ELECCIONS EUA 2020

“Cada voto cuenta” en Filadelfia

El amarillo era el color de las protestas por un recuento justo de los votos en esta ciudad de Pensilvania

Chris Purcell y Mary llevan 43 años juntas y han querido celebrar el 75 aniversario de Mary con una visita a Filadelfia: “La cuna de nuestra democracia”, dice. En esta ciudad, la más grande de Pensilvania, es donde se escribió y firmó la Constitución de los Estados Unidos en 1787. Y el miércoles, el día siguiente de unas elecciones históricas para el país, Filadelfia volvía a situarse en el corazón de la “lucha por la democracia” norteamericana. Lo decían los centenares de personas que protestaban en el Independence Mall, en el centro de la ciudad, y a los cuales Chris y Mary se quisieron unir. “Creo que es una expresión maravillosa de nuestro derecho a voto como norteamericanos, escrito en la Constitución”, afirma. La pareja venía desde Harrisburg, la capital del estado, otra ciudad que, asegura, se ha pintado “completamente de azul” por Joe Biden en estas elecciones.

La protesta para reclamar un recuento justo de los votos estaba organizada por Indivisible, una organización comunitaria formada por voluntarios de Filadelfia “por una agenda progresista”, totalmente alineada con los valores demócratas. Las camisetas y sudaderas amarillas con el lema “Cada voto cuenta” que repartían los voluntarios de Indivisible inundaban el césped de este emblemático paraje en el centro de Filadelfia. Varios sindicatos participaban en la manifestación, como el Unite Here, que agrupa a trabajadores del sector de la hostelería de Filadelfia y que durante la campaña ha estado haciendo puerta a puerta para pedir el voto por Joe Biden, según una portavoz del sindicato.

“Yo soy superviviente del covid-19; estuve 60 días en el hospital y si gana Donald Trump mi seguro médico subirá mucho, porque tendré enfermedades preexistentes”, explicaba Sheila Silver, una dependienta afroamericana de Filadelfia que participaba en la protesta “para poder cambiar las cosas”. En la mascarilla, el lema “ Strong black proud” (Fuerte orgullo negro).

Michael Brown lucía la sudadera amarilla y aseguraba que “la gente está frustrada y ya ha tenido suficiente” de Donald Trump. Este afroamericano de casi dos metros vive en Nueva York, pero el covid lo ha dejado sin trabajo, así que decidió ir a Filadelfia “para hacer algo que marque la diferencia”, como manifestarse “por la democracia”.

Integridad electoral garantizada

Y mientras centenares de personas protestaban en la calle para que “se cuente cada voto”, trabajadores de la Junta Electoral de Filadelfia hacían justamente eso dentro del Centro de Convenciones de la ciudad. Representantes de esta junta aseguraban ayer a la prensa que todo se estaba haciendo correctamente. A las puertas del Centro de Convenciones, miembros de la organización Protect Our Vote Philly, un ente no partidista que monitoriza los recuentos electorales, también aseguraban que habían podido entrar a comprobar cómo se estaba llevando a cabo el recuento y “no hay nada que sugiera que se está haciendo nada mal”, explicaba el miembro de esta organización Rich Garella. “Desde el punto de vista de la integridad electoral, nadie tendría que hacer declaraciones poniendo en cuestión el recuento sin tener ninguna prueba, y no hemos visto ninguna evidencia de que haya ningún mal funcionamiento en Filadelfia”, añadía Garella. Él y su compañera aseguraban que el recuento que habían visto estos días no tenía precedentes, por la gran cantidad de voto por correo que se había tenido que procesar, pero aún así estaban convencidos de que todo se está haciendo adecuadamente.

La prensa no tenía permitido el acceso, de hecho, en el Centro de Convenciones donde los trabajadores de la junta electoral analizaban ayer los votos pendientes de recontar. Garella y su equipo eran conscientes, pues, de que su trabajo “para promover la integridad electoral” era este año más importante que nunca. “Cada vez parece más que Pensilvania será el estado decisivo, y Filadelfia el lugar decisivo para determinar unos resultados cruciales para los Estados Unidos, y ciertamente para el mundo entero”.

Tan clave es Pensilvania que incluso el hijo del presidente, Eric Trump, y su abogado, Ruddy Giuliani, se acercaron ayer a Filadelfia para insistir en extender la sombra de la duda sobre el recuento de votos que tenía lugar en la ciudad. Habían convocado a la prensa ante el Centro de Convenciones, justamente donde culminaba la manifestación pro democracia, para anunciar la demanda legal contra los resultados. Quizás es por eso que finalmente -al menos hasta el cierre de esta edición- no se presentaron.

Màquines de extracción veloz y USB

Dentro del Centro de Convenciones de Pensilvania, en Filadelfia, había ayer todavía un centenar de trabajadores recontando más de 400.000 votos por correo, según datos de Protect Our Vote Philly. Los votos por correo, sin embargo, eran los que costaban algo más de contar, porque venían en dos sobres. El primero es donde está la dirección y el nombre del votante y tiene que tener su firma, que tiene que coincidir con la que está registrada en el censo para que el voto sea válido. Los trabajadores abren estos sobres con la ayuda de “máquinas de extracción de alta velocidad”. Después el voto tiene que ser escaneado para que se obtenga una imagen. Dentro del centro de Filadelfia, 12 escáneres se encargaban ayer de contar cada voto y los trabajadores cogían estas imágenes escaneadas y los resultados con un USB para trasladarlos manualmente a la base de datos general. Es importante que la información no circule por internet con objeto de evitar posibles hackeos del recuento. Los votos recopilados a través de las máquinas de votación durante la jornada electoral también se escanean y se pasan con un USB a la base de datos general.

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