Una jueza británica falla a favor de Julian Assange y niega su extradición a los Estados Unidos

La acusación recurre el veredicto, basado en el riesgo de suicidio del fundador de Wikileaks

Julian Assange ha ganado el juicio por la extradición a Estados Unidos. Pero su viacrucis judicial de una década aún está lejos de terminar. La jueza Vanessa Baraitser, del tribunal penal central de Inglaterra y Gales -Old Bailey, en Londres-, ha denegado, en función de criterios sobre su salud física y mental, la extradición a Washington del activista por la libertad de expresión y fundador de Wikileaks. Con todo, los Estados Unidos tienen 14 días para apelar contra la decisión, y apenas han anunciado que la recurrirán ante el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales. En la práctica, Assange deberá volver a luchar por su libertad una vez más.

Inmediatamente después de conocer el veredicto, la defensa de Assange ha pedido su excarcelación y que fuera puesto en libertad condicional. Una petición sobre la que la jueza ha dictaminado que se resolverá en una nueva vista este próximo miércoles, 6 de enero. De momento, pues, Assange permanecerá como hasta ahora, encarcelado hasta que se tome una resolución a tal efecto.

Lo más sorpresivo del veredicto final de la jueza, después de que el 95% de toda su argumentación sostuviera los principios de la acusación norteamericana, es que ha aceptado que Julian Assange corría el riesgo de suicidarse si era trasladado a los Estados Unidos y sometido al sistema penitenciario de ese país. Sobre este fundamento clave, pues, ha rehusado la extradición. 

Antes de hacer público el veredicto, la jueza ha hecho una exposición de motivos en la que ha negado algunos de los puntos claves de la defensa, hecho que hacía pensar en que podría fallar en su contra. Entre otros, que hubiera "pruebas insuficientes" de que la administración norteamericana del presidente Donald Trump tuviera al fundador de Wikileaks como objetivo principal de una caza de brujas. Básicamente, Baraitser ha señalado que no considera que las acusaciones de espionaje que pesan contra el activista, para unos, pirata informático, para otros, tengan motivaciones políticas. 

La jueza también ha considerado en su argumentación que las actividades del australiano fueron más allá de las que son propias del ejercicio del periodismo. Y ha apuntado que creía que recibiría un juicio justo en los Estados Unidos. Incluso, en uno de los puntos más sorpresivos de la argumentación, la magistrada ha valorado como legítimo el espionaje al que los Estados Unidos, a través de la compañía UC Global, sometieron a Assange mientras se encontraba refugiado en la embajada de Ecuador atendiendo a razones de su seguridad nacional. La jueza Vanessa Baraitser no ha tenido en cuenta el hecho de que la investigación sobre UC Global y su fundador, David Morales, todavía tiene lugar en la Audiencia Nacional de Madrid.

Assange había sido imputado por el departamento de Justicia norteamericano con 17 cargos por recibir, poseer y publicar documentos clasificados como secretos de estado y un cargo más por uso ilegítimo de ordenadores del gobierno de los Estados Unidos. Si fuera extraditado y considerado culpable, en total podría ser condenado a 175 años de prisión, en aplicación de la ley de espionaje del 1917 y de la ley de abuso y fraude informático.

El nuevo capítulo judicial se puede alargar todavía entre un año y medio y dos años. Su persecución se inició en agosto de 2010. Esta década larga de persecución se inició entonces cuando dos mujeres de nacionalidad sueca lo acusaron, una de abusos sexuales y la otra de violación. Assange siempre ha negado los hechos.

Las imputaciones contra el australiano tuvieron lugar medio año después de que la actividad de Wikileaks cobrara notoriedad global a raíz de la publicación (abril de 2010) de un vídeo militar clasificado de los Estados Unidos en el que se veía a un helicóptero Apache disparando en 2007 contra lo que los soldados norteamericanos consideraron insurgentes armados. Entre los 18 asesinatos había dos periodistas de la agencia Reuters. 

A raíz de las acusaciones en Suecia, en diciembre de ese mismo año 2010 empezó un rosario de procesos judiciales en el Reino Unido para evitar que fuera extraditado a Estocolmo, desde donde Assange temía que fuera finalmente enviado a los Estados Unidos. En noviembre de 2019, después de varios giros de guion, la Fiscalía sueca desestimó finalmente los cargos de abusos y de violación contra Assange.

Los Estados Unidos, sin embargo, nunca retiraron las acusaciones de espionaje contra Assange por toda la actividad desarrollada por Wikileaks. Entre otras imputaciones, lo acusan de acceder a bases de datos que contenían unos 90.000 informes de actividades relacionados con la guerra de la Afganistán, 400.000 más sobre la guerra de Irak y 250.000 cables confidenciales del departamento de Estado.

Assange permanece en la prisión de Belmarsh, en el sur de Londres, desde que lo echaron de la embajada ecuatoriana en abril de 2019, donde se refugió durante siete años para evitar la mencionada extradición a Suecia. Un juez de Westminster, en el centro de Londres, lo condenó en mayo de ese mismo 2019 a 50 semanas de reclusión por romper, en junio de 2012, la libertad condicional de la que disfrutaba mientras se resolvían las acusaciones de las dos mujeres de las cuales, presuntamente, habría abusado. 

Aunque que la condena ya la ha cumplido con creces, Assange ha continuado en la prisión justamente por haber roto ya en una ocasión la libertad condicional. 

Recientemente, diferentes tribunales del Reino Unido han rechazado varias peticiones de extradición de los Estados Unidos por cargos parecidos. En 2012 se negó la extradición de Gary McKinnon, pirata informático que violó los ordenadores del gobierno de los Estados Unidos el 2002, basándose en el hecho de que su salud era muy frágil. En 2018 otra sentencia judicial también bloqueó la extradición de Lauri Love, acusada igualmente de violar webs de los Estados Unidos.

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