Una UCI más humana y cercana, premio Tatiana Sisquella a la contribución social

El programa Humanitzant l’UCI del Hospital del Mar prueba la mejora de los pacientes

Una iniciativa que cambia la realidad de los pacientes de la unidad de cuidados intensivos y sus familias. El programa Humanitzant l'UCI (Humanizando la UCI), del Hospital del Mar de Barcelona, ha recibido el premio Tatiana Sisquella a la mejor contribución social, escogido por los lectores porque pone en el centro de las curas los pacientes que atraviesan “el peor momento de sus vidas”. “El paciente es el centro, pero también lo es su familia, sus circunstancias y necesidades”, explica la enfermera de la UCI Àngela Garcia, una de las impulsoras de la transformación. Abrir las puertas de la UCI para que los enfermos estén acompañados todas las horas del día, por ejemplo, contribuye a su evolución: “Hemos podido reducir medicación, no se agitan tanto, no se desorientan”, continúa Garcia (en la imagen, aparece junto con la supervisora de enfermería de la UCI, Desirée Ruiz). Además, subraya, también ha desaparecido la angustia de los familiares, que se pasaban hasta 12 horas sin verlos.

Humanitzar l'UCI ha supuesto un cambio radical para toda la estructura de esta unidad, acostumbrada a trabajar “muy cerrados y lejos de las familias”, corrobora Judith Marín-Corral, médico intensivista de la UCI del Hospital del Mar y también impulsora del programa galardonado por el ARA. “El objetivo no es sólo salvar la vida del paciente, que es obvio que lo tenemos que hacer, sino pensar también en su calidad de vida una vez salga”, explica Martín-Corral. Abordar el aspecto emocional es crucial, como también trabajar anticipadamente con los efectos de los tratamientos agresivos a los cuales se someten los enfermos que pasan más tiempo en la UCI -disfunción muscular, debilidad, cuadros de confusión.

A pesar de que la pandemia ha obligado a parar el programa porque los centros hospitalarios han tenido que cerrar sus puertas a los visitantes, el equipo del Hospital del Mar confía en que se pueda recuperar pronto, e insisten que la semilla del cambio ya está plantada y ha arraigado, viendo los buenos resultados obtenidos. De hecho, durante estos meses de covid-19 la imagen de los profesionales del Hospital del Mar llevando al exterior (con la litera) a un paciente para que viera el mar dio la vuelta en el mundo. No fue un “capricho” ni un gesto banal, aseguran las profesionales. Pensar en el bienestar emocional más allá de la enfermedad cuando el paciente empieza a mejorar forma parte de una transformación que, a pesar de las restricciones actuales por el covid-19, ha venido para quedarse.

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