La vacuna de Oxford genera una "fuerte" respuesta inmune en los mayores de 65 años

Los datos de la segunda fase del estudio, que ha analizado 560 casos, se han publicado en 'The Lancet'

La vacuna contra el covid-19 que desarrolla la Universidad de Oxford y la farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca produce una "fuerte respuesta inmune" en adultos mayores de 65 años, según los datos de la segunda fase del ensayo clínico, publicados este jueves en la revista The Lancet. El anuncio es importante porque las personas de edad más avanzada suelen responder peor a las vacunas que los jóvenes.

Los resultados de esta segunda fase, sobre el análisis de 560 casos –240 de los cuales en personas mayores de 70 años–, sugieren que en uno de los grupos con mayor riesgo de muerte o de enfermedad grave por infección de coronavirus la vacuna puede ofrecer elevados grados de inmunidad. Los investigadores aseguran que "los voluntarios del ensayo muestran anticuerpos neutralizadores similares y respuestas de las células T en los tres grupos de edad (18-55, 56-69 y +70)" en los que se clasificó a los participantes.

El anuncio llega un día después de que el gigante norteamericano Pfizer y la biotecnológica alemana BioNTech informaran de que su vacuna contra el coronavirus tiene una efectividad general del 95% y del 94% entre los adultos mayores de 65 años, prácticamente los mismos resultados que presentó Moderna el pasado lunes .

Este hecho podría provocar la errónea sensación en la opinión pública de que los impulsores de esta vacuna se han apresurado a la hora de facilitar los datos de la fase II, para no quedar atrás en la vertiginosa carrera mundial de la industria farmacéutica. Pero a diferencia de los hallazgos de la investigación difundidos por Pfizer-BioNTech y Moderna, AstraZeneca y la Universidad de Oxford lo han hecho a través de una publicación de reconocido prestigio y no, inicialmente, en comunicados de prensa.

Sin problemas de seguridad

Por otro lado, los investigadores del  Institut Jenner no han identificado graves problemas de seguridad. La evaluación sobre los datos del ensayo clínico de fase III –que son los correspondientes a las de Pfizer-BioNTech y Moderna– todavía continúan. Los impulsores indican que podrían hacerse públicas en las próximas semanas.

Y a pesar de las también esperanzadoras noticias sobre los datos de esta segunda fase de la vacuna Oxford, los autores señalan algunas limitaciones de su estudio, incluyendo que los participantes del grupo de edad más avanzada tenían una de media de 73-74 años y muy pocas enfermedades previas. Por lo tanto, podrían no ser representativos de la población general de este segmento superior, por ejemplo los que viven en residencias o son mayores de 80 años.

Manipulación y conservación más sencillas

Una de las grandes diferencias entre la vacuna que hace Oxford y las otras dos referidas es la tecnología utilizada. La primera usa la clásica,  basada en la administración del virus atenuado o de partes del virus, que estimula directamente la producción de anticuerpos, y en este caso también de las células T. Los prototipos de Moderna y Pfizer, en cambio, inyectan fragmentos del material genético del coronavirus (ARN mensajero) para que las células del cuerpo humano lo utilicen para fabricar proteínas virales que avivarían la generación de anticuerpos. La conservación y manipulación del prototipo de Oxford es también mucho más sencilla que, por lo menos, la de Pfizer, que requiere ser conservada a bajas temperaturas.

A la luz de los resultados, el doctor Maheshi Ramasamy, investigador del grupo de vacunas de Oxford y médico consultor, ha asegurado: "Los adultos mayores son un grupo prioritario para la vacunación contra el covid-19, puesto que tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades graves, pero sabemos que suelen tener respuestas vacunales más pobres. Nos complace ver que nuestra vacuna no solo era muy tolerada en los adultos mayores, sino que también estimula respuestas inmunes similares a las que se veían en voluntarios más jóvenes. El siguiente paso será ver si esto se traduce en protección contra la propia enfermedad".

Si bien en comparación con los anuncios de Pfizer-BioNTech y Moderna el de Oxford puede parecer decepcionante, lo que viene a confirmar es que los medios para llegar al principio del fin de la pandemia están cada vez más cerca.

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