Pence defiende la gestión de la pandemia y Harris la califica de "fracaso histórico"

El presidente irrumpe antes del debate de vicepresidentes para anunciar la "cura" del coronavirus

Los debates pasan y se confunden en la memoria, pero del de esta pasada madrugada entre los aspirantes a la vicepresidencia quedará al menos el recuerdo de una mosca. Sí, una mosca que se ha posado durante dos minutos en el cabello del vicepresidente Mike Pence. No es mérito del insecto. La impávida gestualidad del segundo de Trump permite que una mosca pueda creer que se ha posado sobre una superficie inmóvil. Y es que Pence ni se inmuta cuando dice que “desde el primer día [de la pandemia] el presidente Trump ha puesto la salud de los estadounidenses primero”. O cuando ha afirmado que el presidente “escucha a la ciencia” cuando de afrontar el cambio climático se trata. Fotografiado con un matamoscas, Biden ha pedido donaciones para su campaña en redes sociales.

Separados por mamparas de plexiglás como medida de prevención contra el covid-19, la senadora Kamala Harris y el vicepresidente Mike Pence han mantenido su único cara a cara de esta campaña. El tono ha sido civilizado, especialmente si se compara con el combate de lucha libre en que Trump convirtió el debate de la semana pasada con Joe Biden. Pero ambos han decidido ignorar ampliamente las preguntas de la moderadora, la periodista Susan Page, para concentrarse en colocar los mensajes ensayados con sus respectivos equipos. Se esperaba que la segunda de Biden fuera más incisiva. Pence, inmutable, ha ejercido de Pence.

Harris ha definido la gestión de la pandemia por parte de Trump como “el mayor fracaso de cualquier administración” en la historia de los Estados Unidos. “Conocían [su gravedad] y la encubrieron”, ha atacado la senadora haciendo referencia a la conversación que Donald Trump mantuvo en febrero con el periodista Bob Woodward y en la que le reconoció el potencial mortal del nuevo coronavirus. Pence, por su parte, ha defendido al presidente e incluso ha afirmado que el plan de Joe Biden para frenar la propagación del virus es un “plagio” del desarrollado por su administración. La diferencia entre ambos candidatos, ha explicado Pence, “es que el presidente Trump y yo confiamos en los estadounidenses para que puedan tomar decisiones en el mejor interés de su salud”, mientras que los demócratas “hablan constantemente de [dar] órdenes”.

Ni Mike Pence ni Kamala Harris han aportado mucha más luz sobre cuestiones programáticas concretas. La demócrata ha señalado que si Trump logra que el Senado apruebe su tercer juez en el Tribunal Supremo, los enfermos con patologías previas corren el riesgo de quedar desprotegidos si el alto tribunal acaba con los restos del   Obamacare, tal y como pretende la actual administración. El republicano ha insistido en que el plan de salud de Trump protegerá a las personas con patologías previas pero, cuatro años después de ganar las elecciones, el presidente no ha presentado uno.

Trump convierte el debate en un 'show' para sus fanáticos del que Biden sale ileso

Dos versiones divergentes también en la relación con China. Para la senadora, la guerra comercial entre Washington y Pekin ha costado cientos de miles de puestos de trabajos manufactureros. Para el vicepresidente, Biden es un “ cheerleader”  del gigante asiático que quiere “devolvernos a la rendición económica” frente a China. Diferencias también en cuanto a la visión sobre la justicia racial en Estados Unidos. Para Harris, es necesaria una reforma policial que haga realidad “el ideal de justicia igualitaria bajo la ley”. Para Pence, la mera sugerencia de que los agentes policiales tienen “un sesgo implícito” contra las minorías raciales “es un gran insulto”.

Aparición grabada de Trump

Era la noche de los aspirantes a la vicepresidencia, pero a Donald Trump no le agrada que le hagan sombra y ha reaparecido antes del debate con un vídeo desde los jardines de la Casa Blanca para anunciar la “cura” al coronavirus. Lo atribuye a “una bendición de Dios”, que es como define el mandatario el hecho de haber contraído la infección. El presidente se encuentra “perfecto” gracias, según ha asegurado, a un tratamiento experimental de anticuerpos de la biotecnológica Regeneron con el que lo han tratado. En caso de que los ensayos resulten positivos, expertos médicos esperan que el cóctel de anticuerpos pueda servir como un posible puente hasta la consecución de una vacuna. Dado que los ensayos no han finalizado, su uso todavía no está aprobado. El presidente lo recibió mediante lo que se denomina “uso compasivo” de los medicamentos. En el mismo vídeo, Trump ha admitido por primera vez que la vacuna no llegará antes de las elecciones, aunque, según él, no porque no vaya a estar lista sino por intromisiones políticas.

Como un predicador que comparte un milagro con sus feligreses, Donald Trump ha explicado su propia experiencia: “Entré [en el hospital], no me sentía bien. 24 horas después, me sentía genial. Quería salir del hospital”. En tono mesiánico, el presidente ha valorado que “no hay mal que por bien no venga”. Es decir, que tuvo que caer enfermo para encontrar la presunta solución a la pandemia. “Es mucho más importante para mí que la vacuna”, ha apuntado antes de prometer que el cóctel sin fundamento de su tratamiento estará disponible de forma gratuita para los enfermos de covid-19. “Quiero que se le dé a todo el mundo el mismo tratamiento que a vuestro presidente”, ha prometido. Y como la mosca sobre el cabello de Pence, ni se ha inmutado.

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