La moción fallida de Vox escenifica el divorcio de la derecha española

Casado rompe con Abascal y el PP vota ‘no’ con el resto del hemiciclo en contra del discurso ultra

Parecía que todo seguiría igual en el Congreso después de los dos días de debate de la moción de censura menos votada de la reciente democracia española, pero la opa hostil que diseñó Vox contra el PP con la presentación de la iniciativa ayer cogió una nueva dimensión. Pablo Casado sorprendió al hemiciclo explotando contra el discurso y la figura de Santiago Abascal. La moción, pues, más allá de reforzar a Pedro Sánchez, que se convierte en el presidente que ha resultado más avalado en un debate de estas características, escenificó el divorcio de la derecha española. Ahora el tiempo dirá si el enfrentamiento público entre Casado y Abascal se sustancia en algo más que retórica. De momento, el presidente español ya puso sobre la mesa la primera prueba de fuego con el anuncio de la paralización de la polémica reforma exprés de la ley para escoger el Consejo General del Poder Judicial para negociar con el PP.

Sánchez recrimina a Abascal que odie "España tal como es" y pide al PP que rompa con Vox

El debate de la moción de censura empezó el miércoles con Abascal y su candidato en Catalunya, Ignacio Garriga, convirtiendo el Congreso en un escaparate electoral de su discurso ultra. Y acabó ayer con Vox quedándose totalmente solo. Solo los 52 diputados del partido de extrema derecha votaron a favor de la candidatura de Abascal. El resto del hemiciclo, 298 diputados, votaron en contra. No hubo ni una sola abstención. Ni la de la ex portavoz del PP Cayetana Álvarez de Toledo, que había pedido a Génova no votar lo mismo que el gobierno de coalición. Casado guardó un secretismo absoluto y sus diputados no supieron el sentido del voto hasta que habló desde la tribuna. Su equipo aseguraba ayer que se trataba de un punto de inflexión en la estrategia de los últimos meses, pero hay que tener en cuenta que volviendo del verano Casado ya se vistió de moderado con el relevo de Álvarez de Toledo y siguió con la misma línea dura.

La Moncloa celebró ayer el cambio de tono de Casado pero también reclamó que no fuera solo “teatro” para justificar el voto en contra a la moción de censura. El sector moderado del PP, con voces como Borja Sémper, que en enero dejó la política activa cansado de la deriva de Casado sobre todo después de la foto de la plaza Colón de Madrid, celebraron la noticia. En cambio, Álvarez de Toledo consideró un error el ataque “ ad hominem” a Abascal. “Me pregunto si el proceso que ha empezado hoy conduce a la voladura de Vox o solo a la voladura de los puentes con los votantes de Vox”, dijo en un vídeo dirigiéndose a los votantes y exvotantes del PP.

“Hasta aquí hemos llegado”

El clamor de “hasta aquí hemos llegado” de Casado abrió la veda a una larga invectiva en contra de la extrema derecha. Para buscarse un hueco, el líder del PP puso a Vox y al gobierno de coalición, así como a los socios de investidura de Sánchez, en un mismo cajón y acusó a Abascal de estar dando oxígeno a la Moncloa. “Votaremos no porque decimos no a esta España de varapalos, de blanco y negro, de trincheras, de ira y de miedo”, señaló el líder del PP, que habló del ejecutivo de coalición como el peor en los últimos 40 años de historia y no 80, como asegura Vox haciendo buena la dictadura franquista. Si Sánchez ha jugado durante meses a hablar de Abascal y Casado como una sola persona, ayer el líder del PP lo hizo con Sánchez y Abascal, considerando que hacen una “simbiosis perfecta”, y presentó a su partido como una formación “reformista” y “centrista” frente a “rupturistas” y “radicales”.

Abascal acusó al PP de “colocarse en una equidistancia imposible” y recordó que estaban en juego los gobiernos de Madrid, Andalucía y Murcia. A pesar de decir Abascal que Casado podía estar tranquilo en este sentido, la ola expansiva del debate tardaba poco en llegar a Andalucía, donde Vox suspendió la negociación presupuestaria. Poco después llegaba al Ayuntamiento de Murcia, donde presentaron una enmienda a la totalidad a las cuentas. Y en Madrid uno de los diputados ultras pedía a la presidenta Isabel Díaz Ayuso que “no muerda la mano” del grupo que le permitió la investidura.

Casado se quitó responsabilidades y ayer se preguntó qué alternativa tenía Abascal a dar el gobierno al PP. Desde Ciudadanos, su portavoz en el Congreso, Edmundo Bal, reclamaba “sentido de estado, altura de miras y responsabilidad” a Vox para mantener los pactos a nivel autonómico.

Un discurso “brillante”

La estrategia de Casado sorprendió a todo el mundo, también a la Moncloa. Tanto Sánchez como casi todos los ministros, que se han volcado en pleno en esta moción, asistieron como espectadores al divorcio de la derecha española. El vicepresidente segundo del gobierno español, Pablo Iglesias, tuvo que improvisar su discurso porque había preparado una dura réplica al PP -en las mociones de censura cualquier miembro del ejecutivo puede intervenir en cualquier momento-. El líder de Unidas Podemos consideró que Casado había hecho un discurso “brillante”, pero también le reprochó que llegaba “tarde”.

A Sánchez ya solo le quedó salir con un último turno de palabra. “Usted está solo y no es el salvador de España”, espetó a Abascal. Reforzado por el resultado de la votación, el gobierno de coalición ultima los flequillos de anteproyecto de ley de presupuestos con la intención de aprobarlos la semana que viene en el consejo de ministros. Los necesita para garantizar la supervivencia de la legislatura. Ha quedado constatado que los números no dan para derribarlo, pero necesita mantener una mayoría para llegar a 2022.

El 1x1 de un debate marcado por el cambio de discurso de los populares

PEDRO SÁNCHEZ

Reforzado

El presidente español encara el debate presupuestario de las próximas semanas después de recibir un apoyo inédito en el rechazo a la moción de censura de Vox.

PABLO CASADO

Sorprendente

El “hasta aquí hemos llegado” a Vox del líder del PP sorprendió ayer incluso dentro de sus filas. Ahora habrá que ver si es solo retórica o supone un punto de inflexión.

SANTIAGO ABASCAL

Aislado

La moción ha acabado teniendo un efecto bumerán para el líder de Vox, aislado por el cordón sanitario del resto de partidos a la espera de lo que digan las encuestas.

PABLO IGLESIAS

Abrumado

El líder de Podemos tomó la palabra para replicar a Casado pero tuvo que improvisar porque no se esperaba la contundencia del PP.

INÉS ARRIMADAS

Equidistante

Con solo 10 diputados, la líder de Cs quedó en un segundo plano. En la intervención del miércoles obvió que gobierna con el apoyo de Vox.

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