El voto negro y el voto urbano: ¿las claves de Biden?

Los motivos de una posible victoria del demócrata

Las encuestas se han vuelto a equivocar y las presidenciales de los Estados Unidos han vuelto a desconcertar al mundo. En los próximos días nos podríamos encontrar en un escenario en el que la sorprendente victoria de Donald Trump de hace cuatro años se convierta este año en una sorprendentemente estrecha derrota. No ha habido ni marea azul ni una victoria aplastante de Joe Biden, como apuntaban algunos pronósticos.

Los resultados preliminares indican que Biden podría haber recuperado los tres estados de la llamada muralla azul con un margen de votos de infarto, el mismo que catapultó a Trump a la Casa Blanca ahora hace cuatro años, cuando se enfrentaba a Hillary Clinton. Y si se confirma no será por méritos propios sino por el rechazo que el actual presidente norteamericano provoca entre una parte del electorado. El candidato demócrata se lanzó a la carrera presidencial con un mensaje de unidad y de recuperar la dignidad, “el alma de América”, que muchos analistas y progresistas de su partido encontraban insuficiente para ganar. La irrupción del covid-19 y las protestas raciales le permitieron cambiar de narrativa y entonces lo apostó todo a una censura del liderazgo de Trump tanto por su pobre gestión de la pandemia como por su discurso de división racial.

La crisis del covid, seguramente, ha permitido a Biden mejorar los resultados de Hillary Clinton entre las mujeres de los barrios residenciales de las afueras de las ciudades de los estados clave, pero hizo poco para convencer a los hombres blancos sin estudios, que, en general, ven la pandemia como una emergencia de salud pública exagerada y una amenaza a sus puestos de trabajo. El presidente norteamericano los volvió a convencer con un mensaje de esperanza y recuperación económica. Cuando todos los votos se acaben de contar, veremos un aumento del apoyo de Biden entre estos votantes respecto a Clinton, que seguramente se considerará otra de las claves de su victoria. Un apoyo, sin embargo, que ha sido mucho más bajo de lo que se esperaba, y de aquí que el resultado final en estos estados postindustriales sea tan estrecho.

Dos veces rescatado

El otro gran factor de un posible triunfo del candidato demócrata será el voto negro. Del mismo modo que los votantes afroamericanos lo salvaron en las primarias, cuando todo el mundo daba casi por perdida su candidatura, ahora lo habrían rescatado gracias a su movilización en las grandes ciudades de Milwaukee en Wisconsin, Detroit en Michigan o Filadelfia en Pensilvania. Durante la madrugada de ayer, hora norteamericana, por ejemplo, la finalización del recuento en Milwaukee (con un 38% de población negra) cambió el resultado inicialmente favorable a Trump con más de 100.000 votos. Biden dedicó esfuerzos a movilizar el voto negro, pero se olvidó del voto latino.

Solo las últimas semanas invirtió esta dinámica en una importante operación para captar su voto, pero ya era demasiado tarde. Por eso Biden perdió Florida, a pesar de tener las mejores cifras entre los votantes de más de 65 años. Eso sí, el voto latino no es monolítico y podría haber sido clave en el pronosticado triunfo en Arizona, un estado que puede ser su seguro a la presidencia si pierde alguno de los estados del cinturón de óxido.

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