Y el miedo ha votado

Esta madrugada hemos visto la peor cara de la política estadounidense

Un país profundamente dividido. Dos planetas. Dos escalas de valores y miradas contrapuestas sobre el futuro. Esto es lo que deja esta noche electoral intensa y desconcertante. Donald Trump ha sido elegido el próximo presidente de Estados Unidos y eso abre numerosas incógnitas sobre el futuro y la predictibilidad del comportamiento político del país más influyente de la Tierra.

Drew Westen escribió hace años un interesante libro titulado The political brain, en el que aseguraba que el cerebro político es un cerebro emocional. Decía que el cerebro registra el conflicto entre los datos y el deseo y busca maneras de evitar una emoción desagradable. La conclusión era que, como no podemos cambiar el cerebro, que es fruto de millones de años de evolución, lo que necesitaba era cambiar cómo dirigirse a ellos políticamente. Es lo que ha hecho Trump: convertir la rabia en una reacción de orgullo para restablecer lo que considera la grandeza de América.

La dureza de la crisis, la desindustrialización que ha empobrecido grandes zonas del país, la decadencia militar a ojos de los halcones y el incremento de las desigualdades han desembocado en una reacción antipolítica. Han sido capitalizados con soltura.

Donald Trump ha conseguido convertir la rabia de muchos en un voto a favor de su candidatura con eslóganes basados en la grandeza y la recuperación del orgullo perdido. Lo que nos espera es un país más dividido, más polarizado y desconcertante en términos de política exterior, con una aproximación a Rusia y un repliegue comercial.

Trump ha construido su candidatura con señales contra el establishment de Washington, pero también contra los moderados de su propio partido. Los republicanos tendrán ahora que asumir que la formación está fracturada y tienen un liderazgo demagógico y antipolítico.

Es cierto que será más fácil dominando las cámaras cómodamente. Vienen años de política muy conservadora en EEUU. La renovación del Tribunal Supremo será una de las muestras con consecuencias más duraderas e importantes.

La peor cara de los EEUU

Esta madrugada hemos visto la peor cara de la política estadounidense. Un candidato que desprecia a las mujeres, que amenaza a los musulmanes genéricamente, que no cree en el cambio climático, que cambia de opinión según la audiencia que tiene delante y miente sin vergüenza será el presidente de EEUU.

La política estadounidense ha tenido grandes momentos de inspiración para el mundo entero: una constitución liberal pionera, la lucha contra la esclavitud, la defensa de la meritocracia, de la igualdad. Ha sido un país inspirador para un mundo mejor. Hoy mata el Sueño Americano de muchos europeos. También acaba con el sueño de una mujer en la Casa Blanca. Los votantes estadounidenses han preferido un hombre que desprecia a las mujeres, que se comporta como un depredador sexual, a una mujer con experiencia y el autocontrol suficiente para dirigir un país complejo.

Dios bendiga América, y al resto, que nos ampare.

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