Un neonazi consigue una pequeña alcaldía en Alemania

Stefan Jagsch es el tesorero del NPD, que estuvo a punto de ser declarado ilegal

Un neonazi en la alcaldía. Es lo que ha pasado en Waldsiedlung, una pequeña localidad junto a Frankfurt donde el pleno ha elegido como alcalde a Setfan Jagsch, militante del ultraderechista del Partido Nacional Democrático (NPD). La votación ha generado indignación entre la clase política alemana, que hasta ahora ha mantenido al neonazismo apartado del poder con un cordón sanitario.

Pero Jagsch ha conseguido que los siete miembros del consejo local que asistieron a la votación le apoyaran por unanimidad. Entre los representantes hay socialdemócratas del SPD y la CDU de la canciller Angela Merkel y del Partido Liberal, que han justificado el voto porque el neonazi era el único candidato que se había presentado para presidir el organismo.

La indignación entre los partidos es alta, sobre todo entre los que han descubierto que sus afiliados apoyaron a Jagsch, de 33 años y miembro de la dirección del NPD del estado de Hessen, donde ocupa el puesto de tesorero. El nuevo alcalde saltó a los titulares de la prensa local cuando hace tres años se negó a agradecer a unos refugiados sirios haberlo asistido en un accidente de tráfico que había tenido.

Los responsables locales de la CDU en Wetterau y Altenstadt, las sedes más cercanas a la pequeña localidad, han marcado distancias con la decisión de sus compañeros y en un comunicado han calificado la elección de Jagsch de "incomprensible e inasumible", y se han mostrado confiados en que se corrija la "decisión equivocada".

Por su parte, Lisa Gnadl, presidenta del SPD en Wetterau y parlamentaria en la cámara regional del estado de Hessen, ha criticado la decisión porque es "totalmente desconcertante", y ha apuntado la posibilidad de expulsar a los militantes del partido que apoyaron al político neonazi.

Pero, si en los despachos políticos la condena ha sido unánime, en las calles de Waldsiedlung los vecinos de la pequeña localidad de 2.500 habitantes se mostraban más divididos sobre la elección de un neonazi. Los que valoran la figura Jagsch destacaban que es "una persona muy bonita en un partido equivocado", decía a la agencia Reuters Ingo Waldschmidt. Mucho más crítico era Karl-Heinz Boller, que admitió estar "indignado" y reclamaba "corregir" el resultado de la votación.

El Tribunal Constitucional alemán consideró probado hace dos años que el NPD era un partido antidemocrático y ultraderechista, pero optó por no prohibirlo porque no tenía la fuerza necesaria para poner en peligro el estado de derecho.

Més continguts de

El + vist

El + comentat