ANÁLISIS

Entre la levedad y la comodidad

Los fiscales lo dejan todo en manos del tribunal

El escrito de conclusiones definitivas estaba listo para presentar el 13 de marzo cuando se suspendió la vista por el estado de alarma. Todos los indicios señalan que en estos casi tres meses nada se ha cambiado en esas conclusiones.

Cuando se iba a celebrar aquella vista del 13 de marzo, la Fiscalía de la Audiencia Nacional, después de remitir a la fiscal general del Estado la información sobre informe de conclusiones definitivas, filtró la nueva calificación que se aprestaba a presentar: delito de sedición con alternativa de desobediencia.

El sentido de esa filtración era evidente. El juicio había salido mal. Los tres magistrados, cada uno con su personalidad, no ocultaron que en muchos casos, los fiscales habían llamado a declarar a testigos enemigos más que testigos amigos. La sensación que existía en el tribunal es que el mayor Josep Lluís Trapero se les había escapado como una liebre. Por eso la filtración avisaba a los medios: preparaos que si no conseguimos una condena por sedición al menos que sea por desobediencia.

El nuevo informe escrito presentado este lunes 8 de junio hace una valoración cero de la prueba practicada. Pero esto es normal. En la Audiencia Nacional, los fiscales se guardan esa valoración para el informe oral, previsto para el lunes próximo 15 de junio.

Con todo, será interesante ver si la percepción de los magistrados se revela correcta, a saber que la prueba practicada, con unos cien testigos citados, no le ha salido nada bien para los fiscales.

Salvo introducir algunos párrafos de la sentencia del procés que tienen más carácter periodístico que jurídico, todo hay que decirlo, el informe definitivo es prácticamente idéntico al presentado el 2 de noviembre de 2018.

Y aquí señores Carballo y Rubira, tenemos un problema. Allí acusábais por rebelión a Trapero, Pere Soler y Cèsar Puig y le pediáis una pena de 11 años de prisión; y ahora les acusáis de sedición y solicitáis una pena de 10 años en calidad de “autoridad”.

A Oriol Junqueras la fiscalía del Supremo le pidió 25 años de cárcel por rebelión y la sentencia le condenó por sedición a 13 años y a Joaquim Forn se le solicitaron 16 años por rebelión y le condenaron a 10 años y medio.

Forn fue condenado como autor y era el superior de Soler, Puig y Trapero. Y la diferencia entre ellos, si sale como piden los fiscales, es que sus tres subordinados solo se llevarían medio año menos de cárcel. 

Todo esto no tiene sentido. El nuevo informe sigue sin probar en qué consistía “el dominio del hecho”, o la coautoría

Por eso, a sabiendas de ello, es que los fiscales proponen “por respeto escrupuloso del principio acusatorio” el delito de desobediencia.

Pero para ello ni siquiera los fiscales han modificado el relato de hechos con la idea de encajar la desobediencia. Les parece obvio. En todo caso, vienen a decir, el tribunal ya sabrá lo que debe hacer. Que  el relato lo hagan los magistrados.

En su informe, los fiscales mencionan algo que no apuntaron hasta ahora. Y es la “privación definitiva de todos los honores de los penados" 

¿Y qué? Suena a la degradación de todos los honores de Alfred Dreyfus. ¿Recuerdan?

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