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Trump dice que irá al Supremo para que se pare el recuento de votos: "Hemos ganado las elecciones"

El presidente acusa a los demócratas de fraude masivo y dice que no permitirá que se manipule el resultado

Vot masivo en el referéndum sobre Trump

El presidente norteamericano Donald Trump se ha dirigido al país al final de la jornada electoral para proclamarse ganador, a pesar de que los resultados son inciertos. "Estamos preparando una gran celebración, porque lo estamos ganando todo y nuestros resultados son fenomenales", ha dicho, antes de proclamarse ganador en Ohio, Texas, Georgia, Florida, Carolina del Norte y Michigan. "No pueden ganarnos y como había previsto nos llevarán a los tribunales". Sin aportar ninguna prueba que lo avale ha tildado el recuento de "gran fraude y una vergüenza para nuestro país". Iremos al Supremo para que no añadan votos de madrugada: es un momento muy triste, lo ganaremos. Ya hemos ganado", ha asegurado.

Biden pide “paciencia” y se ve “en el buen camino para ganar”

Tal como se preveía, las elecciones presidenciales de 2020 no se han resuelto la noche electoral. Y lo más inquietante -obviando otras opciones más complicadas- es que todo apunta a que Pensilvania será el estado que tendrá la llave de la Casa Blanca. Es decir, nos encaminamos hacia el escenario más tenso: el de unas elecciones que acabará decidiendo el Tribunal Supremo. Este estado continuará recibiendo votos por correo hasta el viernes. Trump ya ha lanzado la bomba en Twitter: “Estamos ganando de largo, pero intentan robarnos las elecciones. No se los permitiremos. Los votos no se pueden contar cuando se han cerrado los colegios”.

Ya tiene un ejército de abogados dispuestos a buscar hasta el último voto que pueda anular, contando que son los votantes demócratas los que han apostado mayoritariamente por el voto por correo. Joe Biden insiste en que hay que contar todas las papeletas, aunque haya que esperar unos días para conocer al ganador.

Trump resiste con más fuerza de lo que apuntaban las encuestas. Con resultados todavía oficiosos, consigue mantener Florida, donde incluso mejora el resultado de 2016. La decepción demócrata en este estado del sur tiene acento latino: apoyan a Trump más que hace cuatro años. Los resultados parciales anticipan igualmente que Georgia y Carolina del Norte, dos estados que Biden aspiró a arrancarle a Trump, continuarán siendo republicanos. En el sur, los demócratas apenas conseguirían quedarse con Arizona como gran premio de la noche. Al contrario que en Florida, en gran medida gracias al voto latino. Por eso, y con Trump a un paso de mantener Ohio, en el cinturón industrial, la resolución electoral dependerá muy probablemente de Wisconsin, Michigan y Pensilvania, estados que Trump ganó en 2016.

Todo ello en una jornada de participación histórica. Solo con los votos anticipados, antes de la jornada electoral las urnas ya habían recibido el 72% del total de votos emitidos en las elecciones que Trump ganó en 2016 contra Hillary Clinton. Cien millones de papeletas antes de la jornada electoral, más del doble que hace cuatro años. A la espera de certificar el recuento total, la participación se situaría en el 66,9% (160 millones de electores), la más alta desde 1900.

Las largas colas en algunos estados clave auguraban el récord, a pesar de que tendrán que pasar días para cuantificarlos de manera absoluta, puesto que hay estados que continúan recibiendo papeletas hasta días después del cierre de los colegios. Una realidad legal que Trump ha utilizado para evocar el fantasma del fraude electoral. Cualquier escenario que no haya implicado un ganador claro durante esta madrugada es, para el presidente, territorio adobado para la conspiración.

Los republicanos tienen tan claro que un aumento de la participación va en contra de sus intereses que Mitch McConnell, líder del Senado, se burlaba en 2019 de la propuesta demócrata de convertir el día de las elecciones en festivo a nivel federal. McConnell se refirió a la propuesta como la “ley de protección del político demócrata”. Pero Donald Trump es un hombre que nunca ha reconocido una sola derrota. Antes de perder, litiga. “Perder no es nunca sencillo”, reconoció ayer. Ha litigado como empresario y probablemente lo hará como mandatario. En 2016, a pesar de proclamarse ganador, también denunció fraude por los votos anticipados. Entonces, y a pesar de conseguir la presidencia, perdió por casi tres millones de votos ante Hillary Clinton. Y es aquí donde dejó claro que estos tres millones de diferencia -que solo resultaron simbólicos debido al sistema electoral de los Estados Unidos- eran resultado de un fraude en el recuento del voto popular. Trump y George W. Bush en el 2000 son los únicos presidentes en más de un siglo que han llegado al Despacho Oval de la Casa Blanca con menos votos que su rival.

El papel del Supremo

Donald Trump está preparado para comenzar una larga batalla legal, en la cual confía contar con los favores y los buenos ojos del Tribunal Supremo. Un tribunal con tres de los nueve jueces elegidos por él. Dado que el voto por correo es un método que ha sido más utilizado por los seguidores demócratas en estas elecciones -de hecho Joe Biden ha hecho campaña para que sea así-, aspira a que lo ayuden a descalificar unos cuantos votos en estados clave.

Por ejemplo en Pensilvania, donde se podrán recibir papeletas hasta el viernes, siempre que estén datadas antes o el mismo día de las elecciones. Y aunque la justicia ha avalado de momento su legalidad, varios jueces conservadores del Supremo anticiparon que lo podrían acabar de decidir después de los comicios. Y también en un condado de Texas, donde los republicanos ya han intentado declarar nulos 127.000 votos recogidos en un lugar donde los electores podían votar desde el coche. El condado, en efecto, tiende a demócrata.

Los demócratas mantienen la Cámara de Representantes

No hay victoria completa sin el control del Capitolio, especialmente el Senado. La Cámara de Representantes, que durante los últimos dos años ha sido de mayoría demócrata, lo continuará siendo en la próxima legislatura, según las proyecciones de varios medios norteamericanos. Entre otros, renuevan su escaño las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley, conocidas como “el pelotón” y a las cuales Donald Trump ha insultado más de una vez. También consigue renovar el escaño la actual presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. En el Senado, donde se renuevan un tercio de los escaños, los demócratas necesitan recuperar tres lugares republicanos, si Biden es presidente, o cuatro, si gana Trump. El recuento de la cámara alta continúa muy abierto.

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