Los demócratas presentan el nuevo ‘impeachment’ contra Trump

El presidente se enfrenta a la acusación de "incitación a la insurrección" por el asalto al Capitolio

Donald Trump ya ha sumado un nuevo hito histórico a su expediente al convertirse en el primer president norteamericano que se enfrentará a un segundo proceso de  impeachment  (intento de destitución). El Partido Demócrata acaba de presentar esta mañana de lunes en Washington (por la tarde en Catalunya) el procedimiento para iniciar su destitución. Los Demócratas acusas a Trump de "incitar a la insurrección" a causa del asalto al Capitolio del miércoles pasado y sus presiones a representante de Georgia para que falseara el resultado de las elecciones de noviembre.

Con todo, antes darán 24 horas más al vicepresidente Mike Pence para que, con una resolución votada en la Cámara de Representantes, promueva la destitución de Trump a través de la invocación de la sección 4ª de la 25ª enmienda, un método que sería más rápido y que, si contase con el apoyo necesario, sí que podría conseguir echar a Trump antes del 20 de enero. Esa es la fecha en la que, a mediodía, dejará de ser presidente oficialmente. Sin embargo, de momento los Republicanos ya han conseguido bloquear esta resolución.

La Cámara de Representantes cuenta ya con 195 coimpulsores del artículo del  impeachment, presentado en una sesión proforma en la Cámara de Representantes, según anuncia el congresista demócrata Ted Lieu en su cuenta de Twitter.

La acusación, esta vez, es la de “incitar a la insurrección” por haber llamado a sus seguidores a “marchar hacia el Capitolio”, cosa que desencadenó el asalto violento en la sede del poder legislativo. Esta acusación se podría votar en la Cámara de Representantes este mismo martes, o quizás el miércoles, justo una semana antes de la toma de posesión de Joe Biden como nuevo presidente de los Estados Unidos. La mayoría demócrata asegura que salga adelante, pero es el Senado el que tiene que llevar a cabo el juicio político, una tarea que, tal como quedó patente en el anterior impeachment a Trump, le absorbe todo el tiempo mientras dura.

El portavoz de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ha advertido ya, sin embargo, que la cámara alta no retomará las sesiones antes del 19 de enero, el día antes de la toma de posesión. Eso significa que el proceso de impeachment arrancaría justo con el inicio de la nueva presidencia. Pero los demócratas no quieren que el juicio retrase el nombramiento de los nuevos cargos del gobierno Biden, que también tienen que pasar por el Senado, ni la toma urgente de medidas contra la pandemia de covid-19.

Por eso, el congresista demócrata James Clyburn ha explicado este domingo que la idea es atrasar el envío de los artículos de impeachment al Senado para dar tiempo a Biden a poner en marcha su agenda política. “Haremos la votación en la Cámara de Representantes y la presidenta Nancy Pelosi será quien determine cuál es el mejor momento para escoger a los delegados y trasladar los cargos [contra Trump] al Senado”, ha dicho a la CNN: “Daremos al presidente electo Biden los 100 días que necesita para poner en marcha su agenda y quizás enviaremos los cargos después de este periodo”, ha apuntado.

Dado que el proceso de impeachment norteamericano tiene una definición difusa en la Constitución, no está claro, pero tampoco se puede descartar, que no se pueda someter a este proceso a un expresidente, y algunos demócratas es lo que pretenden, precisamente para bloquear las posibilidades de Trump de volverse a presentar a unas futuras elecciones para recuperar el cargo.

Clyburn añadía, además, que la incitación a la insurrección podía no ser la única acusación contra el presidente, puesto que su llamada al secretario de estado de Georgia, en la que le pedía que encontrara los votos que le hacían falta para ganar, constituía también otro “delito susceptible de impeachment”, decía.

Carta de republicanos para parar a Pelosi

Pelosi reunió la noche del sábado a los congresistas demócratas para decidir los pasos a seguir a partir de ahora, en vista de que la Casa Blanca no está dispuesta a activar la enmienda 25 de la Constitución para destituir automáticamente al presidente. “Hay un gran apoyo en el Congreso para hacer un impeachment al presidente por segunda vez”, decía Pelosi en un adelanto a la entrevista al 60 minutes que se emite este domingo.

Daba así por hecho que esta semana saldrá adelante el proceso, a pesar de la carta que el mismo sábado enviaron cinco congresistas republicanos moderados al presidente electo Biden. Le pedían que parara a Pelosi y su impeachment para no echar más leña al fuego de la división política actual: “Un segundo impeachment, solo días antes de que el presidente Trump deje el cargo, es innecesario e incendiario”, decían.

Pero poco a poco algunas voces republicanas se suman a los llamamientos a la destitución, o dimisión, de Donald Trump. “Si incitar a la insurrección no lo es [una ofensa merecedora de impeachment], no sé qué lo es”, decía ayer el gobernador republicano de Nueva Jersey, Chris Christie. Como gobernador, Christie no participa en el juicio en el Senado, pero en una entrevista a la cadena ABC admitía ayer que si fuera senador votaría contra Trump. Duras palabras de quien fue durante mucho tiempo un estrecho aliado del presidente saliente.

No está nada claro, sin embargo, que se consiga hacer votar contra Trump a 17 senadores republicanos, los que hacen falta para lograr los dos tercios del Senado necesarios para aprobar el impeachment. Pero si en el primer proceso político en su contra, impulsado en 2019, solo el senador republicano Mitt Romney se unió a los demócratas, este domingo ya eran tres los senadores republicanos que se mostraban partidarios de echar al presidente: Lisa Murskowski, de Alaska; Pat Toomey, de Pensilvania, y Ben Sasse, de Nebraska.

Su propio vicepresidente, Mike Pence, se distanció un poco de Trump ayer cuando anunció que él sí asistirá a la ceremonia de inauguración del mandato del nuevo presidente, Joe Biden, el 20 de enero.

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