Oriol Pàmies: "Es increíble cómo alguien puede transformar lo que más odia de sí mismo en lo que más le hace brillar"

El activista y emprendedor creó en 2012 una red social LGBTI que lo ha llevado por todo el mundo

Con 28 años, Oriol Pàmies, nacido en Reus, se pasa una buena parte del tiempo viajando. Ahora, después de tres años en Tel Aviv, se ha vuelto a instalar en Barcelona, donde vive con su pinscher miniatura Tyson, un cachorro que adoptó cuando vio que lo vendían apartado de sus hermanos porque tenía un defecto en la piel. Su militancia LGBT lo llevó a fundar en 2012 la red social Moovz, que presenta en conferencias en todo el mundo y que es la más grande para este colectivo con 2,5 millones de usuarios. También se dedica a ayudar a oficinas de turismo de todo el mundo a ser friendly con los visitantes homosexuales.

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A los 18 años, Oriol Pàmies se trasladó de Reus a Barcelona para estudiar publicidad y relaciones públicas, un proyecto que pronto dio por perdido. "En segundo dejé la carrera. Lo sentía como una continuación de la escuela y del bachillerato. Me sentí ahogado porque tenía claro que lo que quería seguir era mi sentimiento de emprendimiento", recuerda Pàmies, que por las mañanas trabajaba en una start-up que al final acabaron versionando con un socio. "Fue muy bien y no volví a la carrera. En casa se preocuparon muchísimo. Pero cuando era más joven, mi forma de trabajar pasaba por esforzarme mucho y tener éxito. Sentía que el éxito podía compensar un poco a mis padres por el hecho de que yo fuera gay", afirma el emprendedor, que confiesa que ahora mismo vive "como un regalo" ser homosexual, ya que lo llevó a luchar más y a cumplir sus objetivos.

UN ESPACIO LIBRE

Pàmies, que sonríe cuando recuerda que a los 23 años ya "se había arruinado y lo había vuelto a ganar todo dos veces", explica que en aquella época, cuando Barcelona se le empezó a quedar pequeña, recibió una invitación providencial. "Me llevaron a un workshop de diez días en Tel Aviv para discutir la posibilidad de crear una red social global para la comunidad LGBT. No sabía ni que la ciudad era un hotspot gay", explica. "Allí había 15 personas de todo el mundo y, antes de irnos, ya me habían propuesto fundar Moovz", rememora. "En el momento en que yo todavía no tenía claro que era gay, y también al principio, tenía un sentimiento de aislamiento y de desconcierto y no sabía con quién hablar. Una vez ya lo había aceptado, en redes como Facebook sentía limitaciones. Por eso pensé que, para superar el bloqueo, había que crear una red que fuera un espacio libre para la comunidad LGBT", explica sobre Moovz.

APORTAR SIEMPRE

Ahora dice que se siente plenamente satisfecho con aquella decisión: "Es muy bonito poder mezclar la militancia y los negocios, porque hagas lo que hagas siempre estás aportando algo a tu comunidad". Un colectivo que conoce bien en todo el mundo y sobre el que opina que "todavía hay mucho trabajo por hacer". Preguntado por si se imaginaba que acabaría siendo un icono LGBT, Pàmies se sincera: "Tengo muchas horas para pensar. En los aviones y en los aeropuertos. Y es increíble cómo una persona puede tomar lo que más odia de sí mismo y transformarlo en lo que más le hace brillar. Yo cuando tenía 16 años negaba ser gay y sentía un rechazo muy grande contra mí mismo. Y ahora me ha servido para ayudar a otras personas". Sobre si siente una cierta llamada a aflojar el ritmo laboral, lo tiene claro: "Cuando pones tus sueños y tu carrera por delante de todo y ves que con tiempo y esfuerzo se van cumpliendo, no sientes ganas de parar".

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