También pide coordinar las políticas de cuarentenas o restricciones al movimiento, cosa que hasta ahora ha sido imposible.

Von der Leyen ha comparecido acompañada del doctor Peter Piot, virólogo belga asesor de la Comisión durante esta pandemia y que, ahora que países como Francia y Bélgica ya se plantean un nuevo confinamiento, ha admitido que hay pocas alternativas, a pesar de que anteriormente la Comisión los había desaconsejado: "En muchos países la situación es tan grave que un cierto grado de confinamiento es ciertamente necesario para parar la expansión del virus y salvar vidas". Piot ha sido contundente al avisar de que esta Navidad tendrá que ser "diferente": "Si nos relajamos demasiado, habrá una tercera oleada, con todavía más muertos".

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