AJUDES DE LA UE

Luz verde para reforzar el fondo de rescate europeo

Después de dos años de negociaciones complejas e incluso rocambolescas por el veto italiano, los ministros de Finanzas de la Eurozona consiguieron este lunes finalmente un acuerdo político para reforzar el papel del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), el fondo de rescate de países que se creó en 2012. Desde 2017 se debate la propuesta de fortalecer el Mede, inicialmente proyectado incluso como una especie de Fondo Monetario Europeo considerado indispensable para la verdadera unión bancaria. Y ahora, justo cuando algunas voces ya avisan de que la crisis del coronavirus se puede convertir en financiera, se avanza en los mecanismos de seguridad para el sector.

El Mede no se convertirá en un Fondo Monetario Europeo, pero con el acuerdo de este lunes en el Eurogrupo gana más potencia y capacidad de supervisión fiscal en caso de que un estado decida utilizarlo. La clave que ha permitido desenterrar un texto que estaba terminado desde hacía un año es que Italia se ha movido. En Italia la reforma del fondo de rescate se convierte en un acalorado debate nacional en el que incluso se ha llegado a las manos entre parlamentarios. Impulsados por el populismo euroescéptico de Salvini y el escarmiento de los recortes de la última crisis financiera, se explotó políticamente el temor de que la reforma del Mede implique forzosamente reestructurar la deuda.

Que el Eurogrupo le haya dado luz verde implica que se confía en las posibilidades de que se superen los dos trámites que faltan: la ratificación por parte de los líderes de los países de la Eurozona dentro de dos semanas y, sobre todo, la de los Parlamentos nacionales. “Hay decisiones que parecen tan técnicas que es difícil ver su impacto político. El acuerdo sobre el Mede es una de estas decisiones, pero fortalece el euro y todo el sector bancario europeo”, se congratulaba el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz.

Con esta reforma, el Mede tendrá más poderes para prevenir crisis con la posibilidad de conceder líneas de crédito “preventivas” antes de un rescate y también tendrá capacidad para controlar las finanzas de los países que las soliciten, petición explícita de países como Alemania o los Países Bajos.

Una red para quiebras bancarias

La otra herramienta con la que contará el Mede es la red de seguridad del Fondo Único de Resolución Bancaria, una hucha creada en 2016 que bebe de las contribuciones de la banca y que sirve para financiar los bancos que quiebran, como pasó con el Banco Popular, por ejemplo. Será el Mede quien proporcionará el dinero necesario en forma de crédito a través de este instrumento que se pondrá en marcha en 2022, antes de lo que se preveía inicialmente, para intentar evitar que el coste de eventuales rescates bancarios recaiga finalmente sobre las finanzas de los estados y, por lo tanto, de los contribuyentes.

“Es una red adicional que garantiza que la caída de un banco no malogrará toda la economía ni creará inestabilidad financiera”, ha afirmado el presidente del Eurogrupo, Pascal Donohoe.

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