Anna Pascual: "El sector de los 'influencers' estallará"

La madre de Dulceida dirige una empresa de representación de 'influencers'

Aunque su hermano le decía siempre, irónicamente, que tenía que hacerse abogada por su vehemencia, al final Anna Pacual ha acabado ejerciendo como directora ejecutiva de una empresa de representación de influencers. Todo empezó al verse sobrepasada por el trabajo de llevar las cuentas a sus dos hijos, Aida Domènech – Dulceida– y Àlex Domènech, a los que les iba cada vez mejor en este campo. Ahora, con 53 años, trabaja para sus hijos con el propósito último de construirles una base sólida para cuando la burbuja de Instagram estalle, lo que está segura de que pasará. "Sólo quedarán los buenos, los que han trabajado y nunca han cancelado un contrato", sentencia.

Doble jornada

"Yo, desde que mi hija empezó, le había llevado siempre el tema contable y legal. Desde el minuto 1. Aunque su crecimiento fue muy progresivo, al final llegó un momento que me pasaba desde que llegaba de trabajar hasta las 10 de la noche delante del ordenador o los fines de semana enteros con ello", explica Anna Pascual sobre el ascenso profesional de su hija como influencer. "Llegó un momento en que pensé que no quería vivir así y cogí a todos los de casa y les dije que quería dedicarme exclusivamente a llevar todo lo del Aida", recuerda Pascual, que asegura que le dijeron que "perfecto". Desde entonces, hace unos dos años, ha pasado de trabajar sola a tener 10 personas a su cargo para gestionar la agencia, la tienda de ropa Dulceidashop.com y el evento musical y de moda Dulceweekend.

Proyecto de futuro

Desde el momento que fundaron la empresa, además de una relación de madre e hija, también tienen otra de tipo profesional. "Yo soy la CEO de la empresa pero la empresa es suya. Legalmente sería ella mi jefa, pero como le meto yo más broncas a ella que ella a mí...", ironiza Pascual, que asegura que en la empresa en la que trabajaba antes le hicieron una contraoferta para que se quedara. "Lo que había en la balanza era aquel trabajo o mis hijos. Es decir, que la balanza estaba más que inclinada", explica. Lo que no preveía Pascual –con casi 70.000 seguidores en Instagram– es que le cambiaría tanto la manera de vivir: "Yo creía que viajaría un poco más, pero no pensaba que el estilo de vida me cambiaría tanto. Mi idea era «Trabajo para mi hija y lo aprovecho también para trabajar para mi hijo, y así les construyo un futuro para que el día de mañana tengan una serie de cosas hechas y establecidas»".

Con los pies en el suelo

Pascual explica que no hizo el paso por miedo de lo que les podría pasar a sus hijos: "¿Ha habido alguna propuesta deshonesta? Pues tal vez al principio alguna sí. Pero ella ha sabido decir «No, lo que me gusta es la moda y yo eso no quiero hacerlo». Entonces tú ya dices « chapeau, me gusta como piensas»". Donde sí hace falta, dice, es a la hora de hacerles tener los pies en el suelo: "A veces se les sube el ego y allí me tienen para decirles: «¿Tú quién te has creído que eres?» Es inevitable. Es un mundo donde todos les aplauden". Un mundo sobre el que tiene un claro diagnóstico: "El sector de los influencers es una burbuja y estallará cualquier día. Hay muchos influencers que compran seguidores, likes y comentarios. Y esto tiene que reventar... Sólo quedarán los que hayan trabajado". Preguntada por si teme no dar abasto, se declara "positiva" y prefiere hacer broma: "En cinco años no sé qué pasará. ¡Quizás me he cansado y estoy en Cuba!"

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