GASTRONOMIA

Cocina catalana para comer con las manos: el nuevo concurso de los miércoles de TV3

Marc Ribas presenta 'Pop up xef', que explora la gastronomía de los pueblos de Catalunya

Cada pueblo de Catalunya esconde, como mínimo, un secreto gastronómico y el cocinero y presentador Marc Ribas está dispuesto a descubrirlos todos. A partir de mañana lo hará acompañado de jóvenes promesas de la cocina que se enfrentarán cada miércoles por la noche en TV3, después del APM?. El programa Pop up xef recorrerá el territorio catalán con un  food truck y Ribas al frente. El también presentador del Cuines y de Joc de cartes pone en marcha ahora un nuevo formato televisivo con aires de El foraster pero protagonizado por la gastronomía y la cultura del país. 

"Queremos dar visibilidad a productos, productores y cocineros y cocineras de Catalunya. El objetivo del programa es hacer territorio, reír y aprender cosas entre todos", explica Ribas en una entrevista con el ARA. El motor de Pop up xef, que dirige Amaia Saldise, será el enfrentamiento en cada episodio entre dos cocineros que visitarán un pueblo que desconocen. Ahí, tendrán que averiguar cuál es el plato o ingrediente más icónico y popular de cada municipio para, después, prepararlo a gran velocidad y en formato de food truck, es decir, que se pueda comer con las manos por la calle.

Los protagonistas del concurso, que competirán por un premio de 3.000 euros, serán cocineros de menos de 30 años que trabajan o han trabajado en restaurantes de primera categoría. "Son muy buenos cocineros, pero aquí tendrán que hacer cocina de campaña, a la cual quizás no están tan acostumbrados", señala Ribas, que añade que "había la necesidad de enseñar los nuevos cocineros del país em la tele" y que la participación de los concursantes en el programa "demuestra su valentía y las ganas de conocer el territorio, la historia y la gastronomía de cada lugar". 

El casting de los chefs se ha hecho buscando las estrellas emergentes de la cocina actual, pero también con la idea de encontrar y contraponer perfiles diferentes. Así, entre los participantes estará Marina Supena, una chef vegana; Borja Tomás, defensor de la cocina de toda la vida; Nil Bono, que es jefe de cocina del restaurante Deliranto –con una estrella Michelin–, y Sara Nicolás, veterana en ganar concursos culinarios.

El peligro, el ayudante de cocina

El talento y la capacidad de reacción de los participantes será clave para coronarse como ganadores, pero el concurso pondrá todavía más dificultades. De entrada, cada aspirante al premio tendrá que escoger a su ayudante de cocina entre tres personas desconocidas. Lo que no saben, sin embargo, es que uno es un cocinero profesional, el otro es un vecino del pueblo que visitan y el tercero es un desastre a la hora de trabajar. "Para elegir con quién se quedan solo podrán hacer una pregunta a cada uno de los posibles ayudantes. No les pueden preguntar ni de dónde son ni de qué trabajan", señala Ribas. 

Una vez decidido quién será la mano derecha de cada concursante, los cocineros tendrán una hora para pasear por el pueblo y averiguar qué les gusta comer a sus habitantes. Después de la investigación tendrán que explicar a los espectadores qué plato quieren elaborar para captar la esencia del lugar donde están e ir a buscar los ingredientes. Aquí es donde la carrera a contrarreloj se acelerará, porque los participantes tendrán solo 70 minutos para cocinarlos. Y su tarea no será fácil: tendrán que elaborar cinco raciones del plato (cuatro para el jurado y una para Ribas, que ejercerá de desempate) y 20 raciones más para la gente del pueblo. "Si van perdiendo minutos, además, se les irán descontando euros del premio", añade el presentador. 

El periodista Santi Villas y la sommelier Meritxell Falgueras serán parte del jurado, que contará con dos miembros más que irán cambiando en cada programa. En les Borges Blanques el programa descubrirá las aceitunas, las almendras, la fruta dulce y la miel. En Canet de Mar las protagonistas serán las fresas y los tomates y en la Seu d'Urgell los ingredientes estrella serán las carnes. El programa también pasará por Olot –donde la patata centrará los platos–, por Palamós –con la famosísima gamba– y por Valls y sus calçots. 

Saber delegar y ser limpios

Ribas promete resultados gastronómicos sorpresivos en cada capítulo, porque los cocineros "tienen el espacio y los conocimientos para experimentar, pero a veces no hay tiempo suficiente". Para ganar no se tratará solo de hacer un buen plato. "Se valorará su capacidad de liderazgo y su manera de trabajar, como también si saben dar órdenes directas, asertivas y claras. Tendrán que saber delegar en los ayudantes de cocina, saberse organizar y tener una buena puesta en escena, es decir, ser limpios", detalla Ribas. 

Más allá de la vertiente gastronómica, Pop up xef quiere servir también para acercar la cultura de cada municipio a los espectadores. Por eso en cada episodio, de una hora de duración, habrá un espacio dedicado a la historia y a los personajes más simbólicos de los varios pueblos, así como a su sector primario y a sus productos de proximidad. "Al fin y al cabo –dice Ribas– la gastronomía es una herramienta fundamental para ayudarnos a entender de dónde venimos". 

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