Un eurodiputado del partido de Orbán dimite después de ser pillado en una orgía ilegal en Bruselas

La policía multó a los 25 participantes, entre los cuales había varios diplomáticos

Hungría vuelve a acaparar los titulares de Bruselas pero esta vez la cosa tiene poco a ver con sus contradicciones con los principios fundamentales de la Unión Europea. Sí que implica, sin embargo, alguna contradicción entre los principios que predica (y aplica) Fidesz, el partido ultraconservador y homófobo del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y las prácticas de uno de sus eurodiputados, József Szájer, precisamente un fundador histórico del partido, que ha tenido que dimitir después de haber sido pillado en una orgía ilegal con 25 hombres en un bar de la capital europea. "Estaba presente", reconoce en un comunicado.

"Interrumpimos una gang bang". Así explica una fuente policial citada por el diario belga La Dernière Heure, que ha destapado la historia,  cómo pararon una orgía el pasado viernes en el centro  de Bruselas. Y así lo ha confirmado la Fiscalía de Bruselas en un comunicado en el que se detalla como el viernes 27 de noviembre irrumpieron en una fiesta sexual donde había una veintena de personas, entre ellos diplomáticos y un eurodiputado.

No ha sido hasta horas después que ha salido a la luz la rocambolesca historia de que el eurodiputado húngaro József Szájer, hombre clave del partido ultraconservador de Orbán en Bruselas y uno de los autores de la reforma de la constitución húngara que incluye la definición de matrimonio como una unión únicamente entre hombre y mujer, ha reconocido que él era el eurodiputado en cuestión, que además intentó huir por la ventana desplazándose por las cornisas de la fachada. Szájer, defensor de los valores cristianos y de la familia tradicional, había dimitido este fin de semana. 

"Una persona que pasaba por allá informó la policía que había visto un hombre intentado escapar por los canalones de la fachada, tenía las manos ensangrentadas. Es posible que quedara herido mientras intentaba huir. A su mochila se encontraron narcóticos", describe el comunicado de la Fiscalía, que detalla que después lo tuvo que escoltar hasta casa para poderlo identificar. Y más o menos así lo reconoce Szájer, miembro fundador del partido que mantiene una guerra abierta contra los colectivos LGTBIQ en Hungría. 

"Estaba presente. Cuando la policía me preguntó por mi identidad, como no tenía documentación declaré que era miembro de Parlamento Europeo", ha escrito en un comunicado. Una vez capturado, Szájer quiso hacer valer su inmunidad parlamentaria. Además, niega que hubiera consumido unas drogas que "no sabe ni quiénes ni cómo" acabaron en su mochila. La policía sancionó a los presentes por incumplir las normas de la pandemia pero también por posesión de narcóticos y, como recuerda en su comunicado, en el caso de los diplomáticos o del eurodiputado, el proceso criminal solo puede continuar una vez se les levante la inmunidad diplomática o parlamentaria. 

"Lamento profundamente haber violado las restricciones del covid. Fue irresponsable por mi parte. Estoy dispuesto a asumir la multa que comporta", continúa el texto publicado en la página web del partido de Orbán. También pide perdón a su familia, colegas y votantes y desea que no se proyecte sobre su país o su comunidad política "un paso en falso estrictamente personal", dice el político de 59 años, casado con una juez del Tribunal Constitucional de Hungría. 

Tres fiestas interceptadas en una semana en Amberes

Esta no es la única fiesta multitudinaria que se ha parado en Bélgica en la última semana, aunque será claramente la más sonada desde el momento que se han identificado, además de este eurodiputado, algunos diplomáticos, la identidad de los cuales no ha trascendido. Según el medio flamenco  VRT, la semana pasada se interrumpieron tres fiestas en el barrio judío de Amberes. 

Según este mismo medio, el pasado jueves la policía tuvo que entrar por la fuerza en un edificio de Amberes donde encontraron a los integrantes de la fiesta que no habían tenido tiempo de huir. Según el portavoz de la policía de Amberes, pudieron identificar a 33 personas, pero la mesa estaba preparada para un centenar. Esa misma semana ya se había intervenido en dos reuniones multitudinarias más, con 57 y 42 personas, respectivamente. 

Bélgica ha sido uno de los países más afectados por la segunda oleada de la pandemia del coronavirus y ha encabezado las cifras de contagio en Europa entre octubre y el noviembre. Por eso optó por unas normas de contención estrictas, cerró todos los establecimientos y comercios no esenciales y redujo al mínimo los contactos permitidos. También hay toque de queda a las 22 horas en Bruselas, donde es más estricto que en otras ciudades del país. 

De hecho, desde noviembre sólo se permite un solo contacto estrecho, que se ha denominado el "compañero de mimos" o "de abrazos" por la traducción de la palabra neerlandesa knuffelcontact. Esta es la única persona con quien se permite el contacto y la visita a los hogares belgas, una figura especialmente pensada para las personas que viven solas y para hacer frente en las consecuencias emocionales del confinamiento. 

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