ELECCIONS EUA 2020

Maratón final de campaña antes de unas elecciones atípicas

Biden aspira a llevarse estados tradicionalmente republicanos mientras Trump moviliza a su base

Son tan atípicas estas elecciones, que uno de los candidatos sopesa continuar ofreciendo mítines pasada la jornada electoral. En efecto, es Donald Trump. Lo anticipa Politico, que cita fuentes de la campaña del presidente. Si la madrugada del miércoles no hay resultados concluyentes, tal y como parece razonable aventurar, no descarten ver al mandatario tratando de mantener a su base en tensión con más mítines. Gran parte de su mensaje de campaña, que finaliza hoy con un nuevo maratón de actos, ha consistido en enfatizar que, si no hay ganador en la noche electoral, confía en que sean los tribunales los que le concedan una victoria que públicamente ha dado por descontada. Lo contrario, insiste, sería un fraude. Y aunque no tiene pruebas que lo avalen, Trump necesita que millones de seguidores lo crean ciegamente y estén dispuestos a seguirle en una senda de peligrosas consecuencias.

Voluntarios no faltan. Betsy, una votante del republicano en Nueva Jersey, defendía ayer en Fox News que “no hay ninguna opción de que Trump no gane a menos que haya un fraude masivo”, por lo que se había apuntado a “vigilar los colegios electorales”. Es exactamente lo que el presidente ha insistido en pedir en sus mítines. Peticiones y retórica que hay quien se toma de forma literal, hasta el punto de que el sábado un autobús de la campaña de Joe Biden se vio rodeado en una autopista de Texas por coches con banderas de Trump que hicieron por detener el avance del vehículo. Mensajes e imágenes que retrotraen al país a tiempos en los que la intimidación era una táctica de extorsión política y por la que el Partido Republicano llegó a ser penalizado. Sin ir más lejos, en la propia Nueva Jersey, donde los conservadores contrataron a trabajadores armados para que patrullaran barrios de mayoría negra y latina en unas elecciones a gobernador en 1981. Entonces ganó el republicano por poco más de un millar de votos. En 2016, Hillary Clinton se llevó este estado por 14 puntos en las presidenciales.

Estados clave en juego

Es noticia la intimidación a un autobús de campaña de los demócratas en Texas, pero más lo es todavía que, a horas de la jornada electoral, la campaña de Biden vea posible sumar sus 38 votos electorales, que desde la victoria de Ronald Reagan en 1980 han sido siempre para los aspirantes republicanos a la presidencia. Lo único cierto es que, solo con el voto anticipado, en Texas han votado ya más ciudadanos que en 2016. Difícil leer los resultados por adelantado, pero el senador republicano Ted Cruz, rival de Trump en las primarias de hace cuatro años, le advirtió al presidente hace unos días que su estado está en juego. El propio Cruz sufrió hace dos años para mantener su silla en el Senado en las elecciones de medio mandato frente a Beto O'Rourke, que perdió por menos de 3 puntos. La demografía de Texas, actualmente con un 30% de población de origen latino, apunta en el futuro a demócrata.

Trump juega a la defensiva y Biden a la ofensiva. El presidente está dedicando las últimas horas de campaña a movilizar a sus seguidores en estados y distritos electorales que ganó hace cuatro años. Una decena de actos en 48 horas en Michigan, Iowa, Carolina del Norte, Georgia, Pensilvania y Florida. Este lunes incluso hará parada en Scranton, la ciudad de Pensilvania en la que nació Joe Biden. El exvicepresidente, por su parte, dedicó el domingo a tratar de recuperar su estado natal para los demócratas, después de que Trump se lo llevara en 2016 por apenas el 0,7% de los votos.

El apoyo de Obama

El sábado, Biden contó con el apoyo del expresidente Barack Obama en dos actos en Michigan. Como ha sido una constante en la campaña demócrata, ambos aparecieron ante un reducido número de seguidores y bajo estrictas normas de seguridad para evitar el riesgo de contagio. Trump, que no cumple en sus mítines con las medidas sanitarias que promueve su propia administración, utiliza el contraste entre las imágenes de sus actos y los de Biden como un termómetro de la campaña. Obama, irónico, se preguntó el sábado por la fijación de Donald Trump por las grandes masas de seguidores: “¿No iba nadie a su fiesta de cumpleaños cuando era niño?”, se preguntó. Este lunes, Obama viajará a Georgia -en juego a pesar de que desde 1996 vota por el candidato republicano- y a Florida, un estado esencial para las opciones de Trump.

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