ENTREVISTA

Vicky Luengo: "Estoy cansada de recibir guiones donde el personaje femenino es la fuerte... o la débil"

La protagonista de 'Antidisturbios' reflexiona sobre su personaje, una agente de Asuntos Internos

El personaje de Laia Urquijo, agente contradictoria de Asuntos Internos, ha sido uno de los motivos que han hecho triunfar Antidisturbios en Movistar, una serie de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña. En esta entrevista, la actriz que le da vida, Vicky Luengo, explica cómo ha vivido el éxito de una ficción que se estrenó acompañada de polémica.

Antidisturbios ha acabado convirtiéndose en una de las series españolas del año, en una cosecha cargada de títulos interesantes. ¿Te esperabas este éxito?

Sabía que era una serie con buen guion, y el director y los compañeros intérpretes me daban garantías. Pero el resultado no lo puedes saber nunca. No se podía saber todas las buenas opiniones que hemos recogido y las cosas bonitas que nos han pasado.

¿Las críticas de los sindicatos policiales crees que fueron una buena propaganda para la serie?

Hombre, como dice esa frase, siempre es mejor que hablen de ti, aunque que sea mal. Seguro que ha hecho que se hable más de la serie y, por lo tanto, que más gente la quiera ver.

La unidad de antidisturbios protagonista no queda muy bien parada: todos sus miembros arrastran problemas personales o psicológicos que hacen cuestionar si son adecuados para hacer un trabajo extremo como este. Pero el verdadero objetivo de la serie es otro. Sorogoyen y Peña apuntan más arriba, ¿no?

La serie tiene tres hilos. Están, claro, las vidas personales de estos policías. Los seres humanos que están detrás de los antidisturbios o de los agentes de Asuntos Internos. Después hay otra capa, que son las tareas de los antidisturbios, y que explica el día a día al trabajo de esta gente, teniendo en cuenta que es una ficción y que, por lo tanto, se centra en los momentos más intensos. Y el tercer hilo es la investigación policial que lleva a mi personaje a una trama de corrupción política, judicial e inmobiliaria. Una cosa que me sorprendió mucho, cuando leí el guion, es que empieza haciendo que los antidisturbioses sean los protagonistas, y yo su antagonista. Pero después paso a ser yo la protagonista, y ellos los antagonistas. Y al final la protagonista soy yo pero el antagonista se convierte en el Estado. Había intención de retratar estos antidisturbios y su humanidad. Pero también de meterse en las cloacas del Estado.

"El personaje quizás traiciona una moral suya, pero para conseguir una cosa que considera que es justa"

Sin hacer más spoilers de la cuenta, pero asumiendo que mucha gente ya ha visto Antidisturbios, ¿la historia de tu personaje crees que narra una victoria o una derrota?

Ah, esta es la pregunta, ¿verdad? Yo diría que una victoria porque, agarrándome al discurso de la serie, no queríamos hacer una heroína, íntegra profesional, tenaz y que no parara. Ella es una persona normal, que hace cagadas enormes en su vida personal. Y, por lo tanto, quizás traiciona una moral suya, sí. Pero para conseguir una cosa que considera que es justa.

Aunque que tenga que hacer trampas en el Trivial, ella que parecía tan recta.

Sí, exacto [río]. La escena inicial de la serie me gusta mucho. Cuando la leí, pensé: "¿Pero qué es esta maravilla de presentación de personaje?"

¿Ese plan de unos agentes yendo al barco de Piolín es una pista para decirnos que la segunda temporada se ambientará en Catalunya en el marco del 1-O?

Pues mira, no sé si habrá segunda temporada. Todo lo que he podido saber, del director y de Movistar, es que han trabajado bien juntos y que les gustaría seguir haciéndolo, si encuentran algo que los motive. Y a mí, claro, no habría cosa que me gustara más que volver a trabajar con ellos.

¿Por lo tanto todavía no han enterrado el personaje?

