La metamorfosis de rebelión a sedición y ¿a desobediencia?

El fiscal busca endosar acciones de mossos independentistas a Trapero y López

No hay varias instrucciones de la causa del procés. No. Hay una sola. Aunque los hechos se enjuicien en tribunales diferentes, la investigación exprés – el comandante de la Guardia Civil, secretario de los atestados, ha admitido con franqueza, de manera espontánea, que les metían prisa para entregar el material- ha estado bajo el mando del teniente coronel Daniel Baena. 

Los frutos de la cosecha Baena se han recogido primero bajo el paraguas del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona -la madre de toda la investigación según el abogado José María Macías, mano derecha de Carlos Lesmes en la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)-, y se han repartido después al juzgado central de instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, y a la Sala Segunda del Tribunal Supremo. 

Por esta razón, el magistrado instructor Pablo Llarena pudo avizorar una investigación acelerada. Era pan comido. ¡Si ya estaba hecho! Llarena hizo de quinto fiscal de la causa más que de juez instructor. Se trataba de hacer varios viajes a Barcelona, tener una comida con el magistrado Juan Antonio Ramírez Sunyer, ver los archivos, señalar el material y hacerlo enviar a Madrid.

Baena halló el documento EnfoCATS el 20 de septiembre de 2017 en casa de Josep María Jové, y lo consideró la prueba de aquello que ya veía desde noviembre de 2015, cuando el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, le cursó la primera instrucción para investigar los delitos de rebelión y sedición. Es decir: la insurrección en Cataluña. 

Pero el mapa, como ha explicado Alfred Korzybski, no es el territorio. A Baena y su equipo le pasó lo que advertía el científico y filósofo polaco-estadounidense, a saber, identifican mapas y territorios, confundiendo modelos de realidad con la realidad misma.

El fiscal Carballo interrogó a su testigo de cargo Baena como aperitivo. Pero el peso de la declaración – en horas y recorrido por los atestados- recayó en el comandante- secretario de los atestados, quien vino a describir una sedición tácita del mayor Trapero (“fue el asesor del comité estratégico del 1-O pero no de modo consciente”).

Ayer, el fiscal utilizó atestados y correos basados en mensajes de un chat de mossos independentistas para endosar a Trapero – al que se presenta como Yo, el Supremo, la novela de Augusto Roa Bastos sobre el dictador perpetuo de la República del Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia-  la responsabilidad de haber dado pistas a los colegios de votación para actuar ante la llegada de los Mossos el 1 de octubre de 2017. Por esto el coronel Diego Pérez de los Cobos declaró al fiscal que las “pautas de actuación” que había cursado Trapero más que pautas eran pistas. Su fuente de inspiración - ¡Elemental, querido Watson!- eran Baena y sus muchachos.

También echo mano Carballo al testimonio de un guardia civil que siguió los hechos en Lleida y que, sobre la base de una acción de dos Mossos d’Esquadra que actuaron por su cuenta, ha presentado a Trapero y en este caso también a su número 2 y futuro jefe de los Mossos bajo el 155, Ferran López, como promotores de una connivencia con los organizadores del referéndum. ¿Cómo es que no informaron al ministro Juan Ignacio Zoido de ello antes de nombrar el 28 de octubre de 2017 a López sucesor de Trapero? ¿O es que Zoido estaba también en la connivencia?

La rebelión se ha transformado el 14 de octubre de 2019 en sedición. Ahora los fiscales intentan resucitar el mapa de la sedición, pero tampoco lo consiguen. La siguiente metamorfosis, ¿es la desobediencia…y algo más?