El oro verde ya tiene el código genético secuenciado

Resuelto el genoma del aguacate, la fruta que más ha crecido en importancia comercial  

¿Y aún no se había hecho? Pues no. Aunque el mercado del aguacate es el que crece más, y más rápidamente en todo el mundo, su genoma no ha sido resuelto hasta ahora. Para la descripción del código genético de esta fruta tropical considerada un superalimento por los expertos en nutrición y con un valor comercial que incluso ha desvelado el interés de los cárteles del narcotráfico, ha sido necesario formar un extenso consorcio internacional con una veintena de centros de investigación de todo el mundo. Entre ellos hay dos catalanes, el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio), y la plataforma Bioinformatics Barcelona (BIB), ambos vinculados a la Universidad de Barcelona. Los detalles del genoma se han publicado en la revista PNAS, de la Academia Nacional de Ciencia de Estados Unidos. El trabajo ha sido dirigido por Luis Herrera-Estrella (Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Irapuato, México) y Victor A. Albert (Universidad de Buffalo, Nueva York).

El genoma del aguacate (Persea americana) revela, entre otras muchas cosas, la duplicación de su código genético en el transcurso de la evolución, un fenómeno relativamente frecuente en muchas plantas con flor (angiospermas). Sin embargo, deja entrever también modificaciones genéticas naturales, muchas de las cuales probablemente se deben a interacciones con patógenos. Con todo, parece que las variedades actuales no divergen sustancialmente de las primeras ramas evolutivas de las plantas con flor. Por lo menos, las que han sido objeto de estudio, el aguacate mexicano (P. americana var. Drymifolia) y la variedad Hass, la más distribuida comercialmente.

Estas características genómicas explican, muy probablemente, por qué esta planta tropical, emparentada con las magnolias, es capaz de adaptarse con tanta facilidad a una diversidad de ambientes enorme. Originaria de México y los países centroamericanos, su cultivo se ha extendido en Sudamérica, África y Europa, particularmente en el arco mediterráneo.

Su extensión planetaria, con un nivel de crecimiento anual del 3% previsto hasta el año 2025, tiene mucho que ver con las características nutritivas del aguacate, una fruta que los expertos califican de superalimento. Esta calificación se debe a la alta proporción de grasas que contiene (proporcionan hasta un 77% de las calorías que aporta esta fruta), especialmente ácido oleico, todos ellos considerados cardioprotectores. Además, también es rico en proteínas, fibra, varias vitaminas y altas cantidades de minerales como el potasio, el manganeso o el hierro. La presencia de antioxidantes completa el cuadro nutricional. Empujado por grandes campañas publicitarias asociadas a la vida saludable, en sólo un año, del 2016 al 2017, su demanda se disparó hasta un 350%, sobre todo por el interés de los mercados norteamericano y asiático.

Se espera que el genoma del aguacate, además de permitir conocer las características genéticas y la evolución y clasificación precisa de la planta, aporte información valiosa de interés agrícola. En especial, el conjunto de genes que facilitan su rápida adaptación a ambientes alejados de los hábitats tropical y subtropical de donde es originario. El conocimiento de estos y otros genes pueden facilitar también una mejora de la productividad, sea por vías clásicas de hibridación o por vías genómicas. Asimismo, se espera que aporte información sobre el control de patógenos y su adaptación a ambientes de suelo y climas poco favorables, aunque este último aspecto podría iniciar una notable polémica ambiental asociada a su cultivo industrial.

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