Si te soy megasincera, lo enterré. Porque en principio no había segunda temporada. Ahora, como Vicky, es inevitable pensar: "¿Te imaginas que lo volviéramos a hacer?" Están pensándolo, vaya.

"¿Cuánto tiempo ha hecho falta para hacer una serie sobre el fin de ETA? ¿Diez años? ¿Es el tiempo en el que se cura una herida?"

¿Crees que estamos en una sociedad lo suficientemente madura como para abordar cualquier tema, incluso reciente, desde la ficción?

No. Pero no sé si es un tema de madurez. Ayer hablaba con una amiga, que ha salido en Patria. ¿Cuánto tiempo ha hecho falta para hacer una serie sobre esto? ¿Diez años? ¿Es el tiempo en el que se cura una herida? ¿Cuándo podemos dejarla al aire y que respire? ¡Perdón si suena muy poético...! Pero es que no sé si depende de la madurez de la sociedad o de cómo sea de tierna la herida.

Hablemos de Laia. ¿Qué te interesó del personaje?

El reto, la envergadura del personaje. Y que me pareció maravillosamente bien escrita: poliédrica y con muchísimas caras. Estoy cansada de recibir guiones donde el personaje femenino es la fuerte... o la débil. O la víctima... o la que lo supera. Laia Urquijo es una mujer normal, compleja, contradictoria. La clave era la precisión, a la hora de interpretarla. Había que ser muy precisa. Los antidisturbios representan la acción, el grito. Yo soy la palabra, sentada en una silla. Por mi energía me resulta más fácil hacer una cosa que proyecte mucho hacia afuera, así que trabajé mucho la contención.

La contención de alguien que se tiene que mover en un entorno hostil. Pero, de repente, hay una escena sorpresiva en la que se expresa muy contundentemente la naturaleza de su sexualidad. ¿Qué crees que dice ese momento de tu personaje?

Refuerza la idea de que esa mujer no es perfecta, de que no todo lo hace bien. Y es la salida a un impulso animal de alguien que lo tiene todo muy escondido. Laia tiene un exceso de control a su alrededor. Y, de repente, siente una atracción brutal, que es también odio, porque con él no tendría ningún tipo de relación.

Y después está esa tensión amorosa no resuelta con el personaje de Raúl Arévalo.

Isabel Peña me dijo: si hubiéramos hecho que Raúl y Vicky se liasen habríamos hecho lo que se espera de un guion. Era mucho más interesante hacerlo de esta otra manera.

¿Cómo preparaste el personaje?

Los antidisturbios tuvieron un entrenamiento específico. En mi caso, yo tenía un preparador físico y me entrenaba dos días a la semana durante unos meses. Y, después, está el trabajo de comprensión de guion. Analizarlo, preguntar, los ensayos... Intenté hablar con alguien de Asuntos Internos, pero fue difícil. Es un mundo donde nadie conoce a nadie. Me puse en foros de policía pero no me contestaba nadie. Y al final, mi madre tiene un amigo que tiene un amigo que trabaja en Asuntos Internos, pero de la Guardia Civil. Quedamos y le estoy agradecida por lo que me explicó. Espero que lo lea, ¡porque no se lo he podido agradecer! También leí un libro de Jorge Cabezas que se llama Asuntos internos y analiza casos de corrupción policial.

Las obras de Sorogoyen y Peña son muy compactas, asfixiantes. ¿Cómo es trabajar en un rodaje que busca este clima opresivo ?

Antidisturbios ha sido uno de los rodajes con la exigencia más alta que he vivido nunca, en cuanto a la energía que tienes que abocar al set. Yo me exigo mucha, pero es que en el set se sentía mucha. Sorogoyen es un director fascinante. Tiene claro lo que quiere, pero da confianza y libertad para crear lo que quieres crear. Ha ensayado muchísimo, así que nunca te irás de lo que él tiene acotado. Y es un capitán que crea equipo. Todo el mundo ha dado el doscientos por ciento. Cuando veo la serie, siento orgullo con mayúsculas.

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