El papel de bisagra de Macron en el G-7 lo refuerza internacionalmente

Las pocas expectativas previas hacen que los mínimos alcanzados parezcan éxitos esperanzadores

Macron, 'empereur' global. Eran tan pocas las expectativas generadas antes de la cumbre del G-7, celebrada estos últimos tres días en la ciudad de Biarritz (País Vasco francés), que los resultados -o las esperanzas que se vislumbran para los próximos meses para que los acuerdos se transformen en políticas concretas- parecen satisfacer a los participantes, los líderes de los siete países industrialmente más poderosos del mundo (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Italia, Japón, Canadá y el anfitrión, Francia), además del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Sin duda, el gran triunfador del encuentro en términos políticos ha sido Emmanuel Macron, que incluso ha logrado apaciguar las potenciales salidas de tono del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha aparecido muy relajado entre los glamurosos salones del Hôtel du Palais, epicentro de la reunión, e inusualmente nada agresivo en Twitter.

Macron abrió la cumbre el sábado con un discurso televisado a los franceses y la cerró ayer con una conferencia de prensa en compañía de Trump. Ambos resumieron algunos de los principales acuerdos a los que llegaron los siete. Uno de los más destacados, los 18 millones de euros de ayuda financiera que el grupo de los poderosos decidió liberar para combatir los fuegos de la Amazonia.

El jefe del estado francés también anunció el "apoyo militar [de su país] en la región, a partir de las próximas horas", aunque antes quizás deberá superar la crisis diplomática en la que se ha enfrascado con su homólogo de Brasil, Jair Bolsonaro, que ha llegado a tener connotaciones personales y a la que Macron respondió de manera muy elegante.

El G-7 también acordó la elaboración y la puesta en marcha de un plan de ayuda a medio plazo para impulsar la reforestación de la Amazonía, que será presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales de septiembre, informaron posteriormente fuentes del Palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa.

¿Encuentro con Rouhani?

La crisis sobre el acuerdo nuclear con Irán había sido uno de los temas candentes con que se llegaba a la cumbre. Pero la audacia de Macron, y la invitación que ofreció al ministro de Asuntos Exteriores de Teherán, que llegó el domingo para mantener conversaciones con representantes franceses, ha abierto una brecha de esperanza para poder superar la crisis. Al menos, así lo entiende Macron, según dijo en la comparecencia con Trump. "En las próximas semanas -dijo- se podrían reunir el presidente iraní, Hasán Rouhaní, y el norteamericano". Para Emmanuel Macron, las conversaciones del G-7 han creado las "condiciones" para este encuentro. Donald Trump fue más cauto. "Si las circunstancias lo permiten, lo aceptaré", dijo a su vez.

Otra de las, en principio, victorias diplomáticas de Macron ha sido la de la carpeta de Ucrania. Como desde que la Rusia de Vladimir Putin invadió el territorio ucraniano de la península de Crimea, en febrero de 2014, Moscú no forma parte del G-7 + 1 o del G-8, la cuestión no estaba directamente encima de la mesa.

Pero Macron, una vez más saliéndose un poco del guión, anunció que en septiembre se reunirían los líderes ucraniano, ruso, alemán y francés para avanzar en posibles soluciones para avanzar hacia la paz en la zona. "Las condiciones son adecuadas para una cumbre útil", dijo el presidente francés, que añadió que pronto fijaría una fecha con Angela Merkel, Vladimir Putin y el nuevo presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para llevarla a cabo.

Quizás el punto más frágil de la cumbre, y que se ha escapado incluso a las posibilidades y las dotes de persuasión de Macron, ha sido el Brexit y las perspectivas de una solución que satisfaga tanto al Reino Unido como la Unión Europea. Macron y el primer ministro Boris Johnson no han mantenido ninguna reunión bilateral en Biarritz, pero ya lo habían hecho un día antes, en París. Una reunión que dejó bien claras las diferencias entre ellos dos y una única idea común: el Brexit se debe ejecutar lo antes posible, con acuerdo o sin él.

El no acuerdo es en estos momentos el resultado más probable, que satisfaría los intereses tanto del premier como de Trump, con quien se reunió el domingo. El estadounidense bendijo a Johnson y le prometió firmar "el acuerdo comercial más amplio que hayamos firmado nunca con el Reino Unido", una vez Londres se deshaga de sus vínculos con la Unión y cumpla con el Brexit, en principio, el 31 de octubre.

Si bien a nivel diplomático la cumbre se puede considerar un triunfo internacional de Emmanuel Macron, otra cuestión es si lo que se ha debatido en el G-7 tendrá realmente algún impacto en su popularidad interna, los últimos meses muy tocada por la crisis de los chalecos amarillos. El encuentro ha tenido también diferentes manifestaciones de protesta.

Miles de personas se pasearon domingo por las cercanías del perímetro de seguridad marcado alrededor de Biarritz con fotografías de Macron boca abajo, prueba de las reticencias que despierta el presidente en determinados sectores sociales franceses y de la percepción de escepticismo ante estas cumbres.

Puntos en común surgidos del encuentro de Biarritz

Crisis climática

La ayuda para combatir los fuegos de la Amazonia es la punta del iceberg que denuncia la emergencia climática que vive el planeta.

Tasas a las tecnológicas

El encuentro comenzó con las amenazas de Trump de grabar los vinos franceses si Francia grababa las tecnológicas (tasa GAFA: Google, Apple, Facebook y Amazon). La reunión ha encontrado vías de acuerdo dentro de la OCDE.

Menos tensión con Irán

Macron ha apostado fuerte para aliviar tensiones entre Irán y Estados Unidos. Pero Washington sigue teniendo una posición dura.

Putin y Ucrania

No era tema de la reunión, pero Macron anunció contactos con Putin en septiembre para superar la crisis por la invasión de Crimea.

Bolsonaro se burla de la mujer de Macron

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se ha burlado en las redes sociales de la mujer de su homólogo francés, Emmanuel Macron, porque es 24 años mayor que él. Lo que Bolsonaro no se esperaba, sin embargo, es que Macron respondiera ayer a sus comentarios, pero no en las redes sociales, como hizo él, sino en una rueda de prensa en la cumbre del G-7, con toda la solemnidad que ello supone. "Creo que los brasileños, que son un gran pueblo, tienen un poco de vergüenza de ver este comportamiento", afirmó el presidente francés. Y añadió: "Como tengo mucha amistad y respeto por los brasileños, espero que pronto tengan un presidente que esté a la altura". Un internauta brasileño escribió en Facebook que la disputa verbal entre ambos mandatarios sobre el Amazonas se debía a la "envidia" de Macron hacia Bolsonaro por la belleza y la juventud de la mujer del presidente brasileño. Bolsonaro contestó y aplaudió el comentario.

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