La vacuna de Oxford ofrece una inmunidad media del 70%

La efectividad aumenta al 90% si se administra media dosis más una entera con un mes de diferencia

Entre el 70 y el 90% de efectividad. Es lo que muestran los análisis preliminares de los resultados de la tercera fase del ensayo clínico de la vacuna de Oxford y AstraZeneca, que la compañía anglo-sueca acaba de hacer públicos este lunes. El diferente grado de inmunidad se consigue en función del número de dosis. La semana pasada, los resultados de la segunda fase mostraron una "fuerte" protección para el grupo de edad de los mayores de 65 años

En relación con las vacunas de Pfizer y Moderna, los resultados de la de Oxford podrían suponer una pequeña decepción, puesto que las dos muestran una eficacia igual o superior al 90%, de acuerdo con los datos facilitados en las dos últimas semanas. Pero uno de los hallazgos más relevantes, y que los investigadores todavía analizan, es que cuando se administra la mitad de una dosis en primer lugar y al cabo de un mes una entera, la protección de la vacuna es del 90%.

Como asegura al ARA el investigador de la Universidad de Leicester Salvador Macip, del departamento de biología celular y molecular, "la inmunidad no es matemática", por lo tanto, los resultados de eficacia pueden variar en función del número de dosis y la proporción. "A veces, menos da más respuesta. No me parece descabellado", concluye. En cualquier caso, una protección por encima del 70% siempre es un éxito, si se compara con la que ofrece algunos años la de la gripe.

Un descubrimiento quizás más interesante es que los voluntarios que han recibido la vacuna en la secuencia y cantidades mencionadas (1/2 + 1, con un mes de diferencia) reducen mucho más la infección asintomática. Si posteriores análisis lo confirman, esto supondría que el prototipo desarrollado por el equipo de la doctora Sarah Gilbert conseguiría parar la extensión de la infección y no solo prevenir los síntomas más graves.

Los datos hechos públicos esta mañana provienen del ensayo clínico llevado a cabo en el Reino Unido y en Brasil en más de 20.000 personas. Lo que sorprende de la información facilitada por la farmacéutica es que la administración de dos dosis completas con un mes de diferencia solo consigue un 62% de efectividad (70% de media cuando se combina con los datos de los voluntarios que han recibido media más una dosis entera). El estudio tiene que "continuar acumulando más datos y realizando análisis adicionales para perfeccionar la lectura de eficacia y establecer la duración de la protección", asegura la farmacéutica.

La tecnología empleada en la elaboración de la vacuna de Oxford es clásica, y hace mucho tiempo que se conoce y se utiliza. Básicamente, consiste en la administración de una proteína del virus atenuado o de partes del virus, hecho que estimula directamente la producción de anticuerpos. Por el contrario, la de Moderna y la de Pfizer inyectan fragmentos del material genético del coronavirus (ARN) para que las células del cuerpo lo utilicen para fabricar proteínas virales que provocarían la generación de anticuerpos.

En relación con las otras dos vacunas mencionadas, la gran ventaja que tiene la de Oxford es que se puede conservar a la temperatura de un frigorífico convencional (entre 2 y 8 grados centígrados). Actualmente ya se está fabricando en diez plantas de todo el mundo.

También se están haciendo ensayos clínicos en Estados Unidos, Japón, Rusia, Sudáfrica, Kenia y diferentes países de América Latina. La compañía prevé inscribir hasta 60.000 participantes a nivel mundial.

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