Biden pide “paciencia” y se ve “en el buen camino para ganar”

Las medidas por el covid y la incertidumbre de los resultados dejan una noche electoral atípica en la ciudad del exvicepresidente

El candidato demócrata Joe Biden ha aparecido esta noche en el escenario de Wilmington para pedir “paciencia” a sus seguidores porque los resultados electorales tendrán que esperar todavía unos días. “Nos sentimos bien donde estamos. Vamos por el buen camino para ganar estas elecciones”, dijo. Pero, a pesar del mensaje optimista, ante decenas de coches que hacían sonar el claxon, no había habido oleada azul. La landslide [victoria aplastante] que muchos analistas proyectaban para los demócratas no ha llegado.

Desde el inicio de la noche electoral, cuando Florida ha empezado a pintarse de rojo, el equipo de Joe Biden ha sabido que se pasaría toda la noche conteniendo la respiración. A pesar de la pequeña victoria en Arizona (11 votos electorales), un estado que no se pintaba de azul desde 1996 y el único que Biden ha conseguido arrebatar claramente a Donald Trump, los números del exvicepresidente estaban todavía lejos de los mágicos 270.

Tal como se temía, todo ha quedado en manos de los tres estados del cinturón postindustrial, con unos sistemas de recuento que mantendrán los resultados todavía pendientes durante unos días más. En Pensilvania, por ejemplo, el estado donde nació Biden –y donde pasó buena parte de la jornada electoral intentando convencer a los votantes–, todavía contarán los votos por correo que lleguen hasta el viernes (siempre que hayan sido sellados el día de las elecciones o antes). Con aproximadamente la mitad de los votos escrutados en aquel estado, sin embargo, Trump tenía una ventaja de más de 14 puntos.

Las estrictas restricciones por el covid-19 en la ciudad de Biden, que la campaña ha seguido al pie de la letra, han convertido la noche electoral en un desierto, sin actos de seguimiento presenciales y con un cuartel general de la campaña totalmente blindado. Las calles de la ciudad estaban totalmente desiertas y los pocos atrevidos –muy pocos– que se han acercado al centro para ver a Biden han tenido que irse, por indicaciones del servicio de seguridad que custodiaba el acceso. Solo hacia la una menos cuarto de la mañana, cuando Biden se ha trasladado desde su casa hasta el centro en coche para ofrecer su breve discurso, se ha roto momentáneamente el silencio en la ciudad del candidato demócrata.

La gran cantidad de votos por contar ha retardado mucho el recuento de la noche electoral y no permite ni siquiera ver clara una derrota, como pasó hace cuatro años con Hillary Clinton.

Con todo, algunos de los detalles sí recordaban a esa noche, como los errores de algunas de las encuestas que durante toda la campaña se han ido repitiendo, como las que daban a Biden ventaja en estados como Georgia o Carolina del Norte, donde, finalmente, parece que no se producirán.

Los demócratas, eso sí, han conseguido un asiento más en el Senado, a pesar de que necesitan tres para arrebatar la mayoría a los republicanos.

Un partido en crisis

Todavía quedan días hasta saber unos resultados definitivos, a pesar de que las primeras proyecciones con escrutinios incompletos en los estados clave no son nada favorables a Biden. Si se confirma la victoria de Trump, la crisis del Partido Demócrata puede ser devastadora, después de cuatro años intentando rehacerse de la humillación que supuso la derrota de Hillary Clinton. La rama más progresista y joven del partido, representada por Bernie Sanders en las primarias, tendrá mucho que decir si el candidato impuesto de nuevo por el establishment y la apuesta por la moderación no sirven para evitar cuatro años más de presidencia de Donad Trump. Tampoco habrán servido entonces los 500 millones de dólares que se han gastado en la campaña de Biden, la más cara de la historia de los Estados Unidos.

El mensaje de unidad del país y de bipartidismo que ha querido transmitir el exsenador de Delaware y exvicepresidente de Barack Obama no parece haber servido para repetir la oleada azul que sí se dio en las elecciones de medio mandato de 2018, cuando los demócratas tomaron posesión de la Cámara de Representantes con propuestas tan a la izquierda como la de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

Según una encuesta a pie de urna de la CNN, la mayoría de norteamericanos, con un 32%, decían que lo que más les interesaba en el presidente era que fuera “un líder fuerte”, mientras que solo un 19% decían que querían a alguien “que pueda unir el país”. La participación récord en estas elecciones no ha favorecido solo a Biden.

Aún así, todavía no está todo dicho. A pesar del silencio total de los demócratas en Wilmington, la derrota todavía no es segura. Habrá que ver cómo avanza el recuento de los estados todavía en disputa y esperar quizás hasta el viernes, como mínimo, para saber si finalmente la moderación de Biden consigue imponerse.

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