La noticia es: Trapero repite en el Supremo lo que ya declaró en la Audiencia Nacional

Los Mossos tenían un plan para detener a Puigdemont y el Govern el 27-O

Escolta aquí l'article d'Ernesto Ekaizer

Sí, en efecto. El 23 de febrero de 2018, el mayor Josep Lluís Trapero, prestó su tercera declaración ante la magistrada Carmen Lamela en la Audiencia nacional. Y allí explicó los dos hechos que ayer repitió en el Supremo y que cayeron como una bomba de racimo en el tribunal de ejuiciamiento: 

*Los Mossos tenían un plan días antes de la declaración de la independencia, el 27 de octubre de 2017, para detener al president Carles Puigdemont y todo el Govern, caso de que tuviera lugar ese desenlace, como ocurrió.

* En dos reuniones, celebradas el 26 y 28 de septiembre de 2017, en el Palau de la Generalitat a solicitud de Trapero, los comisarios de los Mossos, con el mayor a la cabeza, explicaron que adoptarían las medidas policiales para cumplir el mandato judicial de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña primero y (26 de septiembre) y el de la juez Mercedes Armas (27 de septiembre) para impedir el referéndum ilegal.

La exposición de estos hechos, empero, cayó en saco roto. El 4 de abril de 2018, cuarenta días después de su tercera declaración, la juez Lamela dictó auto de procesamiento contra Trapero por delitos de sedición y organización criminal.

El mayor Trapero se vio obligado a defenderse aprovechando ayer su citación como testigo en el juicio del procés que se desarrolla en el Supremo, habida cuenta de su peculiar situación: está acusado de un delito de rebelión en la Audiencia Nacional, por el que la Fiscalía le pide 11 años de prisión. Por tanto, al tener que decir verdad en calidad de testigo, el mayor estaba corriendo el riesgo de que se utilicen contra él algunos de los extremos que se disponía a aportar.

Trapero explicó al tribunal que todo el mecanismo de coordinación el 1-O voló por los aires ante la percepción anticipada de que el dispositivo de los tres cuerpos (Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional), fundido en un único operativo a partir del 27 de septiembre, era inútil para impedir la votación de millones de personas el 1 de octubre de 2017. 

El coronel de la guardia civil Diego Pérez de los Cobos, coordinador de la actuación, y los tres cuerpos, al confirmar que parte importante de los 2.230 centros de votación estaban ocupados desde días antes, no acudieron nuevamente a la juez Armas para actualizar su auto del 27 de septiembre e intentar a través de una nueva resolución judicial urgente para frustrar in extremis de frustrar la votación.

Es decir: todos asumieron que la idea de evitar un nuevo ridículo al gobierno de Mariano Rajoy -tras el vivido el 9 de noviembre de 2014- no podría materializarse. A continuación, Pérez de los Cobos acusó a Trapero y a los Mossos de hacer “como si” se impedía el referéndum -un simulacro- con el objetivo tramposo de facilitar la votación. 

Todo esto, posteriormente, ha perfilado la idea -a través de la querella criminal de la Fiscalía General del Estado- de que en Cataluña ha habido un alzamiento violento (rebelión) o una sedición (alzamiento tumultuario).  Trapero sería, pues, el Pancho Villa de esta revolución y los Mossos, según el instructor Llarena y la Fiscalía del Supremo, el brazo armado – expresión de la amenaza de violencia- de Puigdemont.

Trapero ha sido citado a declarar como testigo por la acusación popular de Vox y por las defensas de Joaquín Forn y las de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart.

La Fiscalía de Supremo, que solicitó incorporar a Trapero al Supremo, recibió el portazo de Llarena, quien arbitrariamente escindió la causa y dejó a Trapero, Teresa Laplana, Pere Soler y César Puig en la Audiencia Nacional.

Precisamente, hubiese sido normal que los fiscales pidieran la declaración de Trapero en este juicio. Gran parte de su escrito de acusación sobre el delito de rebelión es la existencia de 17.000 hombres armados como amenaza potencia de la violencia que tipifica el delito de rebelión. Según la fiscalía, Trapero y los Mossos han sido el brazo armado de Puigdemont para acometer el 1-0. 

Pero, curiosamente, los fiscales que podían citar a Trapero para preguntarle con barra libre, prefirieron abstenerse de hacerlo, y, por tanto, solo podrían interrogarle limitándose a escarbar en aquellas respuestas que diera el testigo a los promotores de su comparecencia 

Trapero narró ayer, como ya había hecho el 23 de febrero de 2018 en la Audiencia Nacional, según hemos señalado, que solicitó a Puigdemont una reunión con comisarios de los Mossos para exponerle la posición del cuerpo ante el referéndum del 1-O y su decisión de de cumplir la resolución del fiscal del TSJC: impedir el referéndum ilegal. 

El mayor y los comisarios no salieron conformes de esa reunión, habida cuenta de que el Govern seguiría adelante con la votación. En esa primera reunión fueron anfitriones Puigdemont y Forn. 

Pero como el 27 de septiembre la juez Mercedes Armas asumió el protagonismo y dictó un auto sobre el 1-O, Trapero solicitó un segundo encuentro y pidió, además de la presencia de Puigdemont y Forn, la del vicepresident Oriol Junqueras y de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. La presidenta del Parlament no estuvo presente en el Palau. 

Allí, el 28 de septiembre Trapero, Ferrán López, Manuel Castellví, Juan Carlos Molinero y Emilio Quevedo explicaron que podían salir a la calle el 1-O alrededor de 2 millones de personas y que 15.000 efectivos policiales intentarían impedir la votación generándose problemas de orden público. Trapero citó los requerimientos del Tribunal Constitucional y los riesgos personales que suponían e insistió en la palabra que los Mossos cumplirían el mandato judicial de la juez Armas. Los Mossos también expresaron su malestar por las declaraciones públicas de Forn a favor de la votación el 1-O. Puigdemont, según Trapero, dijo: “Hagan el trabajo que tengan que hacer”.

El mayor también narró, como ya hiciera en la Audiencia Nacional, que el 27 de octubre de 2017, llamó por teléfono cerca de la una o dos de la tarde al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Jesús Barrientos, y al fiscal superior, José María Romero de Tejada para poner a los Mossos a su disposición.

“Desconocíamos la trascendencia de lo que había ocurrido en el Parlament -explicó Trapero ayer-, pero era un hecho de cierta gravedad. Por si había algún tipo de actuación…En ese sentido -precisó- teníamos previsto la detención del President y los consejeros…”

La teoría de los Mossos como brazo armado de la rebelión/sedición ya se había desmoronado hacía semanas en el juicio. Trapero le dio ayer el golpe de gracia.

Lo más grave: sabiendo la Fiscalía que estas declaraciones ya están en la Audiencia Nacional desde el 23 de febrero de 2018 (y el contenido de las reuniones, además, desde el 18 de diciembre de 2017 en escrito de la abogada Olga Tubau) se ha fingido desconocerlas.

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