"Quieren que las mujeres de Polonia seamos incubadoras humanas"

Entrevista a Krystyna Kacpura, líder de la Federación de Mujeres y Planificación Familiar de Polonia

Polonia ha vivido este miércoles una huelga feminista contra la decisión del Tribunal Constitucional de considerar la interrupción voluntaria del embarazo en casos de malformaciones fetales “incompatible” con la Constitución del país. Cuando entre en vigor, previsiblemente a finales de esta semana, solo se podrá abortar legalmente en caso de violación, incesto o si la vida de la gestante está en peligro: el derecho al aborto ha quedado prácticamente prohibido en un país miembro de la UE. Entrevistamos a Krystyna Kacpura, directora de la Federación de Mujeres y Planificación Familiar, una de las voces más destacadas del feminismo polaco.

¿Cómo valora el dictamen del Tribunal Constitucional?

Es una sentencia terrible, que atenta contra los derechos humanos básicos. Una auténtica tragedia para las mujeres y sus familias: amenaza la salud de las mujeres y su vida. Es un veredicto político: están prohibiendo en la práctica el aborto en Polonia y se esperaban que, en medio de la pandemia, nos quedaríamos en casa. Pero miles de mujeres jóvenes, personal sanitario, hombres, taxistas, profesionales liberales... estamos saliendo a la calle desde hace una semana para protestar. De hecho, la sentencia como tal todavía no se ha hecho pública, solo se anunció el pasado jueves, y tenemos la esperanza de que lo pararemos. Algunos hospitales en Varsovia continúan practicando abortos, pero en otros se han cancelado las intervenciones que ya se habían programado. Con la pandemia la situación de los hospitales es complicada y hemos tenido que poner en marcha una línea de atención telefónica ginecológica.

¿Qué alternativas tendrán las mujeres cuando se aplique la sentencia?

Las mujeres de las ciudades que tienen recursos se irán a abortar al extranjero. Pero ¿qué pasará en las zonas rurales o en las comunidades más pobres? Acabarán haciendo abortos clandestinos sin ninguna garantía, y a las dieciocho semanas de embarazo es muy peligroso si se usan métodos no seguros y con personal no calificado. El año pasado se hicieron 1.117 abortos legales en el país y el 98% eran debido a malformación de los fetos. Hay un enorme estigma sobre el aborto en nuestra casa. Nos da miedo también que se dejen de hacer ecografías y pruebas prenatales.

Las movilizaciones han sido muy importantes esta semana.

Salimos a la calle cada día y en casi todas las ciudades: los últimos días hemos hecho trescientas manifestaciones en todo el país. Por eso se ha convocado la huelga general de mujeres, que está siendo importante: muchos diarios han salido con páginas en blanco porque las periodistas también se han sumado. Y el viernes hemos convocado una gran manifestación en Varsovia.

Este verano el gobierno ultraconservador del Partido Ley y Justicia anunciaba también que se retiraría del Convenio de Estambul, el tratado internacional para combatir la violencia contra las mujeres.

Si, también han dicho que es contrario a la Constitución. No sabemos cuándo lo harán. A las mujeres de Polonia nos están negando los derechos humanos más básicos: el derecho a la salud, el derecho a la privacidad, el derecho a la integridad física... Nos tratan como si fuéramos incubadoras humanas: no podemos decidir sobre nuestros cuerpos ni sobre nuestras vidas. Es una discriminación institucional. Quieren hacer de Polonia un ejemplo para toda Europa y para todo el mundo de un país católico y patriarcal, con las mujeres encerradas en casa. Quieren excluir a la mujer de la política, de la vida profesional... de todas partes. Dicen que quieren recuperar los valores "tradicionales". 

¿Cómo es ser activista feminista en Polonia?

No es fácil porque nos atacan, nos retiran las subvenciones, nos asedian... pero seguimos luchando. Y necesitamos toda la solidaridad de nuestras compañeras de toda Europa y del mundo.

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