L’EDITORIAL

Vuelven las malas noticias sobre el sistema educativo

El Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS por sus siglas en inglés) del 2019 demuestra que el rendimiento de los escolares catalanes de primaria ha bajado desde el 2015 y vuelve a los niveles del 2011. En concreto, hace cinco años los escolares de 9 y 10 años sacaban una puntuación de 511 puntos en ciencias, y ahora han bajado a 504. En matemáticas se ha pasado de 499 puntos a 494. Estos resultados se extraen de unas pruebas que hace la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) cada cuatro años para evaluar el nivel de los estudiantes de primaria en estas materias, que están fuertemente relacionadas con el progreso económico.

Los resultados de los escolares catalanes son especialmente preocupantes porque no solo se sitúan muy lejos de la media de la OCDE (527 puntos en matemáticas y 526 en ciencias) sino que incluso están ligeramente por debajo de la media española (502 en matemáticas y 511 en ciencias). Si se mira por territorios, se ve claramente que hay una correlación entre estos resultados y los de las pruebas PISA, puesto que en los dos casos los resultados más altos son los de Castilla y León (528 puntos en matemáticas) y la Rioja (527). Madrid también supera a Catalunya en este ámbito y obtiene 518 puntos.

Este informe también sirve para fijarse en qué países encabezan el ranking. En matemáticas son, por este orden, Corea del Sur, Japón, Irlanda del Norte e Inglaterra. Y en ciencias, Corea del Sur, Japón, Finlandia y Letonia.

Curiosamente, la nota media española es superior a la de países como Francia, Italia, Portugal, Bélgica, Chile y Nueva Zelanda, cosa que significa que el sistema educativo de estos países, en especial el modelo republicano francés, también está en crisis.

De todas maneras, hace tiempo que los expertos advierten de la pérdida de habilidades científicas de los escolares catalanes, que no han conseguido consolidar la leve subida que se notó entre el 2011 y el 2015. Además, el ministerio de Educación ha advertido de un aumento de la brecha de género en matemáticas, puesto que los chicos consiguen 15 puntos más de media que las chicas. En cambio, en ciencias esta distancia se ha disipado.

Estos resultados tienen que servir para que el departamento implemente planes concretos para mejorar el rendimiento en estas áreas. Y precisamente este esfuerzo es ahora más necesario que nunca, puesto que el cierre de los centros escolares durante el último trimestre del curso pasado amenaza con haber creado una brecha social más ancha entre los alumnos que han podido seguir el curso online y los que no. Este curso de momento se está salvando, pero todo es todavía muy frágil.

Hay que ser conscientes de que, junto a la salud, la educación tiene que ser una prioridad absoluta desde el punto de vista presupuestario, puesto que nos jugamos el futuro como país. Si no somos capaces de revertir la tendencia que marca el TIMSS, a la larga eso nos hará perder oportunidades y alejarnos de los países que sí están apostando por la formación científica.

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