Guerra de colores en las calles de Brasil por la Amazonia

Bolsonaro llamó al "patriotismo" y la "defensa de la soberanía de la Amazonía"

Brasil celebró ayer el Día de la Independencia, en una guerra cromática que escenifica un nuevo capítulo de la polarización que cultiva diariamente el presidente Jair Bolsonaro. Coincidiendo con el 7 de septiembre y la invención de la llamada Semana de Brasil, durante la cual 4.500 establecimientos ofrecerán descuentos, el dirigente ultra había hecho un llamamiento al "patriotismo" y la "defensa de la soberanía de la Amazonia". Por ello, instó a la población a vestirse con los colores verde y amarillo de la bandera de Brasil, tal como ya hicieron muchos los años 2015 y 2016 durante las multitudinarias concentraciones que pedían el 'impeachment' de Dilma Rousseff.

La respuesta de los estudiantes, que encabezan la oposición a Bolsonaro, fue inmediata: convocaron manifestaciones y pidieron que los participantes vistieran de negro, como símbolo de duelo por los incendios en la Amazonía y los recortes en educación en el país.

Ayer, en más de un centenar de ciudades brasileñas hubo movilizaciones de rechazo a un presidente que ya es el peor puntuado en el primer año de mandato. Los fuegos en la Amazonia y la consiguiente crisis internacional han desgastado la popularidad de Bolsonaro: un 41% de los brasileños suspenden su gestión (en febrero era sólo un 17%) y el apoyo disminuye hasta el 29%.

La convocatoria anti-Bolsonaro obtuvo, durante los días previos, una primera victoria significativa en las redes sociales, una de las principales herramientas del militar en la reserva para conseguir su triunfo electoral. Varios estudios demuestran que el hashtag #Dia7EuVouDePreto ('el día 7 voy de negro') ha ganado la batalla narrativa en internet ante los bolsonaristas y su #Dia7EuVouDeVerdeAmarelo (el día 7 voy de verde-y-amarillo).

La guerra de colores remite a lo que sucedió en 1992, cuando el entonces presidente Fernando Collor, acusado de corrupción, apeló a "todo el Brasil" para que se manifestara de verde-y-amarillo. Los estudiantes, con las caras pintadas -como también se pudieron ver ayer- organizaron una marea negra que aceleró la caída del dirigente.

Ayer, en el desfile militar en la capital, Brasilia, que tuvo un coste de unos 216.000 euros, el presidente ultra se paseó con un Rolls-Royce descapotable junto a su hijo Carlos, el arquitecto de toda la estrategia electoral digital. Estuvieron líderes evangélicos y propietarios de canales de televisión, pero faltaron el presidente del Congreso, Rodrigo Maia, y el del Supremo, Dias Toffoli. A la misma hora, en Sao Paulo, unos 20.000 manifestantes se concentraban en el centro de la ciudad.

Campaña internacional

Bolsonaro intenta limpiar su imagen con una campaña internacional en los principales medios del mundo, donde asegura que preserva la Amazonia. La iniciativa, sin embargo, ha tenido algún revés sonoro, como la negativa de la CNN a divulgar los anuncios en Europa.

Sin embargo, los incendios continúan. La última semana los satélites de la NASA han contabilizado más de mil focos de fuegos en una decena de municipios amazónicos. Un caso significativo es el de São Félix do Xingu, en el estado del Pará, con 128 incendios. El municipio, que tiene una extensión de 84.213 km² (un poco menor a la de Portugal), tiene el principal remate vacuno del país con 2,24 millones de cabezas. Este año, ya ha sufrido 2.500 incendios, coincidiendo con la deforestación de 376,7 km² de selva.

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