ELECCIONS EUA 2020

A la conquista del Capitolio

Solo con el control de las dos cámaras Trump o Biden podrán desplegar su programa electoral

Trump durante un mitin la semana pasada.

Faltan ocho días para las elecciones que determinarán si la presidencia de Donald Trump queda en un mandato o si, por el contrario, Estados Unidos profundiza en la senda aislacionista y populista del republicano. Lo que suceda el 3 de noviembre afectará a todo el mundo. Trump ha sido un mandatario hostil con los aliados históricos del país y deferente con los enemigos. Una presidencia de Joe Biden serviría, en teoría, para empezar a reconstruir los pilares de los puentes que se han tambaleado durante el liderazgo del republicano. Implicaría al menos una Casa Blanca más fiable según los estándares de la diplomacia.

Pero, mientras el mundo se centra en la presidencia, Trump y Biden, republicanos y demócratas, batallan también en las otras elecciones que se celebran el mismo día. La Cámara de Representantes se renueva por completo y el Senado, un tercio de sus asientos. No hay alegría completa sin tener el control del Congreso.

Durante su primer mandato, Trump presidió el país con mayoría de su partido en ambas cámaras hasta enero de 2019. Fue entonces cuando se constituyó la nueva legislatura con mayoría demócrata en la Cámara de Representantes como resultado de las elecciones de medio mandato de noviembre de 2018. Hasta ese momento, el presidente aprovechó el control republicano para aprobar el que es quizá el proyecto legislativo conservador más importante de la era Trump: un masivo recorte de impuestos. La mayoría, eso sí, no le permitió tumbar el  Obamacare , el programa de salud de su antecesor en el cargo, Barack Obama. El ya difunto senador republicano, y ex-candidato a la presidencia, John McCain, se opuso con el voto clave y se unió a los demócratas para proteger el programa.

Agencia de colocación

Sin mayoría demócrata en la Cámara de Representantes hubiera sido imposible el impeachment contra Trump. Sin el control republicano del Senado y, sobre todo, la adhesión inquebrantable de los conservadores a Trump (con la excepción del senador, y también ex-candidato presidencial, Mitt Romney), no hubiera sido posible la exoneración del presidente.

Los demócratas ganaron poder hace dos años, pero los republicanos retuvieron el Senado, la cámara en la que se escruta y vota, por ejemplo, a los nominados del presidente para ocupar tanto los cargos de Inteligencia, como de los ministerios y, quizá más importante durante la era Trump, los jueces para el Tribunal Supremo y los circuitos federales. Una mayoría en la cámara alta, junto a un grupo de senadores que vote casi en bloque, es como una agencia de colocación para un presidente. O al menos lo ha sido para Trump.

La clave del desempate

Es altamente improbable que los republicanos se hagan con la mayoría en la Cámara de Representantes en estas próximas elecciones, pero no tan improbable que los demócratas controlen el Senado a partir de enero. Todo ello, claro, según las encuestas, que hay que mirar con prudencia.

Irónicamente, hay un escenario hipotético en el que, de primeras, mantener el dominio en la cámara baja podría no servirles de nada a los demócratas. Y no es un escenario descabellado. En caso de empate entre Donald Trump y Joe Biden, es decir, en el caso de que ambos consigan 269 votos del colegio electoral -la mayoría son 270-, es la Cámara de Representantes la que desempata y elige presidente. Y ahí no importa tanto quién domina en número de congresistas sino tener una mayoría de representantes en 26 estados. Es decir, aunque en la actual legislatura los demócratas tienen una treintena de asientos más que los republicanos, 26 de los 50 estados tienen una mayoría de representantes republicanos. Por lo tanto, si no hubiera disensiones, y con la distribución actual, Trump recibiría la mayoría de votos en enero y sería el presidente.

El Senado, en el que los cargos se extienden por seis años -por solo dos en el caso de la cámara baja-, solo renueva un tercio de sus asientos. De los 35 puestos que están en juego el 3 de noviembre, 23 están en la actualidad en control del Partido Republicano. Con una mayoría hoy de 53 senadores frente a 47 demócratas, los segundos necesitan ganar cuatro para lograr la mayoría o tres, si Joe Biden gana las presidenciales, dado que su vicepresidenta, Kamala Harris, tendría el poder de desempatar. Según las encuestas más optimistas, los demócratas están en posición de arrebatarles a los republicanos senadores en ocho estados. A la inversa, solo uno.

Sin un Senado del mismo color que la Casa Blanca, un presidente queda cojo. Una mayoría republicana podría bloquear leyes clave del programa de Biden. Solo llegan a la mesa del presidente para ser firmadas con la aprobación de las dos cámaras del Congreso.

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