David Lara: "Yo era el maricón del pueblo"

Este escaparatista de Jaén narra su llegada a Barcelona y el 'bullying' que sufrió en la escuela

Con 29 años, su vida ha seguido el curso propio de quien empieza desde abajo. Después de muchos esfuerzos y "siempre con un punto de suerte", explica que ya tiene el trabajo que siempre había querido y que le satisface mucho. Nacido en Cazorla, un pueblo de la sierra de Jaén, dice que sabía que quería vivir en Barcelona sin haber estado nunca antes. La entrevista de trabajo que lo llevó aquí hace cuatro años reconoce que la hizo "en calzoncillos".

"NO SABÍA POR QUÉ"

"En Barcelona solo he tenido experiencias buenas. Yo siempre he sido muy independiente y aquí, como ʚla gente va a su bola, me dije enseguida: «Estoy como en casa»", celebra Lara, que explica: Yo sabía que tenía que venir aquí pero no había estado nunca. Ahora no quiero vivir en ningún otro lugar de España". "En Barcelona me he sentido súper a gusto porque cada día era más yo y podía hacer más lo que quería". Otra cosa es el resto del país, donde hay que ir por motivos laborales: "Voy a pueblos recónditos de Cataluña, como Tortosa o Figueres; cuando me ven llegar, ¡imagínate! Yo soy un poco personaje y lo revoluciono todo. Ahí tengo esa sensación de Andalucía".

"COSAS BUENAS" 2.0

"Por mis facciones siempre me preguntan si soy latino. Y ahora, con el pelo rizado, aún más. Cuando les digo que soy andaluz, como no tengo acento, me preguntan si soy adoptado", narra el escaparatista, que precisamente por su imagen está descubriendo la popularidad 2.0. "En Instagram siempre había colgado fotos artísticas que me hago yo mismo. Un día, sin embargo, colgué una mía junto a la cama, muy natural, y vi que mis seguidores comenzaron a subir como la espuma. Ya tengo más de 23.000. Creo que llegará algo interesante para las redes sociales de cara al futuro. De momento, todas han sido buenas. También he recibido alguna propuesta indecente, sí", confiesa.

"NUNCA LLORÉ"

Pero su imagen no siempre le ha traído alegrías. "En la escuela sufrí bullying. Bullying muy fuerte. Piensa que yo vengo de un pueblo muy pequeño. Y yo siempre he sido yo. Era el maricón del pueblo. Había muchos, eh. Pero el maricón era yo", relata. "El acoso era brutal, y los insultos, constantes. Eran chicos muy agresivos que incluso me levantaban la mano. Pero nunca lloré ni me quedé en casa, ni me deprimí", rememora Lara, que revela: "Me arrepiento de no haber hecho nada. Pero entonces el bullying no existía ni como palabra. Si fuera ahora, paralizaría el instituto, los denunciaría a todos. Siento haber pensado que aquello era algo con lo que tenía que vivir. Menos mal que no me afectó", concluye.

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